Adolfo Fernández: “Como actor soy cada vez más inseguro”

23 Mayo 2007 · Imprimir éste artículo

Adolfo Fernández: “Como actor soy cada vez más inseguro”

Adolfo Fernández protagoniza Una Mujer Invisible   Adolfo Fernández vive un gran momento profesional

El curtido actor Adolfo Fernández está viviendo un momento dulce en su carrera, y es que acaba de enlazar dos papeles protagonistas en dos de las propuestas cinematográficas más interesantes que ha dado el cine español en 2007. Primero fue Mujeres en el Parque, de Felipe Vega, y ahora, Una Mujer Invisible, de Gerardo Herrero, que se estrena este viernes 25 de Mayo.

-Cineando: En Una Mujer Invisible interpretas a Jorge, ¿cómo describirí­as a tu personaje?
 

-Adolfo Fernández: Le describirí­a como un hombre bastante común, un hombre que se acerca a la cincuentena, tiene una educación franquista y le han enseñado que en la vida lo que tiene que desarrollar en vez de cualidades importantes, sustanciales, otras cualidades como son el triunfo, la seducción o la acumulación cuantitativa de cualquier tipo de elementos llámese dinero o mujeres. Con esa educación terrible este hombre intenta sobrevivir en su vida hasta que se encuentra con una mujer que de alguna manera le pone las pilas, le engaña, o es seducido de una manera anómala para luego crearle una crisis vital enorme, en la que el personaje se encuentra solo, y la soledad para este tipo de tios es lo peor que le puede ocurrir.
 

-Cineando: ¿Cómo has afrontado la preparación de tu personaje?


-A.F.: Pues como siempre, con la sustancia genérica, la demiurgia que es el guión, leyéndolo con mucha atención, la propuesta de Belén Gopegui, y luego consultando mucho con el director y practicando mucho con los actores. En esa medida he intentado hacer lo que era la propuesta primigenia de Belén Gopegui.

-Cineando: ¿Qué es lo que te atrajo de Una Mujer Invisible?

-A.F.: Pues fí­jate, lo que más me atrajo, más que la situación esta de enroque de los personajes, ese mundo de ida y de vuelta, fue la cosa social, la denuncia que hací­a sobre una serie de personas que cobran muy poco dinero y trabajan en unas empresas con unos directivos terribles que les tienen sometidos a una vigilancia excesiva y además cobrando unos sueldos patéticos. Y esa parte socializante, esa denuncia, me pareció muy, muy atractiva.

-Cineando: ¿Qué es lo que más destacarí­as de Gerardo Herrero como cineasta?

-A.F.: Destacarí­a la capacidad que tiene para implicarte en un proyecto, el tipo de proyectos que elige, que no son fáciles, nunca son fáciles. El hecho de que haya producido 97 pelí­culas, creo. Y el factor humano, da su corazón.

-Cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado para ti hacer Una Mujer Invisible?

-A.F.: Es una pelí­cula de la que me siento muy, muy satisfecho. Una más, una pelí­cula más, como hago obras de teatro, como hago series. Pero en el caso de esta pelí­cula en concreto me siento muy orgulloso de haberla hecho después de haberla visto.

-Cineando: ¿Con qué te gustarí­a que se quedaran los espectadores que vean la pelí­cula?

-A.F.: Me gustarí­a que los espectadores se sintieran identificados con alguno de los personajes, porque yo creo que hay una feria humana, un circo, muy variopinto de personajes, jóvenes, adultos, ancianos, de todo tipo. Cualquier espectador se puede sentir identificado con uno de ellos, con sus bondades y sus miserias.

-Cineando: Después de los personajes de Mujeres en el Parque y ahora Una Mujer Invisible, ¿no tienes ganas de hacer en el cine algo más ligerito?

-A.F.: Bueno, yo creo que esto que he hecho es bastante ligerito porque yo creo que tiene un punto de comedia la pelí­cula. Pero los actores no decidimos absolutamente qué es lo que podemos hacer luego. Nos llegan muchos proyectos, intentamos elegir los mejores. A veces no nos llega ninguno, ¿eh? cuidado, que no parezca esto vanidoso. Pero sí­, la verdad es que si me apetecerí­a hacer una comedia, por ejemplo. La verdad es que sí­.

-Cineando: Cambiando de tema, ¿cómo te describirí­as como actor?

-A.F.: ¿Yo describirme como actor? ¡Puf! Como actor creo que soy un tipo cada vez más inseguro porque igual considero que cada vez tengo una mayor responsabilidad en lo que tengo que representar.

-Cineando: ¿En qué medio disfrutas más interpretando?

-A.F.: Siempre disfruto más en el teatro. Luego el cine es una gozada porque te puedes ver y puedes admirarte o sentir penosamente lo mal que lo has hecho, y estar metido en una caja y decir algún dí­a lo verá esto mi hija, qué puñeta que lo vea mi hija con lo mal que estuve aquí­. El teatro es la inmediatez, el teatro nunca te podrás ver porque estás encima del escenario y formas parte de la trastienda de esa cuarta pared que existe en el teatro. Me siento bien en todos los medios, siempre que me sienta al final; con la conclusión definitiva del proyecto me siento satisfecho.

-Cineando: De todas tus experiencias cinematográficas, ¿hay alguna que te haya influifo especialmente como actor?

-A.F.: La verdad es que me influyó mucho la primera experiencia porque tení­a tanto pudor, tanta perplejidad ante el medio cinematográfico, que eso me marcó mucho. Yo llevaba muchos años haciendo teatro, cuando hice Pintadas con Juan Estelrich, con Fernando Fernán Gómez, con Emma Suárez, pues esa primera experiencia fue como inolvidable. Pero luego te diré que el training televisivo que tuve con la serie Policí­as fue lo que me ayudó a trabajar con una cierta impudicia delante de la cámara. Tito, los técnicos y sonidistas y directores de fotografí­a y todos los que estaban detrás de las cámaras, eso también fue muy interesante, trabajar con Guillermo Groizard en la serie Policí­as. Y luego ha habido otras fantásticas, que me lo he pasado muy bien.

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-A.F.: Realmente, el que estoy viviendo ahora con una obra de teatro que se llama Cantando Bajo las Balas de Antonio ílamo y en la que estoy con Manolo Martí­n, dirigido por ílvaro Laví­n. Eso es de lo que estoy disfrutando en este momento porque estoy viendo cómo funciona con el público y qué transgresión provocamos en el público, que hace que luego nos esperen a la salida para seguir hablando del acontecimiento polí­tico que describimos encima del escenario.

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