Bárbaraga Goenaga: “El mayor premio es estar currando”

14 Noviembre 2007 · Imprimir éste artículo

Bárbara GoenagaA pesar de llevar trabajando como actriz desde 1994, es ahora cuando la joven donostiarra Bárbara Goenaga se ha hecho un hueco en el mundo de la interpretación. En su Euskadi natal se dio a conocer muy pronto gracias a Goenkale, una serie de EITB1 en la que trabajó entre 1994 y 1999. Con los estrenos de Mi Dulce y El Regalo de Silvia y su paso por series televisivas fallidas como El Grupo o A Medias, Bárbara Goenaga se convirtió en una de las jóvenes promesas de la interpretación española. En teatro ha trabajado en las adaptaciones de Historia de una Escalera y Cara de Plata de Antonio Buero Vallejo que ha llevado a cabo el Centro Dramático Nacional. Hace un par de semanas llegó a los cines Oviedo Express, y el próximo viernes se estrena La Luna en Botella.

-Cineando: En La Luna en Botella interpretas a Alicia, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Bárbara Goenaga: La describirí­a como una chica soñadora, que cree que es posible ser feliz y además actuando como uno cree que tiene que actuar sin mentiras, sin dobleces, diciendo que no a lo que le parece que no. Y es una chica que está un poco harta ya de la vida, es muy joven pero… viví­a con su novio, todo iba bien, se iban a casar, pero de repente se desmorona todo, corta con el pasado, se va a otra ciudad, empieza a trabajar en esta cafeterí­a y a luchar, por ella misma y por ser feliz algún dí­a. Pero bueno, yo dirí­a que es una chica con los pies en el suelo, soñadora pero muy real, muy de sentimientos.

-Cineando: ¿Qué es lo que te atrajo de La Luna en Botella?

-B.G.: Varias cosas, primero el guión, qie me encantó. Me gustó mucho además cómo me lo explicó Grojo, qué querí­a él que fuera. Y eso me gustó mucho. A mi el mundo de la fantasí­a y el cine puro me encanta. Me encantan las historias reales, el cine social, me parece magní­fico, pero las fantasí­as me atraen mucho también. Y eso me encantó. Y luego el personaje, que era un personaje como que reaccionaba a todo lo que iba pasando alrededor, que tampoco tení­a un personaje en principio como con mucho peso, no me parece que tuviera un problema, nada, no le pasa en realidad nada pero ella ayuda a que a los otros les pasen cosas o lucehn por su verdad. Y eso me gustó mucho. Y v los cortos de Grojo y me maravillaron en su momento y no podí­a decir que no a trabajar con él.

-Cineando: ¿Rodar La Luna en Botella fue tan mágico y tan bohemio como transmite la película?

-B.G.: Sí­, fue maravilloso, fue maravilloso. Fue un rodaje muy curioso, Grojo tení­a mucha ilusión, era su primera peli, él la tení­a mucho cariño, le costó mucho sacarla adelante y él estaba entusiasmado. Igual estábamos nosotros. Yo tení­a un momento un poco más difí­cil porque, casualmente, también fue especial por eso, murió mi abuela, que para mi era… y entonces fue un momento que tení­a que llevar el personaje por un lado y se me hací­a muy difí­cil con todo lo que to estaba viviendo en ese momento, y la pelí­cula me ayudó muchí­simo, fue maravillosa. Y luego toda la gente con la que trabajaba era gente joven, todos éramos muy jóvenes, aparte de Dominique, Federicoo y tal, que tení­an un pesazo en la peli, que también necesitábamos de ellos, y Joan Dalmau. Pero sí­, fue un rodaje muy divertido, sobre todo, con mucha energí­a. Hasta se hací­an conciertos. Entre toma y toma se hací­an conciertos, habí­a gente que sacaba la guitarra, otro cantaba y tal. Fue la leche. Y luego un burro. Tení­amos un burro. Bueno, maravilloso.

-Cineando: ¿Qué es lo que más destacarí­as de Grojo como director?

-B.G.: Muchas cosas, pero lo que más esa energí­a que desprende, que luego desprende tambuén en todos sus cortos, en las pelis. Es un tí­o muy honesto, y como director también y nos dejaba mucho. Lo razonábamos, y decí­as a mi este personaje me parece tal, es verdad, y el tí­o como que te deja mucho, confí­a mucho en los actores. Y eso se agradece. Y aparte, pues que tení­a muy claro lo que querí­a y qué querí­a subrayar en la peli.

-Cineando: ¿Te atraen de forma especial las historias que tengan un toque mágico y surrealista?

-B.G.: Sí­, pero fí­jate sin yo haberlo querido. Me han llegado estos guiones, es curioso. Yo siempre he sido un público fiel a este tipo de cine, Tim Burton me encanta, Gondry me encanta también. Bueno, las pelis como Amí¨lie también me fascinan. Y sin yo haberlo querido, sin yo haberlo dicho, en público, ni a los directores ni nada, me han llegado pelis que a mi me gustan como espectadora, y me siento afortunada, porque en el cine español no abundan.

-Cineando: Con los estrenos de La Luna en Botella, Oviedo Express… ¿Crees que este es tu año?

-B.G.: Con Los Cronocrí­menes esperemos que también, en Estados Unidos ya se estrena en 300 salas, ya está vendida en todo el mundo. ¿Que creo que si es mi año? Pues no lo sé, porque estas cosas nunca… (sonrí­e). Yo, la verdad, ahora estoy sabiendo lo que es hacer tantas pelis en un año, currar tanto en poco tiempo, pero también sé lo que es estar 4 años sin hacer nada de cine. Entonces, pues nunca sabes. De repente haces cosas que crees que van a gustar y tal, y luego el público no responde como esperabas, y viceversa. A veces dices esto no, y de repente el público encantado, qué maravilla y te dan la enhorabuena y alucinas un poco. Es decir, que no está en mis manos realmente, entonces no lo pienso. No pienso que sea mi año. Bueno, es un buen año, y tengo pelí­culas por estrenar. Pero ya te digo, no soy muy consciente, no lo pienso mucho, para qué (risas).

-Cineando: Tal vez caiga una nominación a los Goya…

-B.G.: Sinceramente no lo creo, no lo creo por muchos factores, y principalmente porque tampoco he tenido un personaje como para, y luego nunca me han nominado a los Goya, pero realmente llevo años currando, entonces la gente ya me conoce desde hace mucho. No lo creo (risas). Me harí­a mucha ilusión, peero a la vez lo de los premios y tal me parece… el mayor premio es estar currando, y yo con todo lo que he currado este año, ya, me olvido de todo, de todo lo demás, ya está, fuera (sonrí­e).

-Cineando: ¿Cómo te describirí­as como actriz?

-B.G.: Me describirí­a como actriz y persona que lleva esta profesión. Me gustarí­a pensar que me gustan las cosas diferentes. Yo cuando elijo un proyecto es porque algo, salga bien o salga mal o salga mejor, eso ya es secundario, pero que de principio quieras innovar, y a mi me gustan mucho los directores noveles por eso, porque están super preparados pero tienen muchas ganas de hacer cosas nuevas, que no tenga que ver con nada anterior. ¿Como actriz? Pues no lo sé, eso la verdad yo creo que es el público quien teien que decir, porque uno mismo es muy difí­cil. Es muy difí­cil verse, no soy nada objetiva y soy muy machacona con mis trabajos, o sea, soy la peor para explicar lo que soy. Echarí­a pestes (risas). Prefiero callarme, no soy muy crí­tica, además.

-Cineando: ¿En qué medio disfrutas más interpretando?

-B.G.: Pues no lo sé. En la tele, que siempre habí­a hecho Goenkale, una serie que estuvo 6 años y para mi la tele ha sido mi mayor escuela, y aprendí­ un montón, me he quitado un montón de vergí¼enzas, de pesos, he ganado inmediatez, y me encanta, me gusta mucho la inmediatez. Tiene un punto, que claro, que no puedes currarte un personaje y tal, pero está muy bien porque estás muy en activo. La tele a mi me encanta, los proyectos buenos en tele me encantan. Luego el cine me encanta por la magia del cine, y por el tiempo que tienes para cada plano, por en engaño que es, porque es un engaño el cine. La tele es menos, es más rápido y no te da tiempo a engañar, pero el cine… metes un plano que no tiene nada que ver, tú estás mirando aquí­ pero no estás mirando a nadie, parece que le estás hablando a alguien pero no, luego es verano cuando tiene que ser invierno, es todo como… y luego ves el resultado y alucinas. Y el teatro, jo, yo creo que es la madre de todo esto, de la interpretación. Además el teatro te permite algo que la tele y el cine no te permiten, que es estar mamando la energí­a del público, con eso puedes modificar también tu trabajo, vas como modificándote, entre el público y tú hay como una conexión increí­ble, eso no pasa en el cine ni en la tele, nunca sabes lo que estás haciendo, en el teatro sí­, en el momento lo sabes, porque tú haces algo y el público reacciona a eso. Pero no podrí­a decidir uno, me quedo con los tres. Espero seguir haciendo los tres.

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-B.G.: Yo es que me emociono muy fácil, me emociono con todo. Soy joven, no sé (sonrí­e). Si hago un proyecto es porque me he emocionado, si no no lo hago, porque ni tengo hijos, puedo vivir ahorrando y no trabajo por dinero, desde luego. Espero, espero poder seguir así­. Jo, es muy difí­cil, la pregunta, porque cada peli tiene un momento emotivo para mi muy diferente. Y luego cuando ya el público ve la peli también te da otras cosas. No podrí­a elegir.

-Cineando: Como actriz, ¿cuál serí­a tu mayor sueño?

-B.G.: Quizás seguir interpretando personajes muy diferentes y que se alejen de mi. Yo eso es lo que busco, hacer personajes muy diferentes que no tengan nada que ver entre ellos, y con directores que lo tengan claro y que quieran hacer cosas diferentes también. Pero realmente nunca me he puesto metas y no me las voy a poner ahora, porque no, porque luego me desilusiono (risas).

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