Criticando: Amor y Otros Desastres * (1/5)

2 Septiembre 2007 · Imprimir éste artículo

Amor y Otros Desastres

Tí­tulo: Amor y otros Desastres Tí­tulo original: Love and Other Disasters

Dir.: Alek Keshishian Int.: Brittany Murphy, Santiago Cabrera, Samantha Bloom, Stephanie Beacham

A Brittany Murphy la conocemos de sobras por hacer papeles del todo variopintos, pero no es la primera vez que se pone cursi. Deja la faceta dura de Sin City y vuelve a las andadas rosas marcadas en Los Amigos del Novio. Pero ahora toma las riendas de una pelí­cula ella sola, bajo la batuta de Alek Keshishian. A su personaje le rodean desastres emocionales, ya que sus mejores amigos siempre son gays, y ella tiene miedo a entablar una relación definitiva con un hombre heterosexual. Trabaja para la revista Vogue, y tiene un gusto exquisito para vestir. Pero siempre está desquiciada por dentro. Brittany Murphy convence y explica bien qué quiere su personaje cuando quiere. El problema está en que todo es tan superficial y obvio, que no despierta misterio alguno.

De la exitosa serie Héroes nos llega uno de sus actores, el venezolano Santiago Cabrera, que interpretaba a Isaac Mendez (el pintor con poderes). En Amor y otros Desastres es el enamorado de turno. Y ya que es venezolano, evitemos a Chávez y pongamos un personaje argentino. Así­, podremos explotar un par clichés y le haremos bailar un tango. Y después de documentarse en exceso, en el guión podemos poner que hubo mal rollo en Argentina y que el pueblo lo pasó mal. Muy tierno, y para rematarlo, Brittany Murphy hablando un poquito de español. Las pocas frases que dice no se entienden en ninguna lengua. Si se ve en versión no doblada, esta pelí­cula llega al grado de comedia.

Todas las referencias a Desayuno con diamantes y los paralelismos que se insertan a lo largo de la trama, hacen sospechar que se buscara asentar una fórmula definitiva para las pelí­culas románticas. La bromita – o quizá fanfarronerí­a – de añadir frases de guión para abrir y cerrar el filme, o los tí­picos comentarios de “si esto fuera una pelí­cula, no pasarí­a…” parecen insistir en la creación de unas nuevas bases para la comedia romántica. Todo apunta hacia una regeneración, hasta que empezamos a descubrir que no es nada más que un esquema dibujado encima de otro esquema. Si querí­an romper las bases, o hacer un análisis de las pelí­culas románticas, sólo han insistido en forma y contenido en lo que ya sabí­amos. En Amor y otros Desastres no hay ni un sólo ápice de voluntad renovadora, pero en cambio, sí­ que se critica al género.

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