Criticando: Cartas desde Iwo Jima ***/*****

16 Febrero 2007 · Imprimir éste artículo

Letters from Iwo Jima
Cartas de Iwo Jima
***/***** (3/5)

Tí­tulo: Cartas desde Iwo Jima
dir: Clint Eastwood
Intérpretes: Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya

La pelí­cula sur-coreana Tae Guk Gi (Lazos de Guerra) empezaba con el desentierro de unos cadáveres relacionados con la guerra de Corea, y luego hací­a un flashback muy largo. La nueva propuesta de Clint Eastwood empieza de forma similar pero, salvando las distancias de ambas propuestas, Cartas de Iwo Jima es un drama bélico muy bello, pero que hurga demasiado entre los tópicos. Lo que podrí­a parecer una muestra del pensamiento japonés de entonces, se mezcla en una especie de visita turí­stica en plena guerra. Un general japonés (Ken Watanabe) es enviado a Iwo Jima para defender la isla. Su mente es mucho más abierta que la del resto de cargos militares allí­ ubicados. Traerá la luz donde no la haya, pero eso es algo que no siempre sienta bien a todos. El otro protagonista de la historia es el joven Saigo (Kazunari Ninomiya), que sirve de apoyo para el punto de vista del espectador norte-americano. El cambio de mentalidad de apertura hacia occidente pasó en Japón dos siglos antes, cuando acabó la era Edo para dar paso a la Meiji, y no debido a ninguna invasión americana, como se podrí­a deducir a partir de ésta pelí­cula. Y es que Cartas desde Iwo Jima, aún siendo la versión japonesa de la batalla, sigue mostrando a EUA como los libertarios de ideologí­as erróneas. Si esto les parece exagerado, analicen bien todo el contexto que rodea al general japonés que interpreta Watanabe.

Por otro lado, la banda sonora es magní­fica y, gracias al toque de Eastwood, suena sólo cuando mejor podrí­a quedar. En muchos aspectos, pero especialmente en éste, su estilo de dirección se parece al de Ang Lee (Brokeback Mountain). Cartas de Iwo Jima divide su extenso metraje en dos claras mitades. En la primera, aprovechando un ritmo más lento, hay una buena descripción de los protagonistas y de la situación. Habiendo acabado la proyección, es fácil que muchos espectadores incluso pudieran dibujar un mapa de la isla. Y más si han visto Banderas de Nuestros Padres, ya que ambas pelí­culas reinciden en las mismas escenas de acción. Pero en la segunda mitad, las batallas y –sobretodo – las granadas de mano, resultan bastante agobiantes y algo reiterativas. Si no han visto la primera propuesta, quédense a ver ésta versión americana - aunque filmada en japonés - de una batalla que significó mucho para dos naciones. Pero que no os engañe el nombre de Clint Eastwood, esto es entretenimiento puro.

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