Criticando: Dai-Nipponjin **** (4/5)
17 Octubre 2007 · Imprimir éste artículo
Dai-Nipponjin es un filme que fue presentado en la sección Fantí stic de Sitges07.
Dai-Nipponjin
PUNTUACIí“N: ****/***** (4/5)
Dir.: Hitoshi Matsumoto
Los documentales falsos, conocidos también por su mote en inglés, “mockumentariesâ€, gozan de una muy buena salud en todo el mundo. Y como muestra de ello tenemos esta corrosiva comedia japonesa llamada Dai-Nipponjin. Si traducimos directamente el título, significa El Gran Japonés, lo cual ya explica un poco las intenciones de la película. Su director, Hitoshi Matsumoto, es un cómico bastante conocido en Japón, y en su primera producción para la gran pantalla se ha puesto a sí mismo como protagonista.
Al principio de la película, empezamos a conocer al personaje de Matsumoto. í‰l es un hombre de aspecto andrajoso y, aparentemente, sin motivaciones para nada. íšnicamente responde a las preguntas que alguien le va formulando. Dai-Nipponjin aparenta ser un reportaje ceñido a la televisión moderna. La cámara se hace notar, siguiendo todo el día a este hombre y dejando que se escuchen las preguntas de un reportero a quien no vemos. Pero algo raro de verdad sucede en los primeros minutos, hay alguna cosa que no acaba de funcionar bien… la historia del filme se va creando y explicando a medida que avanza el metraje. Todo lo raro que aparece tendrá su explicación más adelante. Pero no conviene que adelantemos acontecimientos. Para disfrutar Dai-Nipponjin, sería mejor que ningún espectador leyera sinopsis alguna y evitara cualquier tipo de información referente al filme.
Podríamos hablar largo y tendido sobre el género del que Matsumoto hace parodia, pero lo más interesante de la película son todas las referencias a la sociedad japonesa y a su interacción con la televisión. El filme hace gala de sus mejores intenciones con el hecho de poder contrastar lo que se está viendo (del personaje de Matsumoto) con las opiniones (ficcionadas) de la gente de la calle. El resultado le da un dramatismo inmenso a escenas aparentemente tan aburridas como la subida en moto por una cuesta (al principio de la película) o a otras más divertidas como el diálogo con el personaje apestoso. Dai-Nipponjin nos ofrece aire fresquísimo con un argumento corrosivo, un estilo muy seco y un final absurdamente genial. Por cierto, aún necesitamos que nos expliquen el “cameo†de Riki Takeuchi.








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