Criticando: El Buen Alemán ****

1 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo

Cartel de El Buen Alemán 

El Buen Alemán. Tí­tulo Original: The Good German. Dirección: Steven Soderbergh. Intérpretes: George Clooney, Cate Blanchett, Tobey Maguire y Beau Bridges. Nacionalidad: EEUU (2006). Intriga, 100 minutos aproximadamente. ****

Steven Soderbergh es un tipo de cineasta que parece haber salido del Hollywood clásico por un túnel del tiempo, no por su estilo de dirección, o por las historias que cuenta, ni siquiera por sus pelí­culas en sí­. Sino por su capacidad de saltar al vacio con proyectos distintos y arriesgados, de improvisación. Ningún cineasta actual es capaz de realizar una pelí­cula como Traffic, después Ocean’s Eleven, de ahí­ pasar a una cinta independiente como Full Frontal, a continuación un thriller futurista como Solaris… y así­ una cada vez más larga lista. Sólo por ello, todos sus trabajos, hasta los más desafortunados, tienen ese aroma tan atractivo, y desgraciadamente tan poco frecuente, a cine clásico, a cine de verdad.

Con El Buen Alemán, Soderbergh rinde culto al cine negro por antonomasia, el de los estudios del Hollywood clásico, de donde han surgido algunas de las mayores obras maestras de toda la historia del cine. Jacob Geismar (George Clooney), corresponsal de guerra, viaja a Berlí­n a cubrir la trascendental cumbre de Potsdam en la que se decidirá el futuro de Europa y del mundo para el siguiente medio siglo. De regreso a la ciudad en la que vivió antes de la guerra, se reencontrará con su antigua novia, Lena Brandt (Cate Blanchett), para descubrir que oculta un importante secreto, y que su chófer, Tully (Tobey Maguire), la está ayudando. Basándose en la novela homónima de Joseph Kanon, Steven Soderbergh recrea con gran verosimilitud y realismo el ambiente que se viví­a en el Berlí­n de posguerra. Una ciudad marcada por un cada vez más tenso e inestable equilibrio de poder, en el que cada potencia busca su propio botí­n de guerra, mientras el pais entero afronta el juicio de los vencedores y de la humanidad. Con ese telón de fondo, Paul Attanasio firma un sólido guión en el que se mezcla con habilidad la intriga, la situación polí­tica, y hasta el romance. El guión es un tributo al cine negro, con unos buenos personajes que parecen sacados de cualquier clásico de los años cincuenta: un héroe, duro y solitario, al que un rotundo pero contenido George Clooney dota de gran incertidumbre, además de aportarle una gran variedad de emociones, y la femme fatale, papel que hace suyo una espléndida e inquietante Cate Blanchett, al más puro estilo Marlene Dietrich. De la labor técnica, destaca esa fantástica fotografí­a en blanco y negro, así­ como el montaje, ambos del propio Soderbergh, y la música de Thomas Newman. Todos estos elementos le dan a la cinta un mayor aroma a cine clásico, lo cual es meritorio y digno de aplaudir. El Buen Alemán tiene numerosos guiños a films como El Tercer Hombre, y especialmente a Casablanca, desde el cartel a la escena final, guiños que pueden ser vistos como homenajes o como copias descaradas, ese tema lo dejamos a juicio del espectador.

El Buen Alemán, además de ser una de las propuestas más atractivas de la cartelera, sirve para reconciliarse con el cine téoricamente comercial de Hollywood. Además, es una mágnifica excusa para volver a disfrutar con los grandes tí­tulos del cine negro.

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