Criticando: El jefe de todo esto ****/*****
15 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo
El Jefe De Todo Esto
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Estreno el 16 de marzo
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Dir: Lars Von Trier
Intérpretes: Jens Albinus, Peter Gantzler, Iben Hjejle, Mia Lyhne, Casper Christensen, Louise Mieritz, Fridrik Thor Fridriksson, Benedikt Erlingsson, Henrik Prip
Lars Von Trier (Bailar en la oscuridad, Dogville) es uno de los pocos directores que pretende experimentar con cada nueva propuesta, en vez de encerrarse en su propio estilo. Sigue manteniendo algunas de las pautas que se marcó con el cine Dogma, pero ya no son su base fundamental. El jefe de todo esto es el primer uso que Trier le da a una patente que él mismo acaba de crear. Se trata del “Automavisionâ€, un sistema de rodaje basado en añadir aleatoriedad a los encuadres, reducir la post-producción y no realizar cambios en el sonido, iluminación y colores. Y el resultado, aunque curioso, es bastante molesto. Los cambios de plano a plano parecen cortes directos, con variaciones de aspecto y textura de sonido demasiado notables. Al añadir este azar se podría conseguir cierta naturalidad y darle un aspecto general mucho más teatral, pero hay algunos diálogos que pierden fuerza por culpa de este abuso técnico. Pero, como contrapunto positivo, la mayoría de los encuadres son bastante originales. Según nos cuenta la voz en off al principio del filme, no debemos buscarle ninguna intencionalidad.
La película parte de un argumento genial. El jefe de una empresa no se atreve a ser duro con sus empleados, y decide – desde que fundó la compañía – inventarse a un presidente ficticio para poder descargar las culpas hacia alguien invisible. En un deliberado tono de comedia, los personajes secundarios – los seis viejos – son muy divertidos, y perfectos para poblar el único contexto de la película, que son las oficinas de la empresa. Allí sucederán pocas acciones, ya que todo gira alrededor de diálogos. Y gracias a ingeniosos gags verbales, el ritmo del filme avanza muy agradablemente. Incluso quedan bien los pedantes insertos de un supuesto director de cine (la voz en off que escuchamos) que asegura conocer las bases del género mientras desprecia la técnica.
Sin tocar la exageración, la película puede llegar a hacer exasperar a los más impacientes, ya que los diálogos se alargan más de lo normal. Sobretodo en el desenlace, donde asistimos a una reunión de trabajo muy insólita, con continuos giros argumentales. Pero hay mucha realidad en todo lo que se explica en la película, pues la idea de ir pasando el “marrón†hacia los superiores, y culparlos así de las decisiones complicadas, es algo que suele terminar en la clásica demonización del jefe. Por su original planteamiento, sus buenas interpretaciones y sus buenos gags, El jefe de todo esto podría haber sido una obra maestra. Pero la pesadez visual y sonora del “Automavision†y algunas repeticiones de contenido, dejan al filme en posición de vice-presidente.
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