Criticando: Inland Empire */*****

22 Febrero 2007 · Imprimir éste artículo

Inland Empire

Póster de la pel�cula

*/***** (1/5)
Estreno el viernes 23 de febrero
Dir: David Lynch. Intérpretes: Laura Dern, Harry Dean Stanton, Kingsley Stewart, Jeremy Irons

En Mulholland Drive, una joven aspirante a actriz se adentraba en la industria del espectáculo sin a penas poder tocarlo. El mundo delirante de David Lynch se mezclaba con Hollywood y las relaciones entre dos mujeres para ofrecernos una experiencia difí­cil de olvidar. Su nueva obra, que se ha filmado en un formato de ví­deo de apariencia bastante casera (tal y como Takashi Miike experimentaba en Visitor Q), se llama Inland Empire, y encontramos casi otra vez lo mismo. Hay algunas variaciones respeto al tema y las ideas, pero – sobretodo - son ampliaciones. Existen diferentes niveles, que apuntan a más de un argumento dentro de la misma pelí­cula. Se trata de la obra más dividida de David Lynch, ya que contiene varias historias que se mezclan para confundirse entre ellas. Una mujer que vuelve a trabajar para los grandes estudios de Hollywood en una historia que recoge lo que otra pelí­cula intentó explicar y, a su vez, lo que contaba una leyenda gitana polaca. Por el medio también aparecerá una familia con cabezas de ratón (donde Naomi Watts pone la voz a la “mujer”) y un grupo de hombres que se dedican al circo como si fuera una mafia. La parte menos anormal es la de la relación entre la protagonista con otro actor. Como siempre, el esfuerzo del espectador deberá centrarse en discernir entre qué se supone que es real y qué es oní­rico o fruto de un delirio. Deberá apartarse de la lí­nea argumental para fijarse más en lo que le cuentan las imágenes. Inland Empire se rinde abiertamente a que sea interpretada de cualquier modo, pero asistimos por enésima vez a los colores azules, habitaciones iluminadas de forma artificial, muecas extrañas y gente chillando sin aparente razón. La inquietud y el desconcierto son dos elementos geniales a generar cuando empieza un filme, pero después de tres horas sin respuestas claras, a la mayorí­a de personas cuerdas les traerá sin cuidado un universo tan personal y lejano en el que, al final, las metáforas se convierten en chistes. Todo es ficción, no hay banda. De acuerdo.

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