Criticando: La Brújula Dorada */*****

4 Diciembre 2007 · Imprimir éste artículo

LA BRíšJULA DORADA

Cartel de La Brujula Dorada

Puntuación: - Valoración ★☆☆☆☆(1/5)

Tí­tulo original: The Golden Compass
Dir.: Chris Weitz

Int.:
Dakotta Blue Richards, Nicole Kidman, Daniel Craig.

Nueva franquicia novelí­stica para el cine fantástico, anunciada para todos “después del éxito de El Señor d e los anillos”, y así­ es. Parece que algunos han querido adaptar todo lo que se pueda antes que otro lo pase a la pantalla. En este caso, se trata de la novela de Philip Pullman, que nos sitúa en un lugar imaginario, pero paralelo al nuestro. Se supone que existen muchos mundos, y que entre esta unión dimensional hay una especie de polvo y otras mitologí­as dignas de una fusión entre Star Trek y Disney en su vertiente más clásica. La Brújula Dorada es la primera de las pelí­culas de la trilogí­a La Materia Oscura, adaptando el libro Luces del Norte.

La Iglesia Católica solicitó en octubre del 2007 el boicot de la pelí­cula, pero seguramente, lo que quieren es evitar que la gente lea la novela, porque el filme es del todo inocuo. Si no consiguieron censurar Amen de Costa-Gavras, la crí­tica a la relación entre Iglesia y nazismo les tendrí­a que haber parecido un chiste en La Brújula Dorada. Lo que importa de verdad en esta pelí­cula son los daemons, más conocidos como Pokemons. Se trata de una serie de mascotas que cada persona tiene como representación de su alma en este mundo paralelo. En el año 2007 nos aparece esta seta en medio del bosque, un insí­pido hongo mal hecho del que ni tan solo los efectos especiales valen la pena, ya que los ositos polares (muy monos, con armadura) parecen sacados de algún videojuego, y todos los daemons-mascotas son peluches que no llegan a la calidad de los que hemos podido ver en Narnia: El león, la bruja y el armario o en las entregas de Harry Potter. Por otro lado, es importante recordar que se trata de una primera parte, y por tanto, La Brújula Dorada acaba del todo cortada. El argumento de la pelí­cula tendrí­a que ser muy interesante como para dejarla colgada tan a lo bestia, y no es el caso. No existe justificación alguna para timo semejante.

Para todos aquellos que buscasen temas de fí­sica cuántica o religiosos en una pelí­cula de aventuras, no encontrarán ningún tipo de ideologí­a ni teorí­as detrás de ella. Y si algún padre o madre cree que esto es un elemento positivo para cualquier menor, mejor que se lo repiense, porque tampoco hallarán aventuras. Toda la épica de la pelí­cula se concentra en un punto, cuando la pequeña Lyra quiere cruzar un puente de hielo. Todo lo que habremos visto hasta entonces serán correteos bobalicones… y al ver el puente resbaladizo… el espectador tiene derecho a preguntarse que porqué debe ver mil veces la misma situación dentro del mismo filme.

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