Criticando: La Maldición de la Flor Dorada *****

30 Abril 2007 · Imprimir éste artículo

Cartel La Maldición de la Flor Dorada

La Maldición de la Flor Dorada. Tí­tulo Original: Man Cheng Jin Dai Huang Jin Jia. Dirección: Zhang Yimou. Intérpretes: Chow Yun Fat, Gong Li, Jay Chou, Liu Ye y Li Man. Nacionalidad: China (2006). Acción, 115 minutos aproximadamente. *****

Aunque sólo sea para una minorí­a, La Maldición de la Flor Dorada era una de las pelí­culas más esperadas de la temporada, muchí­simo más que la cinta megalómana de Hollywood que se estrena esta semana. Los anteriores trabajos de Zhang Yimou sólo tienen un calificativo posible, y es el de excepcional, rayando en la obra maestra, especialmente Hero.Yimou es un director muy personal, aunque habrá muchos que no aprecien su talento y sólo vean en sus obras unas meras historietas de combates.

Zhang Yimou consigue lo que muy pocos directores han conseguido a lo largo de la historia, y es hacer poesí­a con las imágenes. El guión es una mera excusa para organizar un auténtico espectáculo para los sentidos como no se veí­a en una sala de cine desde el gran Akira Kurosawa, aunque eso son palabras mayores, y a Yimou aún le queda mucho para siquiera acercarse a la figura del genial realizador japonés. La Maldición de la Flor Dorada nos propone una historia con tintes de tragedia en la corte China de finales del primer milenio. Una historia llena de intrigas palaciegas, conjuras, deseos y anhelos en la más pura lí­nea de Shakespeare, salvando las distancias. Hay quien ha escrito que esta cinta recuerda vagamente a Trono de Sangre (adaptación de Macbeth, por cierto), aunque si se quieren buscar similitudes con Kurosawa, más bien hay que ir a Ran. Sin embargo, todo ello importa poco, ya que el enorme espectáculo visual que se desarrolla ante los ojos del espectador nubla todo lo demás. La Ciudad Prohibida de Pekí­n es el marco ideal para que Yimou realice una puesta en escena realmente impresionante, con algunos planos rebosantes de belleza y poesí­a, como las reuniones familiares, las vistas aéreas de los patios repletos de crisantemos o toda la última media hora del film. Destaca la fuerza de la fotografí­a de Zhao Xiaoding, inmensa, con una paleta cromática digna de un maestro, al igual que las coreografí­as, de una plasticidad asombrosa.

La Maldición de la Flor Dorada es una pelí­cula de una gran perfección formal y estética, un verdadero placer para los sentidos del espectador, que si se deja atrapar por Zhang Yimou, descubrirá la poesí­a que se esconde detrás de cada escena y cada plano. Hacer de un combate una escena llena de belleza y lirismo sólo está al alcance de unos pocos elegidos, y estamos ante uno de ellos.

La corte dispuesta a recibir al Emperador   La Emperatriz y el Prí®cipe Yu y el Prí®cipe Heredero Wan   La corte imperial   La familia imperial acude al encuentro del Emperador

La familia imperial se reune con el Emperador   Comienza un nuevo dá en la corte imperial   Un nuevo dá en la corte imperial

La Emperatriz y el Emperador   El Préncipe Yu y la Emperatriz   El Emperador, dispuesto a celebrar el Festival del Doble Yang

El Prí®cipe Wan y la Emperatriz   El Prí®cipe Yu   El Emperador y la Emperatriz

Una emboscada   Soldados en la Ciudad Prohibida   Algo no va bien en la Ciudad Prohibida

Algo extraño sucede en la Ciudad Prohibida   Soldados en el interior de la Ciudad Prohibida

El Prí®cipe Jai

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