Criticando: Salir Pitando ** (2/5)

20 Septiembre 2007 · Imprimir éste artículo

Salir Pitando

Puntuación: 2/5

Tí­tulo: Salir Pitando Dir.: ílvaro Fernández Armero Int.: Guillermo Toledo, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Nathalie Poza, Lidia Navarro, Alex O’Dogherty

Con la sobredosis diaria de fútbol que reparten los canales de televisión, es extraño que no nos llegue cada semana alguna pelí­cula dedicada a este espectáculo de la competición. ílvaro Fernández Armero dirige y escribe una comedia que tiene muchos puntos para triunfar en la taquilla. El trailer destacaba porque enseñaba lo que parecí­a una pelí­cula muy divertida y original. Pero lo más tronchante de la cinta ya se anticipava en los comerciales, así­ que Salir Pitando no ofrece lo que se espera de ella. En cuanto a originalidad, esta se basa en escoger como personajes protagonistas a un árbrito y a dos liniers. Como si se tratara del desgraciado personaje que Nicolas Cage interpretava en El Hombre del Tiempo o Cuba Gooding Jr. como árbrito de futbol americano en Ratas a la Carrera, Guillermo Toledo se pone en la piel de un hombre que se ha ganado una impopularidad muy remarcable. No es algo que propicie divertidos gags por las disputas entre fanáticos del fútbol y los colegiados, pero Salir Pitando sí­ que explica los miedos al fracaso que tiene todo árbrito de fútbol. El temor que tienen a ser linchados por la prensa o el público es un tema muy poco recurrido en cine. Hubiera estado muy bien que Salir pitando se concentrara más en este aspecto, que sólo toca de refilón con frases como “pitemos bien este partido” o la psicósis de ver aficionados enfadados por todas partes. En cambio, la pelí­cula gasta demasiado metraje en explicar las relaciones familiares del árbrito, con la tí­pica situación de divorcio no aceptado. Es una clarí­sima fuera de juego. Aún así­, la recreación de Guillermo Toledo es remarcable, ya que hace un buen uso de su expresión corporal. Este papel, que es el principal, desví­a la atención de unos diálogos bastante insulsos, que sólo parecen estar para llenar la acción. Y, finalmente, hay otro aspecto que rebaja mucho el tono de la pelí­cula: la banda sonora es una mezcla que recuerda al baile de salón de algún geriátrico y a la música de dibujos animados de los años setenta. Demasiados puntos flacos para una comedia que podrí­a haber estado mejor.

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