Criticando: Soy Leyenda ***/*****
19 Diciembre 2007 · Imprimir éste artículo




(3/5)Título original: I Am Legend
Dir.: Francis Lawrence
Int.: Will Smith, Alice Braga, Charlie Tahan, Dash Mihok, Salli Richardson, Willow Smith.
The Omega Man fue El íšltimo Hombre sobre la tierra, y ahora Will Smith puede decir que es leyenda. Es el mismo papel que Vincent Price y que Charlton Heston interpretaron en las otras adaptaciones de la novela de Richard Matheson. Un hombre ha sobrevivido a un desastre a escala mundial. En el caso de Soy Leyenda, un virus letal ha sido el culpable de que nada vuelva a ser lo que era. El director de la cinta, Francis Lawrence, había hecho anteriormente algo tan explosivo como Constantine. Ahora, aunque sigue en la ciencia-ficción, ha quitado mucho fuego artificial para una película que tiene más presupuesto.
Es imposible no pensar en otras películas que han vaciado calles enteras para poder rodar algunas escenas de ciudades abandonadas. Pero es con una reciente, 28 Días Después, con la que comparte más similitudes. El tema central es un virus, y ambas empiezan con impresionantes secuencias de urbes desiertas. El diseño de producción en Soy Leyenda consigue plasmar en la primera parte de la película una atmósfera única, casi inolvidable. Las escenas de la caza del ciervo o la de Robert Neville (Will Smith) jugando a golf desde un portaaviones, podrían haber sido del todo prescindibles, pero son deslumbrantes. En general, los escenarios valen mucho la pena. Pero, por otro lado, los efectos digitales que hacen referencia a todo lo que no tenga que ver con escenarios (que se ven más en la segunda parte) están mal hechos, y los efectos de sonido parecen sacados de Parque Jurásico.
Will Smith está en un buen momento interpretativo, ya que en el “blockbuster†de ciencia-ficción catastrofista Independence Day todavía conservaba tintes del “príncipe de Bel-Airâ€. Pero ha llovido mucho desde entonces, y se está convirtiendo en una merecida superestrella. Su personaje, durmiendo en la bañera o hablando con su perro, genera la tristeza suficiente que debería tener cualquier persona que fuera la última. El suspense se mantiene muy bien en la película, pero cuando empieza el desenlace y ya no quedan casi incógnitas por resolver, el misterio con el que había quedado envuelto todo, se deshace para ofrecer una penosa lección de religiosidad (atención a lo que se ve en el último plano).







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