Enrique Gabriel: “No sé en qué se separa el cine del resto de mi persona”
6 Julio 2007 · Imprimir éste artículo
Enrique Gabriel: “No sé en qué se separa el cine del resto de mi persona”
Enrique Gabriel estrena hoy su nueva película, Suspiros del Corazón, una comedia romántica en la línea de la ingenuidad de clásicos como Ernst Lubitsch o Frank Capra. El cineasta hispano-argentino estuvo ayer en la Casa de América para presentar el film, y allí pudimos entrevistarle.
-Cineando: ¿Cómo describirías a Suspiros del Corazón?
-Enrique Gabriel: Yo diría que Suspiros del Corazón es una fábula utópica.
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-Cineando: Suspiros del Corazón se basa en una historia real, en una revista de los años 50. ¿Cómo surge la idea de llevar esta historia al cine?
-E.G.: Bueno, en realidad la idea surge por una premisa totalmente absurda que es que un día se nos ocurrió la siguiente pregunta: ¿qué pasaría en la vida de un joven millonario, hombre de negocios, pragmático a ultranza, materialista y nada supersticioso, si súbitamente su horóscopo le acertara todas las predicciones? Hasta qué grado de absurdo se vería la vida de este existoso hombre de negocios proyectada. A partir de esa propuesta escribimos toda la fábula, que situamos en la Argentina, y aprovechamos para hacerle tambalear esas convicciones materialistas aportando viejos elementos de la utopía y de los ideales de otros años a través de una revista que efectivamente existió en la Argentina, una revista que se llamó Idilio, a la cual también en cierta medida Suspiros del Corazón pretende rendir un cierto homenaje. Era una revista que ponía en escena fotonovelas de los grandes clásicos de las literatura.
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-Cineando: ¿Has tenido algún referente en especial a la hora de hacer la película?
-E.G.: Obviamente cuando uno quiere plantearse una comedia de este corte, uno sueña con la alta comedia de Lubitsch o de Capra. A mi tanto Lubitsch, por la agudeza de sus reflexiones y la gracia de sus puestas en escena, su elegancia, su famoso toque, como Billy Wilder, por la magistralidad, la genialidad de las escenas y sus direcciones actorales, y Capra también, quizá por la pureza de sus sentimientos. Y en lo formal haría una referencia a mi gran maestro que es Jacques Tati, por lo que tiene de mágico y lo que tiene de surreal y de gracioso a la vez que un tanto extraño e inquietante. Esas serían las primeras referencias que me vienen al espíritu, pero sin duda hay muchas más.
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-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la película?
-E.G.: La mayor virtud de la película es probablemente que dentro de una aparente ligereza encierra una profunda emotividad y, con perdón por la petulancia, un cierto mensaje que no está de más escuchar.
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-Cineando: ¿Qué mensaje pretendes transmitir al espectador?
-E.G.: Ese mensaje es que pensemos realmente si aquellos valores que consideramos valores, como la fama, el éxito, la notoriedad, el lujo, la apariencia, la vida rápida y aparentemente glamourosa son realmente valores y si no merece la pena frenar un poquito la vorágine en la que vivimos para pensar en otro tipo de valores en los cuales no pensamos como la filantropía, el desapego, la justicia, la utopía.
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-Cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer Suspiros del Corazón para ti?
-E.G.: A nivel personal ha significado una enorme alegría, muchas angustias, pero una gran satisfacción porque es una película hecha como quise hacerla, sin plegarme a ningún tipo de imposición, ni artística, ni cultural, ni política, la he hecho de una forma rabiosamente independiente, expresando en la medida de mi mayor o menor inspiración, lo que realmente sentía, y asumo el resultado con todos sus defectos y si tiene acaso alguna que otra virtud oculta. A nivel profesional es un riesgo que he tomado y que asumo también sin mayor miedo porque no es una película que se enmarque dentro de los cánones que dicta la moda, es una película en cierto sentido arriesgada precisamente por eso, porque no trata los temas de moda ni está hecha con un corte a la moda ni con actores de moda, está contra las modas.
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-Cineando: Si pudieras quedarte con un momento del rodaje y la postproducción de Suspiros del Corazón, ¿cuál sería?
-E.G.: Creo que el momento más agradable de Suspiros del Corazón, del rodaje, fue el momento de la puesta en escena de todas las fotonovelas. Nos divertimos muchísimo haciendo las fotonovelas y con los disfraces, y había un ambiente de circo, de carnaval, de teatro. Fue un momento de gran felicidad. Todo eso enmarcado dentro de un estricto profesionalismo, pero afortunadamente en esta profesión maravillosa nos deparaba la posibilidad de este juego. Creo que fue el momento más maravilloso de la película.
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-Cineando: Cambiando de tema, ¿cómo ves al cine español?
-E.G.: Lo veo mal, lo veo tocado, lo veo endeble. A nivel industrial lo veo atravesando una crisis que no es ninguna novedad, porque siempre ha estado en crisis, pero lo veo que tiene que enfrentarse ante la realidad de que el público no va a ver nuestras películas, lo cual es una dura realidad, pero que hay que hacer frente a ella, por un lado y luego por otro lado, a nivel de calidad, pues lo veo irregular, como ha estado siempre. Hay películas que a mi me gustan mucho y otras que me parecen absolutamente del montón, pero lo veo en una situación crítica en la cual urge convocar un congreso del cine y realmente enfocar lo que va a ser ésto, tanto a nivel de producción como de financiación, de distribución sobre todo, de ayudas, pero sobre todo cultural y educacional también.
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-Cineando: ¿Crees que la nueva Ley del Cine va a ayudar al cine español o lo va a perjudicar?
-E.G.: La nueva Ley del Cine lo va a ayudar como lo ha venido ayudando. Es una ley imperfecta, que en palabras de la propia artífice no es para echar cohetes, creo citar textualmente unas declaraciones, pues es una Ley que mejora en muy poquitas cosas la Ley anterior. Es una Ley que está hecha a la medida de una producción que pretende insertarse en una industria y que no lo consigue, como se ha demostrado en los últimos años; por lo tanto, es una Ley ilusoria como lo era la anterior, pero es una Ley hecha al interés de los grupos mayoritarios de producción. A mi ni me afecta ni me perjudica, en realidad me perjudica un poco porque yo no tengo acceso a las subvenciones del mismo modo que tienen acceso las películas que consiguen hacer una taquilla fuerte, es decir, esta Ley es una Ley cuyas subvenciones premian el éxito en taquilla, y a mi eso me parece escandaloso, lo he dicho en su momento. En ese sentido no me parece una Ley justa, pero por otro lado tiene muchos aspectos que son de agradecer, como que es una Ley proteccionista y ahora en esta nueva redacción es una Ley que va a conseguir desgravaciones. Pero sobre todo es una Ley que tendría que poner en vereda a muchos sectores industriales.
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-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?
-E.G.: Uy, el cine está tan ligado a mi persona, está tan ligado a mi cotidianidad, a mi vida, que realmente no sé en qué se separa el cine de todo el resto de mi persona. Yo llevo haciendo cine desde que trabajo, desde hace treinta años prácticamente, y nunca he hecho ninguna otra profesión. He hecho esta profesión en muchos paises del mundo, en distintas industrias, y realmente está tan integrada a mi ser que forma parte de mi. El cine era lo más maravilloso que había cuando yo era más joven, iba al cine y era un momento de abstracción, de arrebato, de entrar en otra dimensión.
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-Cineando: ¿Cómo te describirías como cineasta?
-E.G.: Irregular, imperfecto, a veces inspirado, otras menos. Me describiría como alguien que intenta por encima de todo mantener una máxima independencia a la hora de acometer sus obras, intentar, en la medida de esa independencia, ser lo menos pedante posible y lo más honesto con mis propios sentimientos, y más o menos conciliar todo lo que sé. Me considero un cineasta que intenta ser un artista honesto, básicamente.
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-Cineando: Antes has comentado que ya estás trabajando en una nueva película, ¿qué podrías contarnos de ella?
-E.G.: Bueno, después de Suspiros del Corazón hice otra película que se llama Vidas Pequeñas, es una película española que estamos terminando en estos días, estamos a punto de entrar en mezclas, esperemos que esté lista para Septiembre, Octubre. Es una película coral. Si en Suspiros del Corazón la gente se va a reir mucho, en Vidas Pequeñas la gente va a llorar bastante, es una película muy triste, muy emotiva, que pone en escena a muchos personajes que están descolocados, básicamente. Como en todas mis películas.
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-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?
-E.G.: Probablemente cuando hice mi primera película, Krapatchouk, y la fui a presentar al Festival de Berlín por primera vez. Fue la primera presentación pública de una obra mía, y ver una sala atiborrada de gente riendo a carcajadas y aplaudiendo a los diez minutos de empezar la película, ese fue un momento de mayor arrebato que sentí, y probablemente también fue el momento más peligroso porque estuve a punto de creérmelo. Afortunadamente, antes de que acabara la película la mitad de la sala se fue (risas), entonces volví a la realidad. Pero no puedo olvidar ese momento en que la gente aplaudía y reía, la felicidad, el hecho de que una película hecha por ti transmita felicidad es un gran momento.
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-Cineando: Ya la última pregunta. Como cineasta, ¿cuál sería tu mayor sueño?
-E.G.: Mi mayor sueño está cumplido y lo cumplo día a día. Mi mayor sueño es continuar haciendo las películas que sueño, las películas que me arrebatan, y mi mayor sueño es poder compartirlas con la gente. Mi mayor sueño sería que hubiera justicia en la distribución cinematográfica y que las películas, independientemente de su caparazón, llegarán al público por su verdadero valor intrínseco y no por su cáscara.







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