Juan Luis Galiardo: “Le he insuflado a Cervantes un poco la mirada de El Quijote”

3 Febrero 2007 · Imprimir éste artículo

Juan Luis Galiardo: “Le he insuflado a Cervantes un poco la mirada de El Quijote”

 

-cineando.com: En Miguel y William interpreta a Cervantes. ¿Cómo describirí­a al Cervantes que se ve en la pelí­cula?

-Juan Luis Galiardo: Esto es una propuesta de ficción llena de humor por parte de Inés Parí­s y es Cervantes en su estado de caducidad. Ha abandonado la literatura, no le contrata la Globomedia de entonces, no habí­a televisión, no era un escritor de éxito. La Galatea y sus comedias no funcionaban , y entonces se habí­a dedicado a ser recaudador de impuestos. No se puede ser algo más triste, después de venir de Lepanto y de estar en Argel en cautiverio. Creo que todo ese dolor está en la mirada de mi personaje, el dolor y el romanticismo de un hombre que se ha movido siempre por el aliento de la mujer. Y yo le he insuflado a Cervantes un poco la mirada de El Quijote. Pero él está inmerso dentro de un cí­rculo de comedia, el resto de los personajes están casi sacados de un comic. Entonces Shakespeare, el Duque, la propia Elena Anaya que es la dama de esta comedia romántica y barroca es la muñidora y la gran protagonista. Así­ que Cervantes es el contrapuntoa esta enloquecida y maravillosa comedia.

 

-cineando.com: ¿Cómo afrontó la preparación de su personaje?

-J.L.G.: Yo soy un actor de vivencias, un actor de haber hecho ya mucho teatro. De alguna manera, esta historia, además de mi parte como productor, llevaba seis años anhelándola, con guionistas que habí­an pasado por la historia y hasta encontrar… Yo afronto el personaje mirando hacia dentro siempre. Yo no miro hacia fuera de los personajes. Yo creo que mi vida está cargada de tantas vivencias que siempre los personajes los busco en recodos de mi alma que están ahí­ dentro. He vivido mucho, soy un actor de vivencias. Me olvidé de la técnica en su dí­a, y mi paso por distintos sitios, por tantos viajes, por algún que otro proceso depresivo, de dolor, por tantos espacios, me permiten transitar por una vida y espero que todas esas experiencias sean las que se vean luego en la pantalla.

 

-cineando.com: Habiendo ya interpretado a El Quijote, ¿qué se siente al interpretar ahora a Cervantes?

-J.L.G.: Es una satisfacción muy grandes, porque sin duda alguna yo creo que hay pocos actores en la historia de la literatura y del cine que puedan haber sido tan agraciados como yo de interpretar la gran figura señera de su literatura y ser ellos mismos. Hay muy pocas gentes, o sea que yo seré uno de los pocos hombres del cine y del teatro que haya podido representar la criatura, y en cine además; entonces me parece que eso es un orgullo y por otro lado una responsabilidad. Yo le di mucha dignidad a El Quijote, obtuve muchos premios con el Quijote, me dio mucho reconocimiento, también me tuvo en el dique seco, porque en este pais, ya sabes, cuando te dan muchos premios la gente se distancia de ti (sonrí­e), uy, es una vaca sagrada, será carí­simo y tal. Y entonces, después de eso tení­a el peligro de acometer otro gran personaje. Y creo que lo he conseguido, perdóname. Después de ver la pelí­cula y ver las crí­ticas que han hecho muchos de tus compañeros a mi trabajo, creo que he conseguido hacer un personaje diferente, sobrio, profundo. Nadie esperarí­a de mi esa profundidad de gesto y esa sobriedad, con lo cual he conseguido algo maravilloso. Estoy muy contento.

 

-cineando.com: En su opinión, ¿cuál es la mayor virtud de Miguel y William?

-J.L.G.: Yo creo que es una pelí­cula que mira al público, esa es la virtud más importante. La directora nunca ha mirado en su ego ni en su vanidad de transcendencia, ni hacia festivales, ni hacia premios ni hacia egos interiores; se ha distanciado y ha buscado con una pelí­cula de tan alto presupuesto, como es ésta, y con tanta vocación internacional como tiene la pelí­cula, pues mirar a los públicos del mundo. Esta pelí­cula nace con la generosidad de agradar al espectador medio, aquí­ y fuera de España. Esto yo creo que es una virtud importante. ¿Y cuál es el género?: el humor y el amor. Se habla del amor con mucho humor. Y esto es imposible que no llegue. Esa es la virtud primordial.

 

-cineando.com: ¿Qué es lo que más destacarí­a de Inés Parí­s como cineasta?

-J.L.G.: Yo creo que Inés Parí­s es una gran constructora de historias, es una estupenda escritora, con una formación literaria muy amplia, que le ha permitido, esta formación literaria, llegar a la construcción de grandes personajes. Y como construye grandes personajes, sus historias luego fluyen, llegan a las gentes.

 

-cineando.com: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer Miguel y William para usted?

-J.L.G.: Hombre, como productor mucho miedo (risas). Todaví­a la pelí­cula está a expensas del veredicto de este fin de semana y de lo que pueda suceder. Y hasta que no se haga el recorrido final, pues no sabemos qué es lo que sucede. Entonces, como productor tengo incertidumbre y un cierto miedo. Y como actor, un gran orgullo y una gran satisfacción. Pero yo creo que el lunes se me va disipar el miedo y me quedará la satisfacción.

 

-cineando.com: Cambiando de tema, ¿cómo ve al cine español actualmente?

-J.L.G.: Lo veo como la sociedad. Yo creo que el cine va en paralelo con la sociedad. Estamos en un proceso de análisis razonable y estamos en un proceso de cambios importantes, y de procesos de cambio sale siempre la luz. Lo malo serí­a que estuviéramos estancados en un miedo a lo que pasa a nuestro alrededor. Nosotros vamos en paralelo con la vida y estamos en lo que es lo normal: analizando las circunstancias y tomando medidas.

 

-cineando.com: Una pregunta “facilita”, ¿cómo se describirí­a como actor?

-J.L.G.: Pues hombre, soy un actor maduro, con experiencia y con ganas. Yo creo que es lo que soy. Y sobre todo creo que soy un actor, como dirí­a Paco Rabal (imita a Rabal): Juan Luis, eres un gran comunicador, un cachondo.

 

-cineando.com: ¿Qué es, que significa para usted ser actor?

-J.L.G.: Es una manera de crecer también, de desarrollar las caras de mi poliedro. Yo llegué a esto sin una vocación clara. La muerte de mi madre, prematura, me llevó a esto. Yo era una proyecto de ingeniero agrónomo. Me gustaba mucho el deporte, estaba aquí­ en la Residencia Moscardó. Era, en los años 58, un proyecto de ingeniero agrónomo, mi padre era ingeniero agrónomo. Muere mi madre y lo que sucede es que yo cambio el rumbo. Y esa circunstancia emocional hace que yo derive a una trashumancia escolar, paso por Económicas, ingreso en la Escuela de Cine, pero con un gran despiste. Yo no tengo conciencia de mi trabajo hasta que no desarrollo mi vida emocional. Después de muchos batacazos, pues yo soy un actor de vocación tardí­a. O sea, hasta Turno de Oficio, después de haber hecho 60 pelí­culas, me entero de por qué estoy en la vida, asumo mi responsabilidad. La asumo tardí­amente, entonces yo ya estoy aquí­ de alguna manera para que mi propio trabajo actoral desarrolle mi propia dignidad, y por eso creo que me he convertido en los últimos años en un hombre respetado ante mi mismo, y respetuoso y respetado por los demás. Porque he usado mi trabajo como un acto de dignificación de mi propia vida. No necesito ni la fama, ni necesito la veleidad. Y ésto es para mi mi trabjo: el desarrollo de las caras de mi poliedro. Y eso lo sabe todo el mundo, lo notan. Mi trabajo es una terapia.

 

-cineando.com: ¿Dónde disfruta más interpretando, en el cine o en el teatro?

-J.L.G.: En el teatro. En estos momentos estoy a punto de estrenar, el 14 de Febrero, lo invito a usted en el Teatro Maravillas, Humo, una obra que habla sobre la mentira, sobre la sociedad en la que estamos, de caretas. El último premio de la SGAE, de Juan Carlos Rubio, juto a Kiti Manver y dos actores jóvenes, Chema Jimánez y Bernabé Rico. Estoy muy ilusionado. Ya hemos hecho diez funciones. Vengo de Bilbao, hace unos dí­as, de Elche. Y el teatro es terapéutico. De hecho, los autores que escriben para mi, en vez de llamarle actos, le llaman terapias. Me encanta. Les he llevado la visión que el teatro tení­a antiguamente. El teatro era la antigua terapia para los griegos. Una terapia colectiva e individual. Y si el teatro se tomara así­. El teatro es sanador. Muchos psiquiatras lo usan como elemento terapéutico, como usted sabe. Y yo lo uso claramente como terapia individual, y recomiendo que vengan a vernos en esta obra porque será una terapia colectiva. Para mi, el teatro. También hago cine, por supuesto, como estas pelí­culas y estos personajes, pero yo creo que un actor, por encima de todo, es un actor de teatro. Y luego, lo demás.

 

-cineando.com: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más le ha emocionado en su carrera?

-J.L.G.: Pues yo pienso que el reconocimiento, han sido varios. El premio que me dieron en Nueva York, la Unión de Crí­ticos. Son varios momentos. El Goya de mis compañeros, porque tampoco soy un actor de esos de beneplácito, sino que soy un actor que para darme un premio se lo piensan. No soy de esos personajes que están todos los dí­as agradando a los demás. El Goya que me dieron por una pelí­cula muy independiente, Adios con el Corazón, una pelí­cula muy minoritaria. El premio por El Quijote, las nominaciones que me han hecho. Y pienso que, en general, los últimos años de mi vida tengo motivos porque me siento respetado y querido por la gente. Y yo creo que ese es un gran premio, ser respetado, más que reconocido. Y eso es el gran premio de mi vida, que los demás reconozcan en mi el esfuerzo humano que hago para cada dí­a aprender un poco.

 

Juan Luis Galiardo   Juan Luis Galiardo 1

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