Facundo Arana: “Trato con toda mi alma de poder contar buenas historias”

5 Septiembre 2007 · Imprimir éste artículo

Facundo Arana: “Trato con toda mi alma de poder contar buenas historias”

Facundo Arana protagoniza Tocar el Cielo

En su Argentina natal, Facundo Arana es un verdadero í­dolo de masas, gracias en buena medida a sus intervenciones en populares series de televisión. Cuando llegó a España para rodar Tocar el Cielo, bromeó con el hecho de que aquí­ era un completo desconocido, diciendo que era un placer poder viajar en el metro sin que nadie le reconociese. El próximo viernes se estrena Tocar el Cielo, la nueva pelí­cula de Marcos Carnevale, y seguro que a partir de ahora este actor argentino se ganará un hueco entre el público español.

 

-Cineando: En Tocar el Cielo interpretas a Santiago, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Facundo Arana: Está batsante claro que Santiago es como un soltero vocacional, como lo definí­ yo y que la forma en que está presentado, como un soltero vocacional, cuenta un poco que él tiene mucho temor al compromiso que finalmente vemos un poco más profundo cuál es el motivo por el cual él tiene miedo al compromiso. Esto mostrado de una manera muy fácil, muy simple y muy rápida. Lo interesante de Santiago en la pelí­cula es que hay un momento, que es un segundo en la pelí­cula, en donde él tiene que tomar una decisión que le va a cambiar la vida, a él y a otra gente. Habla del compromiso y creo que ese es el aporte de Santiago a la pelí­cula. Y sobre todo el poder mostrar que las grandes decisiones se toman todos los dí­as en un segundo. Vos estás sentado acá y de repente decí­s voy a hacer tal cosa, que te cambió la vida, y cuando lo cuentes dentro de muchos años vas a decir estaba sentado en el cine y estaba haciendo una entrevista a fulano de tal y contarás mi currí­culum, vení­a de mi casa y habí­a visto la pelí­cula, y la decisión fue un segundo, fue mucho más simple que eso. Eso está claro en la pelí­cula. La decisión de cada uno de los personajes, que acompaña a alguien en un proceso tremendamente doloroso, de alguien que apoya una adopción, decisiones importantes tomadas rápido, sencillo, como la vida misma. Eso es lo que tiene de interesante para mi la pelí­cula. Se deja ver con una media sonrisa y una media lágrima, como la vida misma. Son pocos y muy marcados los momentos en los que nosotros realmente lloramos o realmente nos reimos. Esto es la media lágrima, la media risa, poder disfrutarla sin ser sobresaltado, como la vida misma. Y cuando te das sobresalto, es como la vida misma.

 

-Cineando: ¿Qué es lo que te atrajo de tu personaje?

-F.A.: Justamente esto. No sólo lo que me atrajo del personaje sino todo lo que conversamos con Marcos respecto del personaje. Y lo que me gustó mucho, no sólo de mi personaje sino de la pelí­cula, fue el compromiso, la decisión que se toma de un segundo para el otro, y discúlpame que vuelva sobre lo mismo, sin grandes pompas y sin grandes preámbulos, como lo recuerda uno después.

 

-Cineando: ¿Qué es lo que más destacarí­as de Marcos Carnevale como director?

-F.A.: Todo esto que te digo. El tema es que me cuenta hablar de Marcos director porque Marcos es mi amigo y entonces no puedo ser imparcial para nada. Le debo a Marcos la generosidad que ha tenido de dejarme participar en esta pelí­cula. Fue muy honesto de parte de él, su trabajo en la dirección, sus pinceladas en la historia. Es una historia muy honesta ésta.

 

-Cineando: Si tuvieras que quedarte con un momento de la preparación y el rodaje de Tocar el Cielo, ¿cuál serí­a?

-F.A.: Ahí­ tampoco puedo ser demasiado imparcial porque me encantó poder volar un avión y filmarlo. Fue precioso eso.

 

-Cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer la pelí­cula para ti?

-F.A.: A nivel personal, poder trabajar con amigos y conocer, si España es la madre patria estos son padres actores, te voy a decir, no es simple, no es fácil estar bien en una pelí­cula. Habla de una dirección, habla de una elección como actor, hay muchas cosas que tienen que ver con la posibilidad de poder estar bien en una pelí­cula. Poder entender el guión, poder jugar con el guión, ir de la mano. El trabajo del actor es un trabajo muy artesanal, muy que se trabaja con el director, es un trabajo que después tiene que entender el músico para hacer la música de esa pelí­cula. Entonces es un trabajo tan en equipo, y solamente uno puede ver la realización de todo eso cuando la pelí­cula ya fue terminada, es decir, cuando ya no puedes corregir nada, o sea, que pasas a la historia como una buena interpretación o pasas a la historia como un horrible actor. Entonces es como muy fuerte. Yo lo vivo con mucha inocencia todo ese proceso, créemelo. Y estoy muy contento de poder, en este presente, hoy, y como está el mundo, presentar una pelí­cula así­, presentar una pelí­cula que te acaricia el alma y te vas a tu casa tranquilito. No tiene ni las grandes escenas de acción ni las grandes escenas de tragedia y de drama y de comedia, pero ¿sabes qué? te hace reir, te hace llorar, te toca el alma, te acaricia y te manda a tu casa con una caricia en la espalda. Eso me dio en lo profesional la pelí­cula.

 

-Cineando: ¿Con qué te gustarí­a que se quedaran los espectadores que vean la pelí­cula?

-F.A.: Bueno, con esto. Con que salgan y digan esta fue una linda pelí­cula y con que en el transcurso de los dí­as te van quedando cosas lindas. Esto tiene esta pelí­cula.

 

-Cineando: Una pregunta “facilita”, ¿cómo te describirí­as como actor?

-F.A.: ¡Uf!, qué malo sos (risas). Me preocupo mucho, trato con toda mi alma de poder contar buenas historias, pero lo importante, y esto lo quiero remarcar, no soy yo como actor, lo importante es tener una buena historia para contar, porque si hay una buena historia, habrá actores mejores y peores, pero lo importante no es que tan buen actor sea uno, porque uno puede mejorar todo el tiempo, lo importante es tener una historia buena para contar.

 

-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?

-F.A.: Mira, voy a pedirles mucho perdón a los amantes del cine y detractores de la televisión y perdonadores del teatro, pero la verdad es que tanto el cine, el teatro como la televisión, como ser un trovador, o ser un contador de historias en una plaza, yo lo he sido. Yo hice todas estas, conté una pelí­cula en cine, conté una obra de teatro, conté telenovelas en televisión y unitarios en televisión, series en televisión y conté cuentos en la plaza. Todo me sirvió. Esto es lo que te permite llegar a la gente con una historia. Por eso te repito: hay que tener una buena historia, después, que ¿cómo lo haces? Hay cosas más antiguas, como el teatro, hay cosas en el término medio que es el cine, lo nuevo, la televisión. Pero todo sirve a efectos de poder contar una historia o contarla a los cuatro vientos, que es lo más antiguo de todo, más incluso que el teatro. Entonces, es eso: una buena historia y todos nosotros atrás, el público, los actores, el director, pero con algo bueno para contar.

 

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-F.A.: Uh, tengo muchos. Tengo muchos, gracias a Dios tengo muchos. El que más, poder dedicarle a la persona que confió en mi y que me acompañó en mi carrera profesional. Yo tuve una persona que se llamó Marcelo Rey que fue quién me dijo yo te voy a acompañar, yo te voy a representar. Era mi agente, pero mi agente consejero, me enseñó, me acompañó en el proceso de mi madurez, me aconsejó, siguió con las enseñanzas de mis padres, me siguió enseñando a respetar, a tomar buenas elecciones, a poder dormir tranquilo. Y hubo un dí­a en el que tuve la posibilidad, frente a muchí­sima gente, de poder dedicarle y agradecerle y reconocerlo.

 

-Cineando: Como actor, ¿qué le pides al futuro?

-F.A.: Buenas historias. Te lo juro, te lo juro. No quiero ser sensiblero ni quiero ser pastelero para nada, pero si voy al fondo fondo, una buena historia. Ya sea una buena historia de acción o una excelente trama de terror o lo que sea, pero una buena historia, porque si no se acaban las buenas historias yo puedo seguir desarrollándome como actor y eso es lo más importante. Es lo que hay que tener claro siempre. Cada vez que veo un trabajo ya terminado digo hice lo mejor que pude, pero evidentemente que mi próximo trabajo, si estoy despierto, puede ser mejor, porque vas creciendo. Como la vida misma (risas).

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