Fernando Pérez: “El cine ha sido una fascinación que ha marcado toda mi vida”

29 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo

Fernando Pérez: “El cine ha sido una fascinación que ha marcado toda mi vida”

Fernando Pérez

-Cineando: ¿Cómo describirí­as a Madrigal?

-Fernando Pérez: Una pelí­cula que trata de expresar los lí­mites entre la realidad y la ficción, porque pienso que eso forma parte de los procesos creativos también. Que es lo que le pasa al personaje protagonista también, Javier, que es un actor pero también es un escritor. Y de hecho convierte en literatura todas sus vivencias. Y es el gran reto para mi de Madrigal, que el espectador logre asociarlo. No sé si la pelí­cula lo permita o no. La segunda historia es la realidad convertida en ficción por Javier, hecho literatura. Y una pelí­cula también sobre la ambivalencia de la conducta humana, no somos de una sola pieza. Qué cosa es Javier, es un mentiroso, es un fantasioso, es un ladrón o no. Ama a Luisita o no la ama. Hay siempre una gran relatividad, pienso yo, en la conducta humana que no se puede definir de una sola vez. Madrigal busca esas inquietudes para que el espectador encuentre también su propio Madrigal. No pienso que deba tener una explicación o una interpretación únicas, pero esto serí­an las premisas, los puntos de partida.

 

-Cineando: ¿Has tenido algún referente a la hora de hacer Madrigal?

-F.P.: Yo soy un gran cinéfilo. Soy cineasta pero soy un gran cinéfilo y creo que en mi hay muchas influencias inconscientes. De hecho, el segundo cuento sí­ tiene una referencia concreta que es esa obra maestra de Ridley Scott que se llama Blade Runner, en cuanto a atmósfera, representación de un mundo del futuro. Y cineastas que me han influido mucho en este momento, un cineasta tan imprevisible como David Lynch, como Lars Von Trier que hace un cine que inquieta mucho al espectador, aunque la interpretación de su pelí­cula no sea única, se abre a múltiples interpretaciones. Es un cine de inquietud que a mi me interesa, por el cual a mi me interesa también transitar.

 

-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de Madrigal?

-F.P.: (risas). No sé. Pienso que Madrigal quizá pueda gustar más, pueda gustar menos, que su sentido esté claro o no esté claro, pero si de algo me siento orgulloso e indiscutiblemente puede ser una virtud de la pelí­cula, es la atmósfera que crean las imágenes, gracias a la colaboración que tuve de Raúl Pérez Ureta, un fotógrafo que quiero mucho, y el desempeño de los actores que tienen que enfrentar un tipo de actuación para nada realista, una actuación más de corte simbólico en medio de una realidad recreada, que no es como la realidad, una realidad inventada. Y eso es un ejercicio difí­cil para cada actor y yo creo que el reparto con el que conté supo resolver este dilema.

 

-Cineando: ¿Cuál ha sido el mayor reto que has afrontado a la hora de realizar la pelí­cula?

-F.P.: Para mi el mayor reto es el tránsito de una historia a la otra. Eso es algo que dramatúrgicamente viola principios dramatúrgicos. Pero me gusta correr esos riesgos. No me gusta hacer un cine complaciente conmigo mismo, caminar por los mismos senderos ya conocidos y un reto para ver hasta dónde uno puede manejar el lenguaje cinematográfico. Madrigal comienza a vivir ahora y su confrontación con el espectador recién se inicia. Ahí­ ya sabremos hasta qué punto se cumplen estas expectativas o no.

 

-Cineando: ¿Con qué te gustarí­a que se quedaran los espectadores que vean la pelí­cula? ¿Qué te gustarí­a transmitir al público?

-F.P.: Que se quedaran con el deseo de verla otra vez. Este es un tipo de cine que despierta inquietudes. Yo recuerdo que vi Mulholland Drive de David Lynch y fue una pelí­cula que me perturbó, sentí­a que habí­a muchas cosas que yo no lograba percibir pero habí­a algo que me creaba una fascinación. La he visto varias veces y cada vez descubro, voy descubriendo distintas posibilidades y pelí­culas en un mismo film. Siento que Madrigal aspira, no sé si lo logre, por lo menos a crear esa inquietud en el espectador.

 

-Cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer Madrigal para ti?

-F.P.: Un reto muy difí­cil. Una pelí­cula que requerí­a crear una realidad en otra dimensión. Y llevó un proceso de elaboración para crear esas atmósferas muy fuerte. Por otro lado recrear un mundo del futuro, como es lo que ocurre en el segundo cuento, las flechas rotas del carcaj de Eros requirió también una preparación, una búsqueda de localizaciones, muchos ensayos con los actores que tení­an que recrear el mundo de Eros, un mundo totalmente imaginado. Y todo eso tratando de hacerlo sin grandes efectos especiales, algo que estuviera más en la atmósfera de la imagen que en la espectacularidad de lo que uno estaba realizando. Esos fueron retos muy fuerte para mi y para todo el equipo.

 

-Cineando: Madrigal se presentó en el Festival de Berlí­n, ¿Qué tal, cómo fue la acogida?

-F.P.: Mira, yo tengo una metáfora para la corta vida de Madrigal que se ha exhibido en Berlí­n, dos veces en Berlí­n, dos veces más en Las Palmas, cuatro veces en Cuba, en Toulousse no estuve pero allí­ estuvo la pelí­cula. Y esa corta vida te lo podrí­a contar con otra metáfora, sobre una pelí­cula llena de metáforas (risas). Imagí­nate un firmamento lleno de estrellitas que están como desconcertadas, esa es la mayorí­a de los espectadores que la han visto, y de pronto, pasa un meteoro, un cometa que dice la pelí­cula me encantó, y después pasa otro cometa que dice la pelí­cula no me gustó nada, no he entendido. Y así­ pasan diversos cometas en diversas direcciones, pero el firmamento son espectadores que expresan un desconcierto y algunos de ellos la posibilidad o la atracción por ver la pelí­cula por segunda vez.

 

-Cineando: Cambiando de tema, ¿cómo te describirí­as como cineasta?

-F.P.: Un cineasta que trata de hacer un cine que despierte primero la emoción pero que deje una reflexión en el público. Un cineasta que aspira, yo aspiro a ensayar todos los géneros. No me siento afiliado a un solo estilo, porque soy cineasta pero también soy espectador, un gran cinéfilo y me nutro de cuantas pelí­culas he visto. Un cineasta que ama el cine.

 

-Cineando: ¿Qué tipo de cine te gusta ver?

-F.P.: Todo tipo de cine, no discrimino. No tengo preferencias especí­ficas. Yo pienso que puedo descubrir en cualquier pelí­cula algo que me sorprenda y por supuesto hay muchas pelí­culas que no me gustan. Ya, con el tiempo, hay muchas pelí­culas que me astringen (risas), que son una igual a la otra, a la otra, a la otra, y ya mi interés decae, una vez que las empiezo a ver. Y ya comienzo a hacer lo que nunca hací­a, que es cortar la visión de la pelí­cula que no me gusta.

 

-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?

-F.P.: El cine es mi vida. Desde que tení­a ocho años, ya en mi sentí­a una vocación muy fuerte. No concretamente por ser director de cine, porque no sabí­a a esa edad qué era un director de cine, pero sí­ por participar, por estar dentro del mundo del cine. Para mi ha sido una fascinación que ha marcado toda mi vida y no me imagino haciendo otra cosa.

 

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-F.P.: Han sido muchí­simos. Mi primera pelí­cula, luego otras. Pero el más reciente fue la repercusión que, sobre todo con el público cubano, tuvo mi pelí­cula precedente, Suite Habana, que siento que fue una comunicación muy fuerte que fue más allá de la pelí­cula incluso. Fue un momento muy emotivo para mi como creador. Y creo que por eso mismo he hecho Madrigal, que es una pelí­cula totalmente diferente a la propuesta estética de Suite Habana, un poco como para liberarme de esa emoción.

El director cubano Fernando Pérez   Fernando Pérez, en un momento del rodaje de Madrigal   Raúl Pérez Ureta y Fernando Pérez

Comentarios

Algo que decir?