Gloria Muñoz: “El teatro puede servir para hacer pensar”
5 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo
Gloria Muñoz: “El teatro puede servir para hacer pensar”
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Gloria Muñoz es una de las actrices con más talento y prestigio de las tablas españolas. Comenzó su trayectoria en una de las compañías más reputadas de la transición, Tábano, el gran exponente del teatro independiente, que marcó una época. Habitual en los montajes de Mario Gas, ha trabajado con algunos de los grandes directores teatrales de España, como Luis Olmos (su trabajo en Las Biciletas son Para el Verano fue recompensado con el premio de la Unión de Actores), Gerardo Malla, José Luis Gómez o Jaime Azpilicueta. Desde el pasado 27 de Marzo podemos verla en el Teatro Español de Madrid, donde representa Homebody/Kabul, de Tony Kushner, dirigida por Mario Gas.
Gloria Muñoz también ha intervenido en numerosas películas, como La Flor de mi Secreto, de Pedro Almodóvar, El Bola, de Achero Mañas, Deseo, de Gerardo Vera, o Las Voces de la Noche, de Salvador García Ruiz. A continuación os dejamos con la entrevista que nos concedió pocos días antes del estreno de Homebody/Kabul, donde interpreta a Mahala.
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-Cineando: ¿Cómo describiría el personaje que interpreta en Homebody/Kabul?
-Gloria Muñoz: Yo interpreto a una mujer afgana que está furiosa, esa es la cosa concreta, y es que es una mujer que ha sido incorporada a la vida intelectual, a la vida social durante la época en la que Afganistán fue un pais con una república que aparentemente funcionaba, entonces era una mujer que estudiaba, que leía, que estaba socialmente activa, y que de repente con la llegada de los Muyahid es una mujer que ha sido absolutamente reprimida, no en el sentido de tortura sino en el sentido de que no la dejan estudiar, no la dejan leer, no la dejan comunicarse con el resto. Entonces está indignada y se quiere ir de allí, no para irse definitivamente pero si por lo menos para salir de ese punto. Tiene mucho miedo no porque piense que la van a matar sino porque piensa que se va a volver loca de estar encerrada en esa jaula, de la cual la burka esta que llevan es como si dijéramos la representación, porque la jaula es muchísima más amplia.
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-Cineando: ¿Cómo afrontó la preparación de su personaje?
-G.M.: La afronté con mucha dificultad porque, no sé si lo has leido, pero tengo bastante texto en persa, en dari, que es el persa que hablan en Afganistán, en pastún, en ruso, en francés; entonces me ha tocado estudiar muchísimo y luego me he leido todo lo que he encontrado sobre Afganistán tanto sobre la historia, la política, como sobre la vida cotidiana y tal, para tratar de meterme en la piel de esta mujer. Y luego ha sido una ayuda inmensa los actores que han venido de todo el mundo islámico, bueno, también me he leido, tengo que confesar que no entero, pero partes del Corán para saber en qué situación está todo esto, y esta gente que tiene una forma de afrontar la vida diferente en definitiva, también me han dado cantidad de datos. Y luego, lo que se hace siempre con cualquier personaje, que es poner en sentimiento todo eso que te estudias, tratar de ponerlo en el alma y ponerte en la piel de esa mujer.
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-Cineando: ¿Qué es lo que más le atrajo de la obra?
-G.M.: La obra entera. Me parece de una actualidad impresionante, no solamente por el contenido político que es de una actualidad histórico.política vibrante, además ha cogido ahora más actualidad. Está escrita en el 2000, está escrita antes del atentado de las Torres Gemelas, y de repente ahora con todo lo que ha ocurrido en Iraq, con todo lo que sigue ocurriendo en Afganistán tiene mucha actualidad. Pero también teatralmente es una forma de dramaturgia muy nueva, Kushner es un autor muy de teatro, escribe un teatro muy teatral, pero incorporando toda la parte de imagen, él ha hecho cine, es el guionista de Munich, ha hecho pelis, videoclips, entonces es una obra de teatro con mucho ritmo, es una obra larga pero que tiene mucho ritmo de cambio de escenas y también mucho ritmo interno. Los decorados no pueden ser muy realistas porque los cambios son muy rápidos. Todo eso me resulta como si dijéramos en la forma más actual de lo que querían Brecht y todos estos autores.
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-Cineando: En su opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la obra?
-G.M.: Yo diría que el conseguir eso que quería Brecht. Conseguir que la gente sienta lo que ocurre en ese pais y le haga reflexionar sobre lo que está ocurriendo hoy en dia en el mundo, sobre cuáles son los intereses que están moviendo las guerras. O sea, en definitiva yo creo que el mayor interés de la obra es que hace pensar, que te vas a casa pensando en lo que has visto.
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-Cineando: A nivel personal y profesional, ¿qué significa hacer Homebody/Kabul para usted?
-G.M.: Hay una cosa sobre todas. Significa que la he he elegido y eso para mi es fundamental. Es la primera vez en mi vida que me permito el lujo de no hacer otras cosas para poder hacer esta obra, porque desde el primer momento que Mario me habló de ella me pareció maravillosa. Entonces significa un poco entroncar con lo que to siempre he querido, que es poder hacer el teatro que uno quiere, poder hacer dentro de esta profesión teatro con el que estés de verdad comprometido porque quieres hacerlo y porque te gusta. Aparte de reunirme con un grupo de gente con el que me gusta mucho trabajar. Los que estaban ya antes, con Mario y con Vicki no es la primera vez, y luego con los otros actores ha habido como una integración muy buena, muy positiva.
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-Cineando: ¿Cómo se describiría como actriz?
-G.M.: (risas). Me describiría como que trabajo mucho, eso sí que te lo puedo decir. Que siempre me gusta mucho meterme, investigar sobre lo que está pasando, contarme la vida de los personajes. Yo creo que soy una actriz muy vocacional que luego, a partir de quererlo desde muy pequeña, he trabajado mucho. Y me gusta mucho el trabajo con los demás, con los compañeros en escena y con el director. Yo creo que soy sigamos una buena profesional (sonríe).
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-Cineando: ¿Cree en la función social del teatro?
-G.M.: Sí. A ver, ya no creo tanto como creía hace 20 años, que estábamos en Tábano con todo el movimiento de teatro independiente, creíamos que se podía casi cambiar el mundo. En eso ya no llego a creer, quiero decir que es un poco ingenuo. Pero sí creo que el teatro puede servir para hacer pensar. Otras veces también me parece una función social el hacer que la gente se libere un poco de sus problemas y se divierta. Pero sobre todo yo creo que el teatro es una de las artes que más pueden hacer que te vayas a casa pensando en lo que has visto. Entonces, sí, en ese snetido, sí.
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-Cineando: ¿Qué siente cada vez que sube a un escenario?
-G.M.: Lo paso muy bien, muy bien. Es una cosa muy bonita el paso de la sala de ensayos a escena cuando te encuentras todo el patio de butacas aunque sea vacio, ya es un paso precioso. El escenario es un sitio donde yo me encuetro muy a gusto y luego, siempre, cuando ya hay público sientes esa mezcla de placer enorme con un vértigo tremendo por la responsabilidad que te supone, claro. Entonces, yo te diría que la palabra más sintética es vértigo, que es ese gusto que te da al mismo tiempo que el miedo.
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-Cineando: De todos sus trabajos, ¿hay alguno del que se sienta especialmente orgullosa?
-G.M.: Me he sentido muy a gusto en muchos. En general, de teatro. Porque también en cine ha habido cosas que he hecho muy a gusto, incluso en televisión que es quizá lo más trivial, pero también he hecho cosas bonitas, pero en teatro especialmente te diría que no, porque… me gustó muchísimo hacer por ejemplo Las Bicicletas son Para el Verano, que es una obra que desde muy joven quise hacer, me gustaba. Te sientes satisfecho cuando ves que te ha salido más o menos bien. He tenido mucha suerte en teatro, y en general me he sentido muy bien.
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-Cineando: Si tuviera que elegir, con cuál se quedaría, ¿teatro clásico o moderno?
-G.M.: La verdad es que moderno. Si tuviera que elegir, moderno. Me gusta el teatro clásico pero para hacerlo de vez en cuando. Hombre, hay veces que de repente un montaje clásico adquiere una actualidad. Yo disfruté mucho haciendo La Orestiada con Mario Gas, que no puede ser más clásico, pero también había una cierta dramaturgia. A mi me gusta más el teatro que es actual.
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-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más le ha emocionado en su carrera?
-G.M.: Con ésto ya me dejas un poco… (sonríe). Me emocionó muchísimo por ejemplo, te puedo hablar, hace muchos años, el estreno de La Castañuela’70, me emocionó mucho poder hacer Bodas de Sangre, era la novia de Bodas de Sangre, que era una obra con la que yo soñaba desde niña. Me suelen emocionar siempre todos los días de estreno cuando ves al final que la gente se levanta y le ha gustado mucho la obra. No te sabría elegir un momento. Ha sido por ejemplo un momento de mucha felicidad cuando he estrenado después de haber tenido un hijo, al cabo de poco tiempo de dar a luz, y me he visto otra vez en el escenario, y eso para mi es la felicidad, saber que puedes compaginar esa cosa tan hermosa que es ser madre con seguir trabajando, que tiene un punto de creación común.
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-Cineando: Ya la última pregunta. Si pudiera pedir un deseo para Homebody/Kabul, ¿cuál sería?
-G.M.: Que viniera aquí mucha gente y que se pudiera llevar a muchos sitios, porque el problema que tienen la mayoría de las obras de este calibre, porque es de mucha envergadura y es larga, es que se limitan. A mi me gustaría que esta obra se pudiera ver en muchos sitios. Y luego me gustaría que se resolviera el problema que ocurre en Kabul, pero ése no es para la obra en sí.







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