Inés Parí­s: “En Miguel y William hay dos genios y un ingenio”

7 Febrero 2007 · Imprimir éste artículo

Inés Parí­s: “En Miguel y William hay dos genios y un ingenio”

 

-cineando: ¿Cómo describirí­as a Miguel y William?

-Inés Parí­s: Pues Miguel y William es una comedia romántica, donde hay dos genios y un ingenio. El ingenio es ella. Una mujer que a veces parece más lista que nuestros dos genios. Es una comedia que tiene aventura, que tiene acción, que tiene romanticismo. Y es una pelí­cula que, aunque transcurre en el siglo XVI, es muy, muy moderna.

Pues Miguel y William es una comedia romántica, donde hay dos genios y un ingenio. El ingenio es ella. Una mujer que a veces parece más lista que nuestros dos genios. Es una comedia que tiene aventura, que tiene acción, que tiene romanticismo. Y es una pelí­cula que, aunque transcurre en el siglo XVI, es muy, muy moderna. 

-cineando: ¿Cómo surgió la idea de Miguel y William?

-I.P.: Es una idea que a mi me proponen los productores, Juan Luis Galiardo y Antonio Saura, que llevaban años trabajando sobre esta magní­fica idea, de que se encontrasen William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Una idea propuesta por Tirso Calero y Miguel íngel Gómez. Y cuando yo llego, lo que pienso es que lo ideal en este caso es hacer una comedia con estos dos personajes. Porque me parece que si tratas precisamente con dos autores tan importantes y figuras de una dimensión histórica tan grande, pues es muchí­simo mejor mostrar su lado humano y, además, enseñar a los espectadores que William Shakespeare y Miguel de Cervantes son gente muy divertida, muy humana, y que son autores que la verdad es que leerlos es una gozada.

 

-cineando: ¿Cómo describirí­as al Miguel de Cervantes y al William Shakespeare que se ven en la pelí­cula?

-I.P.: Pues mira, William Shakespeare es un joven. La pelí­cula ocurre en 1590 y es verdad que Shakespeare apenas habí­a cumplid 30 años, es joven, es vital, es aventurero, llega a un pais que le es totalmente desconocido detrás de una mujer. Y Miguel de Cervantes es un hombre que tiene cincuenta y tantos años, que ha batallado en Lepanto, que ha sido prisionero en Argel, que ha regresado a España y es un hombre acabado, trabaja como recaudador de impuestos y nadie le hace caso. Los dos son dos grandes creadores, William Shakespeare es un hombre que domina el humor y Miguel de Cervantes es un hombre que tiene un profundo sentimiento de dolor y de la tragedia. Al encontrarse los dos, gracias a las artes de esta mujer, que les engaña para que colaboren, porque ellos nunca lo hubieran hecho, lo que se consigue es que se contagien creativamente el uno al otro.

 

-cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la pelí­cula?

-I.P.: Yo creo que es conseguir precisamente que Cervantes y Shakespeare no sean solamente un objeto de estudio erudito y los espectadores sientan que alguna vez en el colegio tienen que leer a estos autores por obligación, sino que creo que es demostrar lo muy próximos que están a nosotros, lo muy divertidos, lo muy transgresores que ellos eran.

 

-cineando: En pocas palabras, ¿qué es lo que más destacarí­as de Juan Luis Galiardo, Elena Anaya, Will Kemp, José Marí­a Pou o Geraldine Chaplin como intérpretes?

-I.P.: De todos ellos su entrega al trabajo. Yo lo que creo es que son un ramillete de gente de edades muy distintas, pero cuando ellos creen en un guión y ven la posibilidad de hacer un personajes pues se vuelcan en cuerpo y alma. Lo que creo también, todos ellos, es que son enormemente creativos. O sea, que además de lo que ya viene en guión o de lo que yo he sabido dirigirles, es que todos ellos me han aportado un montón de cosas. O sea, los personajes que hay ahí­, son 50 y 50. Y un 50 fundamental es la parte que ellos han puesto.

 

-cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer Miguel y William para ti?

-I.P.: Pues ha sido un reto, una aventura, un desafio. Y como toda pasión, ha tenido momentos maravillosos y momentos más duros. Yo he tenido la suerte de que los productores confiaran en mi para hacer una pelí­cula con un presupuesto mucho mayor de lo que yo habí­a hecho hasta ahora, y la verdad es que me lo he pasado muy bien, he aprendido muchí­simo y sobre todo estoy muy contenta con el resultado, porque he sido acompañada en este viaje por un equipo maravilloso, debo de señalar entre ellos también a Néstor Calvo, que ha hecho la fotografí­a, a Javier Alomar, que lleva la cámara, y a Sonia Grande que ha diseñado el vestuario, y que en gran medida marcó también toda la lí­nea estética de esta pelí­cula. Además, el equipo inglés, maquillaje, peluquerí­a, en sonido, Sarah Love, Trefor Proud, Alastair [Widgery], eran gente absolutamente increible. Y es que momento a momento he tenido una montadora fantástica que es Julia Juaniz, después he podido, además, tener un editor de sonido excepcional que es Juan Ferro, un músico como Stephen Warbeck, que es el de Shakespeare in Love; es que he estado muy bien acompañada en la aventura. Entonces, no era una cosa tampoco para echarse a temblar, porque con un equipo con esta experiencia y entrejados al proyecto, una puede escalar el Everest.

 

-cineando: ¿A qué crees que se debe la escasez de comedias, de comedias de altura, en España?

-I.P.: Pues yo creo que se ha impuesto un poco la idea de que al público español lo que le gusta es el humor más burdo, más grosero y tal, y supongo que le gusta, porque van a verlas, pero mi experiencia, con las pelí­culas que yo he hecho, que son pelí­culas donde la comedia lo que pide es la complicidad inteligente del espectador, que son comedias además muy bonitas en su acabado, y siempre reflexionando sobre algún tema y con un cierto mensaje y tal, han funcionado todas ellas muy bien. Espero que ésta también. O sea, que yo creo que el público español, cuando una historia es buena y una pelí­cula está bien hecha, sí­ que va a verla y sí­ que les gusta.

 

-cineando: Una pregunta “facilita”, ¿cómo te describirí­as como cineasta?

-I.P.: (sonrí­e) Pues yo me definirí­a como una persona profundamente enamorada del cine, que está aprendiendo, y que soy consciente de que ésta es una carrera de largo recorrido, que yo voy a intentar hacer lo mejor que sepa cada una de las pelí­culas. Y que creo que sé también que las pelí­culas y la trayectoria de una persona no es nunca un trabajo en solitario. O sea, lo que creo es que tengo la suerte de haber tenido muy buenos compañeros de viaje en todos mis proyectos. Y que es lo que voy a seguir haciendo, apoyándome en otras personas y buscando su complicidad para seguir haciendo cine.

 

-cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?

-I.P.: Para mi el cine es la posibilidad de contar historias y de soñar despierta. Yo creo que desde que empiezo a escribir una pelí­cula, que es un momento casi de arrebato, un momento de inspiración, y en donde no hay lí­mites, donde uno puede fantasear, es algo que te recuerda mucho a la infancia, siempre me contaban cuentos y luego yo he contado también muchos cuentos. Eso me chifla, y después, ese es un trabajo muy solitario, pero entra la parte de la acción, que también me encanta. Es decir, liderar un equipo, localizar, tener que ir a sitios lejanos y pasar frio y pasar calor y vivir una aventura vital, eso también me apasiona, pero de todo, lo que más me apasiona es cuando me siento en una sala a oscuras y veo que la gente está viendo una historias que yo me he inventado y que les gusta, que se rien, que la entienden y que se emocionan. Eso es impagable.

 

-cineando: ¿Tienes alguna idea para tu próxima pelí­cula?

-I.P.: Estoy dándole vueltas a un par de cosas. Estoy trabajando de momento en una cosa que es exclusivamente el guión, estoy trabajando con Joaquí­n Oristrell en la próxima pelí­cula de Fernando Colomo, y estoy muy contenta, porque a mi me gusta, además de ser directora, seguir trabajando como guionista, y además es un honor trabajar con Oristrell y con Colomo. Y después estoy pensando una pelí­cula que es nuevo una comedia, donde hay un fantasma y que trata, además, de la maternidad, la relación de las madres con los hijos.

 

-cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-I.P.: Yo dirí­a que dos momentos fundamentalmente. Uno fue el estreno de A mi Madre le Gustan las Mujeres, cuando nunca jamás habí­a vivido que el público viese una pelí­cula mí­a, y en este caso mí­a y de Daniela Fejerman, y lo recordaré toda mi vida, en Lanzarote, porque además era un auditorio enorme, habí­a miles de personas, y cuando empezaron a aplaudir, incluso la gente se puso en pie, yo no me lo creí­a. Tuve una reacción curiosí­sima como de distanciamiento, y pensé no, no, no, no, no me está pasando, no me está pasando, y tardé un poco en disfrutarlo de lo atónita que me quedé, ahí­ va, les gusta, ésto que nos hemos inventado les hace reir. Y la siguiente, fue una mañana, que estaba amaneciendo, y llegué al castillo de Loarre y vi en las faldas del castillo un equipo, habí­a como unas ochenta personas, habí­a veinte coches, habí­a carromatos de época, habí­a caballos, habí­a burros, habí­a unos actores extraordinarios, y todo el mundo además disfrazado de época. Entonces, cuando vi que delante de mis ojos se habí­a creado ese mundo que yo en un momento dado habia soñado, eso me pareció también… dije, ésto es impagable y no lo quiero olvidar nunca.

 

-cineando: Como cineasta, ¿qué le pides al futuro?

-I.P.: Poder seguir haciendo pelí­culas. No le pido nada más, es realmente lo que a mi me gusta y me apasiona.

 

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