Jose Coronado: “He estado encasillado siempre”

1 Mayo 2007 · Imprimir éste artículo

Jose Coronado: “He estado encasillado siempre”

Jose Coronado   Jose Coronado durante la presentación de Tuya Siempre

-Cineando: En Tuya Siempre interpretas a Manuel Gay, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Jose Coronado: Manuel Gay es un hijo de puta encantador, fundamentalmente. Es un hombre que está por encima del bien y del mal, que a priori se ve que tiene mucho carisma y mucho don de gentes, muy amigo de sus amigos, pero que va a la suya. Es de un egoismo tremendo, que coge todo lo que quiere y que luego además, a lo largo de la pelí­cula iremos decubriendo sus miserias y perversiones.

 

-Cineando: ¿Cómo has afrontado la preparación del personaje?

-J.C.: Es un personaje que no tiene nada de mi, pero veo muchos por la calle, es fijarte un poquití­n en mucha gente que no voy a decirte nombres porque algunos son conocidos, como referentes. Y simplemente, no ha sido un personaje que requiriese una preparación especial porque tampoco tiene… y aparte nos interesa eso, que al principio no ponerle como un tiburón canalla, sino lo bonito era precisamente que luego la gente de pronto viese cómo este personaje no es lo que parecí­a.

 

-Cineando: ¿Qué es lo que más te atrajo de Tuya Siempre?

-J.C.: El guión. El guión, sin duda. A mi siempre que me llega un proyecto lo primero que me interesa es la historia, luego el director que la hace y luego ya por último mi personaje. La historia me apasionó, me pareció que era fantástica. Habí­a visto la pelí­cula de Manuel, En Brazos de la Mujer Madura, y me pareció una pelí­cula muy interesante. Fue también muy importante el saber que estaba José Luis Alcaine como operador con el que yo he trabajado ya varias veces y sé que si José Luis está en un proyecto es garantí­a de éxito y de calidad. Y fundamentalmente fue eso, la historia sobre todo.

 

-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la pelí­cula?

-J.C.: Pues que yo creo que es una pelí­cula que crece, que es una pelí­cula que capta el interés del espectador porque son personajes que se interrelacionan de una forma muy truculenta y muy tenebrosa. Y que es cine negro, puro y duro, que a mi me encanta. Y que contaba, eso, una historia muy truculenta, también con el ingrediente de la música. Con músicos en vivo la verdad es que era una delicia. Yo creo que la banda sonora es excelente.

 

-Cineando: Manuel Gay se suma a una ya larga lista de personajes entre los que figuran por ejemplo Rafael Mazas de La Caja 507, el Emilio de La Vida de Nadie, el Pedro de La Vida Mancha, Ricardo de El Lobo. ¿Qué tienen de atractivo este tipo de personajes, estos anti-héroes, estos villanos?

-J.C.: Son personajes con mucho conflicto y siempre son mucho más agradecidos para el actor que hacer un buenorro o un tontorrón simple. Son personajes que tienen muchas más posibilidades de lucimiento precisamente por lo ajenos que son al personaje de a pie y por lo tanto es más fácil impactar con ellos que con un personaje, no sé, por ejemplo el de La Vida de Nadie, que es un tio absolutamente normal y buena gente.

 

-Cineando: ¿No temas que te puedan llegar a encasillar, en este paí­s que es tan dado al encasillamiento?

-J.C.: No, pero es algo con lo que vivo desde que empecé mi carrera porque he estado encasillado siempre. Pero yo creo que el encasillamiento es en lo último que haces y que ha pitado y que ha estado bien hecho. Estuve encasillado mucho tiempo en el galán porque también no sabí­a hacer otra cosa, pero bueno, me daban esos personajes y más o menos los defendí­a, porque llegué tarde al cine y sabí­a lo que era una relación con una mujer (risas). Y ahora últimamente sí­ he hecho personajes que, sobre todo Rafael Mazas o Ricardo de El Lobo, son personajes muy fuertes y muy duros que han estado dentro de pelí­culas que han pitado, y por lo tanto ahora es lo que se te ha visto. Pero vamos, que yo sigo haciendo otras muchas, hace poco he hecho La Dama Boba en verso con Iborra y tal, que está alejado. Ahora puedo hacer un profesor de universidad que está amenazado por ETA con Gutiérrez Aragón que no tiene nada de hijo de puta, y que es todo lo contrario. Se dice que te encasillan porque son las que más suenan, eso es que se ha hablado mucho de eso y que lo hago bien. Pues muchas gracias, si así­ lo piensa la gente.

 

-Cineando: Volviendo a Tuya Siempre, ¿qué es lo que más destacarí­as de Manuel Lombardero como cineasta?

-J.C.: Su labor de contador de historias, la libertad que da a los actores para trabajar, en eso recuerdo a Saura cuando le fui un dí­a a decir oye cómo te parece que yo diga esta frase y tal, y dijo oye yo te he cogido porque me gustas como actor pero no voy a hacer tu trabajo. Y Lombardero yo creo que va en esa lí­nea, de dar mucha libertad. Es muy concienzudo, hizo mucho trabajo de mesa, y lo que habí­a que dejar claro eran los objetivos de los personajes y sus caracterí­sticas principales. Y una vez conseguida esa labor daba mucha libertad. Y luego es una persona muy educada en el trato, y a la hora de rodar siempre muy enamorado de los actores, primándolos sobre todo y siempre dándonos la oportunidad de su no habí­amos quedado satisfechos de volver a repetir la toma y tal. Muy agradable.

 

-Cineando: ¿Cómo te describirí­as como actor?

-J.C.: Pues a diferencia de la vida, que soy un sprinter (risas), en el cine me gustarí­a definirme como un maratón man, me gustarí­a definirme como un obrero de la interpretación. Sobre todo, eso sí­, me encanta ponerme el casco por las mañanas, ir a trabajar. Y sin embargo, todo lo que rodea a mi profesión, de fama, glamour, entrevistas (risas) y todas estas cosas es lo que más me cuesta llevar. A mi lo que me gusta es eso, ponerme el casco e ir a trabajar.

 

-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?

-J.C.: El cine es fantasí­a. Es una fábrica de sueños que nos ayuda a que nuestra vida sea más agradable, y además, hay muchas pelí­culas que nos tocan los sentimientos y, que nos hacen reflexionar, y yo creo que pueden también influir mucho en la formación de una persona. Yo por eso con mis hijos intento que vean cine que les aporte cosas.

 

-Cineando: ¿Te afectan, te influyen los premios, las crí­ticas, tanto las positivas como las negativas?

-J.C.: Serí­a mentira decir que no te influyen porque eso no me lo creo de nadie, pero no les doy valor. Quiero decir, son tremendamente injustos, sobre todo los premios, más que las crí­ticas, porque para gustos los colores. La opinión de un crí­tico puede ser la contraria de otro, pero los premios si suelen ser bastante injustos porque depende, a lo mejor has hecho un trabajo excepcional pero hay otro que ha hecho también un trabajo excepcional y a ti no te lo dan, sin embargo en otras circunstancias te lo hubieran dado. O luego, yo también he sido una persona que por mi trayectoria era difí­cil darme premios además, así­ lo entiendo además yo, pero que he tenido mucha suerte en la vida y que me ha dado la posibilidad de hacer cine, hacer teatro, hacer televisión, hacer publicidad, de hacer lo que me ha dado la gana siempre sin estar metido en ninguna camarilla. Siempre voy un poco de francotirador, voy por libre. Y luego con una trayectoria personal, por lo que la gente dice, yo si que te puedo decir que soy muy feliz. Y entonces este tio, que le dan papeles de galán, que es feliz, que se lleva a la chica y encima le vamos a dar un premio, pues no. Es decir, que siempre he sido difí­cil de premiar. Ahora están empezando a llegarme un poquití­n nominaciones (risas) y cositas y tal, pero para mi el premio es un trabajo continuado.

 

-Cineando: ¿En qué medio disfrutas más interpretando?

-J.C.: En el teatro. En el teatro, sin duda. Además es donde está la verdad de un actor, es donde se ve a un actor, donde un actor crece y aprende y donde además puedes contar una historia y sentirte actor en toda su evolución, desde las dos horas que dure estás viviendo un viaje en el que no hay cortes. El cine es mucho más coitus interruptus, estás en una escena y de pronto te la cortan y no te dejan volar como yo he volado en el teatro. Realmente me han pasado cosas tremendas en teatro, estar con dolor de muelas muriéndome y salir a escena. Y las muelas desaparecen, pero como te lo digo. Y se acaba la función y vuelven otra vez inmediatamente. Y eso sólo te lo da el teatro, que te permite hacer un viaje actoral increible.

 

-Cineando: ¿Hay algún personaje de los que has interpretado que recuerdes con especial cariño?

-J.C.: Sí­, sí­, sin duda alguna. Fue Rafa de Algo en Común, una obra de Harvey Fierstein que interpretaba a un homosexual que perdí­a a su marido por sida, y contaba los últimos tres años de la vida de este hombre, cómo lo cuidaba. Era una obra que hablaba del amor con mayúsculas. Y a mi ese personaje me sirvió, tanto profesional como personalmente, para enriquecerme muchí­simo.

 

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-J.C.: Pues probablemente en esta misma obra. El que más me ha emocionado ha sido ver llegar a una pareja de homosexuales a mi camerino con lágrimas en los ojos a darme las gracias, porque yo les habí­a encendido una lucecita en sus vidas. Entonces, para mi no hay premio, ni Goya, ni nada, que se equipare a eso. Eso que me regalaron mucha gente que vení­a a verme al teatro.

Comentarios

Algo que decir?