Juan Diego: “Los personajes que son muy buenos no me los creo”
11 Mayo 2008 · Imprimir éste artículo
Decir que Juan Diego es uno de los mejores actores del cine, televisión o teatro español, es una gran obviedad. Ahí quedan interpretaciones memorables como las de Vete de Mi, El Triunfo o El Séptimo Día, sólo por mencionar algunos de sus trabajos más recientes. El estreno de Casual Day el pasado viernes nos permite a todos volver a disfrutar con una soberbia interpretación de ese monstruo llamado Juan Diego, del que os ofrecemos a continuación una entrevista que le realizamos el pasado martes. Como siempre, podéis escuchar la entrevista al final de la transcripción de la misma.
-Cineando: ¿Cómo describirías al personaje que interpretas en Casual Day?
-Juan Diego: Pues para una figura, un tipo así, un cerdo agridulce (risas). Es un jefe de empresa. Cerdo agridulce.
-Cineando: ¿Cómo afrontaste la preparación del personaje?
-J.D.: ¿Sabes que pasa? Que cuando está tan bien escrito, como es el caso de este guión, como es el caso de este personaje, la realidad es que, nosotros decimos que decir es hacer, al estar tan bien escrito solamente tenía que ponerle mi yo, mi mala hostia, lo que tengo dentro. Yo tengo todo lo bueno y lo malo que hay en el mundo, como todos. Entonces, a partir de ahí yo lo único que hice fue incorporar mi maldad y mi sentido de que bastante pandilla de mierda hay aquí, a mi alrededor, yo soy el mejor (risas). Y a partir de ahí lo construí, con un concepto un poco traumático con respecto a mi familia, a mi hija, que yo creo que incluso hasta había alguna pequeña travesura de excesivo amor por parte del padre.
-Cineando: Ultimamente se te ve en personajes así, como el de Vete de Mi, el de El Triunfo, El Séptimo Día, personajes con algo de maldad o mucha maldad.
-J.D.: Los demás sí, pero en Vete de Mi soy un ser absolutamente adorable, soy un actor fracasado, que le deja la mujer, que le deja el hijo, está destrozado, no ha conseguido nada en la vida, lo que pasa es que mi hijo es un hijo de puta, el Botto (risas), pero no estoy de acuerdo, es un personaje de los más tiernos que me he echado a la cara, es un perdedor nato, en todos los sentidos. Los demás sí, los demás… No concibo a nadie que no sea malo, que no tenga un punto de maldad de verdad. Esos personajes que ves ahí, que son muy buenines, no me los creo.
-Cineando: Volviendo a Casual Day, ¿qué es lo que te atrajo de la película?
-J.D.: Me atrajo el guión, sobre todo, la historia, y porque hace una reflesión sobre la condición del ser humano, en el fondo lo indefensos que somos.
-Cineando: ¿Qué es lo que más destacarías de trabajar con Max Lemcke?
-J.D.: Un poco su bonhomía, su tranquilidad a la hora de afrontar los planos, su capacidad de diálogo, de pacto. Sobre todo un interesó su otra primera película que era un tanto rompedora, yo creo que tiene algunos esquemas interesantes de composición de planos.
-Cineando: Casual Day es una película que retrata el mundo laboral con cierto cinismo, aunque queda también un poso poco optimista. ¿Crees que es una película con la que se puede identificar la mayoría del público?
-J.D.: Sin lugar a dudas, porque están ahí todos los arquetipos, como decíamos antes. Está el pelota, está el trepa, está el conformista, yo creo que están los intereses más bajos de la gente que trabaja. Después están los altruistas, que salen muy poco. Yo pienso que sí. Se ven, se ven perfectamente.
-Cineando: Además, el cine español en estos últimos años también está retratando mucho este mundo laboral.
-J.D.: Afortunadamente. Smoking Room, una película en la que también participé en ella, tiene también unas características, unas connotaciones muy claras, El Método Grönholm. Yo creo que empieza a haber algo que se había tocado muy poco, de una manera muy tangencial, y es realmente la fuente del día a día de todos nosotros, que trabajamos.
-Cineando: ¿Cuál es la mayor virtud de Casual Day?
-J.D.: Pues eso. De irse viendo, de pensar que no eres tú y darte cuenta al final de la película que estás riendo contigo porque en algún personaje te has visto retratado.
-Cineando: ¿Hubo algún momento del rodaje que recuerdes con gran cariño?
-J.D.: Pues una comida que tuvimos y se acababa el rodaje, se acababa ese día y seguimos comiendo lo de atrezzo y después seguimos pidiendo más cosas y bebiendo y emborrachándonos y hablando de la película. Fue un momento muy tierno, muy interesante.
-Cineando: ¿Cómo te describirías como actor?
-J.D.: Tengo siempre la sensación de que no quiero llegar a ser profesional, me gustaría seguir teniendo ese sentido de amateur, en el sentido amador de la palabra, del término.
-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?
-J.D.: Pues una vía de llegar a la gente, de enriquecerla, de hacerla reir, de proponerle horizontes nuevos. Proponerlo que la vida no es como uno lo siente, sino que hay más tipos de vida. Como un despertar. Una forma de decir a la gente muévete, que también la vida puede ser de otra manera, igual de mala, de dura, pero que no es esas 12, 14 horas que estás en el trabajo y solamente es trabajo.
-Cineando: ¿En qué medio disfrutas más interpretando?
-J.D.: En aquél en que el personaje me guste, la historia, en el que me sienta. Me da igual el medio.
-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?
-J.D.: ¡Puf! No sé, son muchos. Son como pequeños micro-momentos, pequeños dardos que he recibido de felicidad y todo unido es un todo, como pulsiones mezcladas pero uno concreto no, porque sería… ¿y qué pasa con los otros? Es un cúmulo de pequeños dardos que conforman un sentimiento.
-Cineando: Si pudieras pedir un deseo para Casual Day, ¿cuál sería?
-J.D.: Hombre, que se viese. Me gusta mucho cuando estás hablando de cosas de la gente, y que tengamos la oportunidad de que los cines aguanten las películas españolas un poco para que la gente disfrute de una hermosa página, que puede ser la página de su vida.







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