Judith Colell: “Quiero hacer unas películas que toquen al espectador”
31 Octubre 2007 · Imprimir éste artículo
El pasado viernes se estrenó en toda España 53 Días de Invierno, de la cineasta catalana Judith Colell. Esta película se enmarca en la nueva corriente de realismo que vive el cine actual, en la que lo importante es mostrar la cotidianeidad de las personas con la mayor fidelidad posible. Lamentablemente, por problemas técnicos no pudimos ofreceros la entrevista con Judith Colell antes, pero esperamos subsanar el error con su publicación en el día de hoy.
-Cineando: ¿Cómo describirías a 53 Días de Invierno?
-Judith Colell: Pues es una película que a mi me gusta decir que habla de la fragilidad del alma, de cómo podemos rompernos por pequeñas cosas. También es una película que habla de la soledad, habla del abandono, habla de la incomunicación, habla de este feroz neoconservadurismo que están como potenciando y en el cual sólo se trata de mira por ti mismo y no te preocupes, no mires a tu alrededor y llega a donde quieras llegar sin importar los daños colaterales sea a nivel individual con tus vecinos más próximos, sea a nivel global, a nivel de planeta digamos. Me parece horrible, me parece fatal, creo que es además lo que crea esta infelicidad tan grande que hay en la sociedad actual. Se supone que tenemos que ser muy felices y cada vez somo más infelices.
-Cineando: ¿Cómo afrontaste la preparación de la película?
-J.C.: Trabajamos bastante a nivel de imagen, había un guión en el que habíamos trabajado mucho. Yo quería que fuera muy próximo realmente, un poco buscando ese lenguaje que a mi me interesa de la búsqueda de los silencios, de la expresividad del silencio y de las miradas y no tanto de las palabras. A nivel visual, a nivel de colores y de utilización de look, nos basamos en un pintor, Lucian Freud, nos parecía muy interesante por lo que se acerca a los personajes que retrata, básicamente retrato es lo que hace, realmente parece que los desnude completamente, incluso a veces los desnuda, pero cómo los entra dentro de sus almas. Y a nivel de película, con el director de fotografía nos estuvimos sobre todo mirando mucho películas de González Iñárritu, de Lars Von Trier, también alguna de Winterbottom, Wonderland concretamente, un poco estas películas que a mi me acercaban, como espectadora, a mi me acercaban mucho a los personajes, la utilización ésta de la cámara en mano, que yo siempre digo yo creo que yo miro cámara en mano, la cámara sobre trípode que alguna vez la utilizaré, seguro, pero me provoca al contrario, cuando quiero provocar un cierto distanciamiento. Y este montaje también, muy picado o saltando. Para mi, corresponde a la mirada, a mi mirada, a la mirada de la persona. Y la preparación, la verdad, es que fue bastante intensa, porque además todo el mundo se implicó mucho en la película, tanto a nivel de dirección artística, dirección de fotografía, como los actores, todos estuvieron ensayando y sobre todo hablando mucho de los personajes. Y busqué también la implicación ésta del actor, que se metiera dentro totalmente del personaje.
-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la película?
-J.C.: Me resulta muy difícil a mi hablar de las virtudes de la película. A mi me gusta porque habla de temas muy, muy cercanos, habla de temas muy cercanos y además te toca. Y creo que no es una película para nada pesimista, creo que es una película muy realista, en la cual todos nos podemos sentir muy identificados. Son tres personajes de tres edades distintas, veintipoco, treinta y pico y cincuenta, y situaciones sociales y culturales completamente distintas. Y realmente yo me siento muy cercana a todos ellos, yo soy de la generación de los treinta, me siento también muy identificada con lo que le pasa a la chica de veinte y con lo que le pasa a la señora de cincuenta. Y creo que esta cercanía está bien. Y luego también cogería la única crítica que he leido hasta ahora, que es la de Cahiers du Cinema, de España, que decía que se respeta la inteligencia y la sensibilidad del espectador. Lo hemos intentado y, por lo visto, según la crítica de Cahiers du Cinema, lo hemos conseguido, y eso es una gran satisfacción.
-Cineando: Anivel profesional y personal, ¿qué ha significado para ti hacer 53 Días de Invierno?
-J.C.: A nivel profesional muchísimo, porque aunque evidentemente en el cine español está difícil lo de estrenar y todo, aunque tenemos suerte porque la han cuidado bastante y tendrá un estreno bastante bueno, estoy muy contenta, pero a nivel profesional creo que he encontrado bastante el tipo de cine que quiero hacer, el tipo de historias que me interesa contar, este hablar de los estados del alma un poco, y también la manera que quiero contarlo, la utilización de los silencios, la utilización de la simbología, las puertas, las espaldas, a irse un poco fuera de la convencionalidad, intentar hacer un cine que no sea convencional, pero no puramente para ser modernos sino que vaya acorde completamente con la película. A este nivel yo he aprendido muchísimo, muchísimo con esta película, y luego también es una película que por suerte está gustando mucho y me está ayudando mucho a nivel de poder hacer, quiero decir tengo muchas menos dificultades ahora para hacer una que cuando terminé la anterior película. Y a nivel personal, bueno, lo que espero que les pase a los espectadores, que es una película que te hace pensar y que te hace reflexionar sobre tu propia vida y tus propios miedos, y eso me ayuda vitalmente.
-Cineando: Con tanto mega estreno americano, ¿esperas que la película encuentre su público?
-J.C.: Espero que sí, espero que sí. Lo que pasa es que es un problema de apoyo mediático, es un problema de que la gente se entere, de que el distribuidor la aguante en la sala y le de tiempo a hacer su camino porque evidentemente no va a ser un camino de un fin de semana. Si se le da ese tiempo yo creo que la película, viendo la recepción que ha tenido por parte del público que la ha visto, tanto en San Sebastián como en todos los festivales que hemos ido, realmente creo que sí, que tiene un público y que lo puede encontrar, pero se le tiene que dar su tiempo, claro (risas). A ver si se lo dan (risas).
-Cineando: ¿Cómo ves la situación actual del cine español?
-J.C.: Yo creo que hay mucho talento, mucho, además se hacen películas muy distintas, desde directores como Bayona, como Balagueró, que hacen películas como El Orfanato o como REC, películas que son películas de género con un gran atractivo para el gran público, hasta películas de autor que también tienen su público. Estamos teniendo un momento muy dulce en esta generación nueva, que tampoco es tan nueva, algunos ya han hecho varias películas, esta generación que va de los treinta a los cuarenta y algo. Creo que hay una generación nueva que está haciendo un cine muy distinto. Y que no quiere decir que la anterior fuera mala, ni mucho menos, porque hay películas maravillosas, pero que está bien porque se está produciendo un cambio en el cine español. El problema es el apoyo mediático, que deberíamos conseguir de alguna manera interesar a los medios, y el apoyo del público también, que creo que el público tendría que ver las películas y darse cuenta de que realmente son películas muy interesantes. Y que además el cine español es muy variado, con lo cual si no te gusta una te gustará la otra. Y el público tendría que ir más al cine a ver cine español, y sobre todo los medios apoyarnos más.
-Cineando: ¿Cómo te describirías como cineasta?
-J.C.: Creo que soy una cineasta intimista, me gustaría pensar que hago un cine de personajes, de intentar describir los estados del alma como decía antes. Lo que yo quiero es hacer unas películas que toquen al espectador, respetando mucho su inteligencia, su sensibilidad, y para nada minoristas ni radicales. Quiero hacer un cine que le llegue a todo el mundo, al máximo de gente posible.
-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?
-J.C.: (piensa). Pues probablemente el pase en San Sebastián. La película acababa de salir del laboratorio hacía diez días, y estábamos allí diciendo a ver qué pasa, y empezaron a pasar cosas muy bonitas, no podría decir un sólo momento. Recuerdo desde la llamada de un crítico a mi casa, cuando acababa de salir del pase de prensa, diciéndome que los críticos no acostumbraban a hacer eso pero que no podía evitarlo, que estaba tremendamente emocionado, hasta la gran ovación y el gran recibimiento que tuvo la película en el primer pase allí en el Kursal. Estábamos en estado de shock en un momento dado. Hasta luego, incluso cuando ya estaba en Barcelona de vuelta de San Sebastián, llamadas de teléfono de gente que no conocía yo, gente de la profesión y no de la profesión, cercanos, escritores, una cantautora, que me llamaban a mi casa, oye hemos conseguido tu teléfono pidiéndoselo a no sé quién pero es que te teníamos que llamar para darte las gracias. A mi sólo por esos momentos realmente me merece la pena seguir luchando en esto que es muy duro.






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