La Caja Kovak

9 Enero 2007 · Imprimir éste artículo

 La Caja Kovak

Hoy se ha presentado en Madrid uno de los thrillers que más expectativas han levantado en el panorama del cine español en los últimos años, La Caja Kovak. Dirigida por Daniel Monzón, y protagonizada por el oscarizado Timothy Hutton y Lucí­a Jiménez, este thriller es un ejemplo más de la buena salud que vive el género en el cine patrio. El cine de intriga y de misterio no ha sido muy cultivado en nuestra cinematografí­a, aunque la mayorí­a de estas pelí­culas se caracterizan por su inteligencia y originalidad, y se han mostrado muy superiores a los previsibles films procedentes de Hollywood. La Caja Kovak se estrena este mismo viernes, 12 de Enero, y podéis leer la crí­tica que nuestro compañero Albert Puyuelo i Roca hizo de la pelí­cula aquí­.

David Norton (Timothy Hutton), un escritor norteamericano de novelas de ciencia-ficción, es invitado a una paradisí­aca isla del mediterráneo para dar una conferencia. Llega hasta allí­ con su pareja, que esa misma noche acepta casarse con él. A las pocas horas, su prometida se tira por la ventana del hotel. Parece un suicidio, pero no tiene sentido, al menos para él. Nada tiene sentido tampoco para Silvia (Lucí­a Jiménez), una joven turista que ha sobrevivido a su propio intento de suicidio. La chica no recuerda qué le pasó pero está segura de algo: nunca ha tenido intención de quitarse la vida. Sin embargo, algo la forzó a saltar desde un balcón en contra de su voluntad… El escritor trata de salir de la isla, y se lo impiden: Alguien roba su pasaporte en el aeropuerto y en su lugar deja un papel con la palabra suicidio. En ese preciso instante una persona se lanza al vací­o ante sus ojos. ¿Es posible que algo o alguien esté forzando a que la gente se quite la vida?

La Caja Kovak es una pelí­cula de misterios en plural, es una caja de sorpresas que al abrirla nos descubre otra enigmática caja, y ésta, otra, y otra…  Los protagonistas de esta caja claustrofóbica han de enfrentarse, cada uno desde una perspectiva diferente, al mayor de los misterios: la muerte. Silvia es una chica joven que, lejos de tener la muerte en los talones, la lleva consigo. Una repentina e inexplicable tendencia suicida le lleva a tratar de matarse una y otra vez… pero en contra de su voluntad. David Norton se enfrenta a la muerte desde otro plano: desde la incomprensión de una pérdida inesperada y, más adelante, desde un profundo sentimiento de culpabilidad.

Daniel Monzón, Lucí­a Jiménez, David Kelly, Gary Piquer y los productores Julio Fernández y ílvaro Augustí­n han presentado la pelí­cula en un céntrico cine de Madrid. Timothy Hutton lamentablemente no ha podido acudir por problemas en el plan de rodaje de su nueva pelí­cula. Tras la rueda de prensa pudimos entrevistar al director Daniel Monzón, con el que pudimos hablar en profundidad sobre La Caja Kovak y sobre su trayectoria profesional en general.

 

Daniel Monzón: “La Caja Kovak es una pelí­cula de intriga que cumple su promesa: intrigar al espectador

-cineando.com: ¿Cómo describirí­as a La Caja Kovak?

-Daniel Monzón: Como una pelí­cula de misterio. Una pelí­cula de misterio que no trata al espectador como si fuera tonto, sino que cuenta con la inteligencia del espectador, y que enmarca en su pesadilla a unos personajes, pero al espectador con ellos. Es una historia laberí­ntica que conduce a estos dos personajes por una trama, más que de misterio, de misterios engarzados. Tiene una estructura casi como de cajas chinas, no en vano se llama La Caja Kovak, que son esas cajas que una conduce a la otra, conduce a la otra, conduce a la otra y parece no tener fin, que es lo que les pasa a David Norton y a Silvia en la pelí­cula; cuando creen que se están situando un poco en la resolución del misterio, hay siempre una nueva puerta abierta que les conduce a una angustia mayor. Y yo creo que esta estructura es lo que contribuye a que la pelí­cula atrape al espectador desde el primer momento y no le suelte hasta el final de los tí­tulos de crédito. Creo que es una pelí­cula de intriga que cumple su promesa: intrigar al espectador.

-cineando.com: ¿Cómo surgió la idea de hacer La Caja Kovak?

-D.M.: Yo querí­a hacer mi propia pelí­cula de misterio, pero estaba buscando una idea que fuera suficientemente original para realmente embarcarme en ella, porque para repetir un esquema ya visto o manido, ya hay muchas pelí­culas americanas que se estrenan cada año ofreciendo lo mismo. Y digo, yo tengo que contar algo diferente. Y de repente me di cuenta que, a raiz del tí­tulo de la maravillosa pelí­cula de Hitchcock Con la Muerte en los Talones, me di cuenta que un thriller habitualmente lo que ofrece es la historia de una persecución de alguien que tiene que huir de esa persona para no morir. Y yo dije, anda, y si no es alguien fí­sico quien está persiguiendo sino que es algo que tiene el personaje dentro, y si la muerte está no en los talones sino en el propio interior de los personajes, ¿de qué huyen?. Esto sí­ que me parece intrigante, esto sí­ que me da miedo. Y este fue el punto de partida para esta historia, el hecho de concebir esta idea que sí­ me pareció verdaderamente original, el que el terror proviniera de forma incomprensible del propio interior de los personajes. Creo que sí­, que es una idea muy inquietante. De qué huyen, si soy yo el mismo que me está tratando de quitar la vida y no sé por qué. 

-cineando.com: ¿Cómo describirí­as a los personajes protagonistas, a David, a Silvia y a Kovak?

-D.M.: David es un escritor de ciencia ficción que conoció un gran éxito con su primera novela, y que de alguna manera el éxito ha seguido pero casi viviendo de rentas. Se me ocurre más de un nombre en la realidad que se puede asimilar al personaje de David Norton. Y es un hombre que está atravesando una crisis de inspiración pero que está viviendo sin embargo un momento sentimentalmente muy feliz y que de pronto, un giro del destino le hace embarcarse en una pesadilla de la que, curiosamente, puede salir renovado. Quiero decir, es un hombre que va a sentir una enorme culpabilidad a lo largo de esta pesadilla y va a ser manipulado de una forma implacable. El personaje de Silvia es una joven que llega con un anhelo sentimental a Mallorca y que nunca se le ha pasado por su imaginación la idea de la muerte, al ser tan joven, al ser tan enérgica, al querer divertirse, y de pronto también, por otro giro del destino, ha de enfrentarse a la cercania, a la proximidad de la muerte, pero tan próxima como que la tiene dentro de ella. Y por primera vez en su vida, convivir con la idea de la muerte, por cierto, lo que tenemos que hacer todos a diario, tenemos que asimilar que somos personas, que tenemos la muerte dentro, lo que pasa es que no la tenemos tan presente como le ocurre a Silvia, que es como impulsos suicidas, como a uno le ataca de pronto la acidez de estómago, pues a ella le ataca su propia muerte. Y finalmente hay un personaje que, decí­a Hitchcock que cuanto más conseguido esté el malo de la pelí­cula más interesante es esa pelí­cula, entonces ese personaje sobre el que no me querrí­a extender demasiado tampoco, para no desvelar demasiado el misterio de la pelí­cula, es un personaje que se enfrenta a la muerte desde la proximidad y busca desesperadamente ser inmortal. Y de alguna forma está intentándolo manipulando a los otros dos personajes de esta historia, está intentando alcanzar esa inmortalidad. Y no puedo leer más, como dirí­a un presentador del Un, Dos, Tres, hasta aquí­ podemos leer (risas).

-cineando.com: La Caja Kovak es un thriller. ¿Crees que éste es un género poco cultivado en el cine español?

-D.M.: Hombre, yo he visto algún que otro thriller últimamente en el cine español. Lo que quizá está menos cultivado es la pelí­cula de misterio, esa pelí­cula que lo que busca es intrigar al espectador y sumergirle en una atmósfera desasosegante, en una historia laberí­ntica en la que no puede predecir qué va a pasar a continuación, y además una pelí­cula que tiene una cierta vocación clásica, esas pelí­culas de intriga como las de antes, como esas que yo recuerdo cuando era un espectador más joven, también porque estaba más virgen y no habí­a visto tantas historias, pero que conseguí­an intrigarme, desconcertarme. En ese sentido es una pelí­cula bastante clásica, pero luego es una pelí­cula perfectamente moderna. Quiero decir, que no es una pelí­cula retro que mire al pasado y tal, sino que es una pelí­cula de nuestros dí­as, es una pelí­cula con una carga a veces de truculencia o de violencia visual muy percutante y demás. Pero sí­ que hay un aroma a ese tipo de cine que yo he añorado y que veo muy poco en la pantalla, y que es con lo que creo que he comenzado esta entrevista contigo, que es esa pelí­cula de intriga, o de misterio, que no toma al espectador como tonto. Que es lo que me comentaba Timothy Hutton cuando leyó el guión. Me llamó inmediatamente y me dijo, mira, quiero hacer esta pelí­cula porque hoy en dí­a en Hollywood cuando me proponen una pelí­cula de misterio, me la sé de principio a fin. Abro el guión y ya sé cómo va a terminar y me lo sé todo, y aquí­ has conseguido llevarme por una historia absolutamente ensortijada, laberí­ntica, sin que yo pueda predecir nunca qué narices va a pasar a continuación. Y vamos, me has atrapado. Y yo creo que si me has atrapado así­, sólo desde la lectura del guión, la pelí­cula va a atrapar a todos los espectadores.

-cineando.com: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de La Caja Kovak?

-D.M.: Que cumple su promesa. Que es una pelí­cula de misterio, que es una pelí­cula de intriga que envuelve en un misterio al espectador, que intriga al espectador, que le obliga a verla con los ojos muy abiertos y que de paso ofrece un espectáculo atractivo, interesante, entretenido e inquietante, profundamente inquietante.

-cineando.com: En pocas palabras, ¿qué es lo que más destacarí­as de Timothy Hutton, Lucí­a Jiménez y David Kelly como intérpretes?

-D.M.: Creo que son unos fuera de serie, cada uno en su escuela interpretativa. Timothy Hutton es un actor que procede del Actor’s Studio, compañero y amigo de Sean Penn, de Johnny Depp… empezaron juntos, y Robert deNiro. Acaba de rodar con Robert deNiro El Buen Pastor (The Good Shepherd), él está en el reparto, es como un maravilloso ejemplo de la escuela interpretativa americana. Lucí­a Jiménez es un maravilloso y bellí­simo ejemplo de la escuela interpretativa digamos hispana, que es pasional, que es extrovertida, que es cálida. Así­ como Hutton es más introvertido, y también su personaje lo requerí­a, el personaje de Lucí­a es mucho más fí­sico, es más hacia fuera, y ella tiene esa virtud, esa pasión, esa calidez, esa belleza. Y luego, la escuela interpretativa de David es la británica, de Shakespeare, de Monthy Phiton también, porque él ha hecho mucha comedia, que es ese actor británico maravilloso como pudiera ser un Vincent Price, un Peter Cushing o ahora un Michael Gambon, un John Hurt. Pertenece también a esa escuela que, juntando estas tres escuelas y estos tres personajes han surgido chispas. Yo creo que el nivel interpretativo de la pelí­cula recorre una gama muy variada de las escuelas que más me gustan, y hemos conseguido en La Caja Kovak un trio de notabilí­simas interpretaciones. Yo creo que el trio protagonista es sobresaliente.

-cineando.com: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado hacer La Caja Kovak para ti?

-D.M.: A nivel personal ha sido la consecución de un gran anhelo mio, que era hacer mi propia pelí­cula de misterio, de suspense. Ha sido apasionante. Yo me he sumergido en esta historia durante varios años, porque la he escrito, la he preparado, la he rodado, la he montado. O sea, son años de mi vida lo que significa hacer una pelí­cula. Y ha significado también darme cuenta de que no tenemos que mirar al cine anglosajón con complejos. Mi director de casting era el mismo director de casting de El Señor de los Anillos, de King Kong, de El Código Da Vinci, y me he tratado con él de tú a tú, y ha estado encantado con el guión y ha estado encantado conmigo. El montaje lo he hecho con el asistente de montaje de Salvar al Soldado Ryan, Misión Imposible. El sonido me lo hizo el mismo que vení­a de rodar Charlie y la Fábrica de Chocolate, y habí­a hecho Batman, Indiana Jones y la íšltima Cruzada, ¿A Quién Engañó Roger Rabbit?, Troya. Quiero decir que he medido mis fuerzas con técnicos que han trabajado con Peter Jackson, con Spielberg, con Burton, con de Palma, etc. Y me he dado cuenta de que ellos tení­an mucho que ofrecerme a mi, pero también nosotros tení­amos mucho que ofrecerles a ellos. En el sentido de que están ya cansados de hacer grandes pelí­culas aparatosas de Hollywood en las que todo resulta ya un poco artificial, en las que no hay alma, en las que no hay la vida que ellos recuperaban gracias a nosotros. Y que no deberí­amos mirar nunca con complejos al cine foráneo. En ese sentido, profesionalmente, me ha reportado un enriquecimiento, aparte de todos estos actores, con sus Oscars y estos técnicos, profesionalmente y personalmente ha sido una experiencia gozosa, interesante, en la que yo creo que he madurado también como director y como persona, qué duda cabe.

-cineando.com: Cambiando de tema, por tu primera pelí­cula, El Corazón del Guerrero, fuiste nominado al Goya a la Mejor Dirección Novel, ¿cómo te sentiste?

-D.M.: Hombre, halagado y contento. No puedes negar. Cuando tus compañeros de profesión te destacan como un director interesante, qué duda cabe, te sientes halagado. Es como me sentí­. No puedo decir mucho más. Es una pelí­cula además, El Corazón del Guerrero, que tuvo un gran éxito internacional y que inesperadamente consiguió un ramillete de premios internacionales que no me lo podí­a creer. Conseguimos premios en Pekí­n, en Bruselas, en Amsterdam, en Montreal, en España. No sé, como primera experiencia no pudo ser más estimulante, más feliz y más positiva.

cineando.com: Una pregunta “facilita”, ¿cómo te describirí­as como cineasta?

-D.M.: Pues mira, como yo fui cocinero antes que fraile (risas) creo que que eso han de ser los demás quienes lo digan porque yo no tengo esa distancia para hablar de mi. Se lo dejo más bien a los otros que lo digan. Hombre, si te digo que me considero, como persona, y supongo que eso se contamina a mi faceta de cineasta, que soy una persona apasionada, una persona de enamorarse profundamente de lo que quiere contar. En este sentido, lo único que te puedo decir es que las tres pelí­culas que llevo dirigidas hasta el momento son historias en las que he creido profundamente y en las que yo he tratado de poner mi alma y mi pasión también de cinéfilo o de cinéfago. Soy un hombre que ama el cine y creo que las pelí­culas destilan ese amor por el cine. Es lo más que puedo llegar a decirte porque, no sé, cualquier otra cosa me resultarí­a, primero imposible, porque no tengo distancia sobre mi mismo, y segundo hasta pedante.

-cineando.com: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-D.M.: Hum, vaya. Es que yo creo que son muchos. Yo creo que esta carrera o esta profesión o como quieras llamarlo, ha de emocionarte constantemente. Yo te dirí­a que todos, incluso los malos (risas), porque con la distancia los momentos angustiosos también te das cuenta que te han hecho aprender cosas. No te podrí­a concretar, o decir uno en singular. Es que de alguna manera yo soy un disfrutón (risas), yo trato de disfrutar constantemente. Entonces, creo que todos y cada uno, este mismo momento me parece un momento gozoso, el hecho de que me estés haciendo una entrevista interesante y que yo esté hablando aquí­ contigo de una pelí­cula que he realizado y que tú me digas que te ha gustado (risas), pues me resulta un momento estupendo, me resulta un momento estupendo… ¿Cuál era la pregunta?

-cineando.com: Cuáles eran los momentos más bonitos…

-D.M.: Pues este mismo es un bonito momento. Todos y cada uno de los momentos relacionados con una pelí­cula me resultan muy gratos.

-cineando.com: Como cineasta, ¿qué le pides al futuro?

-D.M.: Pues que me deje seguir haciendo pelí­culas. Porque es que, eso sí­ lo noté cuando estaba haciendo El Corazón del Guerrero, estaba en mitad del fragor del rodaje y tal, y una noche, vamos, una madrugada, porque habí­a rodado toda la noche, y miles de figurantes, un lio de cámaras y tal y cual y una adrenalina que me salí­a por todos los poros, regresando hacia casa me dije a mi mismo qué bien ¿eh?, comprobar que aquello que siempre habí­a deseado, que era dirigir cine, el único miedo que yo tení­a a ver si no voy a servir para ello, a lo peor, igual es sólo una idea y no me gusta hacerlo, y sentí­: es que yo he nacido para hacer esto. Y es verdad, creo que yo he nacido para esto y esto es lo que me da la vida. Entonces, lo que le pido al futuro es poder seguirlo haciendo el mayor tiempo posible de mi vida, hasta que ya no me quiera nadie ver en pantalla (risas). Pero ojalá ese momento venga tarde (muchas risas).

 

A continuación, os ofrecemos algunas fotografí­as de la presentación y la rueda de prensa:

Julio Fernández, Gary Piquer, Daniel Monzón, Lucá Jiménez, David Kelly y ílvaro Augustí®Â Â  Daniel Monzón, Lucá Jiménez y David Kelly   Lucá Jiménez   Lucá Jiménez   Lucá Jiménez   Lucá Jiménez   David Kelly   David Kelly   Daniel Monzón y Lucá Jiménez   Daniel Monzón y Lucá Jiménez   Daniel Monzón   Daniel Monzón

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