Marí­a Bouzas: “Hay pocos guiones que hablen de la mujer a partir de cierta edad”

27 Mayo 2007 · Imprimir éste artículo

Marí­a Bouzas: “Hay pocos guiones que hablen de la mujer a partir de cierta edad”

Mará Bouzas protagoniza Una Mujer Invisible   Mará Bouzas es la protagonista de Una Mujer Invisible

El pasado viernes se estreno Una Mujer Invisible, último trabajo de Gerardo Herrero. La pelí­cula está protagonizada por la veterana actriz Marí­a Bouzas, a la que ya hemos podido ver este año en Atlas de Geografí­a Humana. Por estas brillantes interpretaciones, no nos sorprenderí­a que Marí­a Bouzas fuera una de las actrices que más sonaran de cara a los Premios Goya.

 

-Cineando: En Una Mujer Invisible interpretas a Luisa, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Marí­a Bouzas: Luisa es una mujer de 40 y tantos que llegado un momento se da cuenta de que es invisible para los hombres. Es una situación circunstancial, no lleva toda la vida sintiendo eso, y lejos de caer en el victimismo decide enfrentarse a esa situación aplicando la inteligencia ya que es consciente de que los valores juveniles que imperan en cuanto a atractivo pues ella en ese momento no los tiene. Decide aplicar la inteligencia porque, si ella realmente se quisiera más no le harí­an falta estrategias de ningún tipo, simplemente lo asumirí­a que tiene su edad y que la chispa de la juventud no le toca ya, pero como la autoestima no la tiene en un lugar muy adecuado, pues decide recurrir a una actriz para que le de armas de seducción y decide aplicar esas estrategias del tenis de mesa. Consigue seducir al hombre que se ha propuesto seducir, pero todo juego de seducción si es juego sin más puede tener su coste, tiene su coste personal y emocional. Y sobre todo a partir de que tiene conocimiento de que Jorge, el protagonista masculino, tiene una novia y se da cuenta de que eso que dice Luisa al principio, vencer o morir, no es así­, no se puede vencer a cualquier precio, sobr etodo si eso personalmente te plantea conflictos, empieza a ver que hay otro tipo de invisibilidades sociales, educativas. Empieza a mirarse dentro, y eso para Luisa es mucho, porque es una mujer que yo creo que, dado el ambiente laboral en el que se mueve, muy acostumbrada a una comunicación simulada, una comunicación en la que no se muestran los sentimientos. Es muy difí­cil Luisa, saber lo que piensa y lo que siente en cada momento, ella así­ ha sido trabajada. El hecho de que ella empiece a mirarse dentro le provoca una crisis que lo único que hace es aumentarle el muro que ya tiene. Ella se vuelve más dura hacia fuera. En todo caso, decide des-seducir al hombre porque tampoco serí­a el hombre que ella quisiera a su lado. Yo creo que Luisa a partir de ahí­, cuando realmente acaba la pelí­cula, es cuando empieza la seguridad de Luisa, el saber qué lugar ocupa en el mundo, el no tener miedo a mirarse dentro, el empezar a escuchar de verdad a la gente que hay a su alrededor, y el saber mirar otra vez, que eso ella lo habí­a perdido. Por lo tanto yo creo que de verdad sale ganando y en tal caso, la historia de Jorge y de Marina es cuestión de ellos, ella lo ha devuelto al mar, como dice.

 

-Cineando: ¿Te has sentido identificada con tu personaje en algún momento?

-M.B.: Hombre, todas las mujeres, después de cierta edad, nos ocurre a veces, que si, que de repente te sientes invisible. Desde luego yo nunca harí­a lo que hace Luisa para volver a hacerme visible porque sí­ creo que fundamentalmente es una cuestión de mirarte dentro a ti mismo y de que si no te quieres a ti misma y no te valoras a ti misma, de nada te vale andar seduciendo a nadie por mundo adelante. Pero sí­, la comprendo. He oido a muchas mujeres y he leido a muchas mujeres y basta que uno empiece a hablar con cualquier mujer de entre 35 y 50 que eso ocurre, está ahí­. Sí­.

 

-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la pelí­cula?

-M.B.: Yo creo que es que hable de nosotros, de nosotras, que el espectador pueda identificarse, a lo mejor no durante toda la pelí­cula pero con momentos de la pelí­cula que hablan de cómo se relacionan algunas mujeres y algunos hombres, de la necesidad del otro. Hay una cosa en la pelí­cula, que hoy no se ha dicho en la rueda de prensa, y yo creo que es que fundamentalmente todos están solos. Eso yo creo que estarí­a bien que llegara al patio de butacas y que se reflexionara, porque nos movemos por estereotipos sociales que nos impiden hablarnos de verdad, mirarnos de verdad, que yo creo que es lo que está detrás de esto, la invisibilidad es de esta mujer pero hay muchas invisibilidades también de hombre, porque no miramos y no escuchamos, ya no son valores. Se ve y se oye, no se escucha y se mira. A mi me gustarí­a que eso quedara de la pelí­cula.

 

-Cineando: A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado para ti hacer Una Mujer Invisible?

-M.B.: Pues muchí­simo. Date cuenta que si una mujer de cierta edad, una actriz tiene mucho más difí­cil acceder a ciertos papeles, o que existan. Eso ya lo sabe todo el mundo que eso es aquí­ y en todas partes, que hay muy pocos guiones que hablen de la mujer a partir de cierta franja de edad, o que ya hablen de mujeres. En ese sentido ha sido toda una oportunidad y también una responsabilidad, pero para eso soy actriz y los retos me gustan. Sí­ ha sido un trabajo que hemos tenido que hacer muy en complicidad Gerardo y yo por las contradicciones del propio personaje, por los recovecos que tiene y por esa pantalla que tiene Luisa, de la dificultad de expresarse. Entonces ha sido todo un reto, aparte de que he aprendido a jugar al tenis de mesa (risas) que no te quiero contar, he sudado mucho. Y también he comprendido por qué Luisa juega al tenis de mesa, la prepara para el mundo que la rodea, eso de acción-reacción rápida, sí­, sí­.

 

-Cineando: Cambiando de tema, ¿qué es, qué significa para ti ser actriz?

-M.B.: Uy, es una manera de ser y de estar en el mundo, es una manera de relacionarme con el mundo. Ya no imagino dedicarme a otra cosa. Yo me realizo no sólo como profesional sino también como persona. Aprendo de todos los papeles, me gusta intentar conmover al patio de butacas, al espectador, ya sea en teatro, en televisión o en cine. Me parece que es el oficio más maravilloso del mundo, llevo 20 años y espero seguir muchos (risas).

 

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-M.B.: ¡Qué difí­cil, qué difí­cil! Porque cada momento ha tenido… pero, mira, el momento que siempre me emociona, y siempre ocurre, con todo, sea teatro, televisión, bueno, con la televisión es más difí­cil porque no tienes el espectador al lado, pero sobre todo con teatro y cine, es el momento que llega al público tu trabajo. En teatro lo sientes porque estás con el público delante y en el cine siempre el momento que se estrena, aunque pasas muchos nervios lógicamente, aún me ha pasado ayer, en el pase en Coruña, el preestreno. No sabrí­a explicarlo. Es de una emoción cuando se consigue conmover a algún espectador, o que después sigas horas hablando de la pelí­cula. Ese es nuestro oficio, hacer que se reflexione sobre la vida, que se muevan emociones, que se muevan sentimientos, que se muevan ideas. Y a mi eso me parece mágico.

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