Roberto ílvarez: “He vuelto a la fuente de toda creatividad como actor”

20 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo

Roberto ílvarez: “He vuelto a la fuente de toda creatividad como actor”

Roberto ílvarez en un momento de Homebody/Kabul (En Casa/En Kabul)

 

Roberto ílvarez es uno de esos actores conocidos por el gran público pero que casi ninguno sabrí­a ubicar o decir su nombre. Se ha convertido en un rostro popular gracias a sus papeles en televisión y en el cine, aunque su gran pasión y donde demuestra sus dotes interpretativas es encima de un escenario. Desde el pasado 27 de Febrero representa en el Teatro Español de Madrid la obra Homebody/Kabui (En Casa/En Kabul) de Tony Kushner. Pudimos hablar con él antes del estreno del montaje, y esto es lo que nos contó:

 

-Cineando: ¿Cómo describirí­as al personaje que interpretas en Homebody/Kabul?

-Roberto ílvarez: Cuando vine el primer dí­a a hablar con Mario Gas le comenté que Tony Kushner tení­a alguna predilección por los personajes femeninos, en el sentido de que los personajes femeninos en esta función son arrojados, valientes, luchadores y los masculinos, los occidentales al menos, los retrata como personajes pasivos, huidizos. En este caso, Milton es un personaje que ante el problema que se suscita en la obra, que es que ha desaparecido la madre de ambos y la dan por muerta en Kabul, pues hay dos opciones, una, la de mi hija Priscilla, Elena Anaya, que piensa que no está muerta y lucha por buscar el cuerpo de su madre, y otra, la de Milton, que es un ser pasivo, asustado, un hombre asustado en una ciudad desconocida que decide no salir de la habitación y refugiarse incluso en la heroina. Y este es Milton, un personaje normal, en el sentido que es un informático, pero que ante una situación tensa se encierra en si mismo. Este es Milton.

 

-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la obra?

-R.A.: La mayor virtud de la obra es como cuando Shakespeare escribí­a, o los grandes autores escriben, que tratan grandes temas, como puede ser Oriente y Occidente nada menos. Esa anchura de la obra son capaces de retratarla con auténtica altura de ideas, altura ideológica, y luego hacer de eso además algo entretenido. Entonces la virtud de la obra sobre todo es que es una enorme obra de teatro y su enormidad la encontramos en esto sobre todo, el retrato, la cadencia de Oriente y Occidente con todo tipo de datos, de detalles, a través de las emociones de unos personajes, y haciendo de eso algo entretenido, aunque parezca mentira.

 

-Cineando: ¿Cómo te gustarí­a que saliera el público después de ver la obra?

-R.A.: Como creo que va a salir, sobre todo habiendo participado de esta fiesta de magia y de emociones y de teatralidad que propone Tony Kushner, habiendo disfrutado, lo primero, y lo segundo que se sentaran a tomar un café y a hablar como nosotros hemos estado hablando aquí­, todos los dí­as entre nosotros, entre los actores de origen árabe y nosotros, preguntándonos sobre los talibanes, sobre el mundo occidental, sobre qué pasa, quiénes son los responsables, qué pasa con las ví­ctimas que son el pueblo bombardeado, etcétera, es decir, reflexionando.

 

-Cineando: ¿Cómo te describirí­as como actor?

-R.A.: Bueno, dicen de mi que soy versátil, es decir, que puedo hacer un camionero, un director de banco y ahora un informático asustado. Yo creo que eso es mi principal virtud.

 

-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el teatro?

-R.A.: Yo nací­ en el teatro. Estuve 20 años en el Teatro de la Danza, he aparecido en muchí­sima producciones tanto como actor como productor y después de 7 años, yo creo que llevo sin hacer teatro, pues he vuelto a la fuente de toda creatividad como actor, al lugar donde estás más solo con tu arte y donde el director te deja el dí­a del estreno de tu mano todo, y donde más difí­cil es acertar porque es donde más responsabilidad tienes, y por tanto donde más apasionante es la vivencia de interpretar.

 

-Cineando: ¿Qué sientes cada vez que subes a un escenario?

-R.A.: Hace muchos años muchí­simos nervios y mucha inseguridad y ahora realmente, no dirí­a que no, hay inseguridad y hay nervios, pero creo que ahora estoy disfrutando de mi capacidad, de la que sea, buena o mala, poca o mucha. Pues esto es lo que me pasa ahora, que disfruto de ella.

 

-Cineando: Si tuvieras que elegir, con cuál te quedarí­as, ¿teatro clásico o teatro contemporáneo?

-R.A.: Ahora mismo en mi cabeza sólo está Tony Kushner. Es tan impresionante la obra. No es fácil de decirlo, es un Premio Pulitzer, es una persona muy premiada, además grandes premios. Yo ahora mismo me quedarí­a con Tony Kushner. Ahora mismo. Porque a pesar de que hay grandí­simos autores antiguos, quiero decir en el teatro clásico, el hecho de estar hablando de algo contemporáneo pero con la misma altura con la de los grandes autores te llena de una especial satisfacción.

 

-Cineando: Si pudieras pedir un deseo para Homebody/Kabul, ¿cuál serí­a?

-R.A.: Pues que prorroguemos un mes más, o dos.

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