Sitges: Críticas (2)
13 Octubre 2006 · Imprimir éste artículo
Estos días se han exhibido muchas novedades, no sólo de género fantástico, sino de otros géneros. El cine asiático tiene cada vez más presencia en el Festival, y en la mayoría de los casos, son películas realmente buenas. Hoy se ha presentado en la sección Premiere el nuevo filme de Alfonso Cuarón (director de Harry Potter y el prisionero de Azkabán), que es una fábula futurista protagonizada por Clive Owen. Se llama Children of Men.
Children of Men (****)
En un futuro bastante próximo destrozado por la propia humanidad, y con claras referencias a nuestro actual presente, las mujeres no pueden dar a luz desde hace 18 años. Con este planteamiento, aparece una luz de esperanza… y el protagonista se verá implicado en una trama muy apocalíptica. Alfonso Cuarón dirige la cinta con mucha habilidad, sobretodo con el seguimiento de los personajes. Casi no deja ni respirar al público con continuados martillazos de desesperación futurista. Clive Owen sabe ponerse muy bien en la piel del demacrado Theo, especialmente hacia el final de la cinta. Children of Men (”Hijos de los hombres”) es trepidante, chocante y va muy directa al grano. Si la veis 2 veces, seguro que no os aburriréis buscando más detalles de los que hayáis podido ver en una primera sesión.
Isolation (**)
La modificación genética provoca que, en una granja pequeña y aislada, una vaca tenga un parto de lo más raro. De su vientre sale una vaca que muerde… y por circumstancias que veréis en la película, algo muy malvado empezará a andar suelto. Isolation sigue los cánones marcados por recientes cintas de horror, y añade muy poquito al resto. Es desagradable hasta el punto de tener que taparte los ojos, y consigue meter el miedo en el cuerpo a base de sustos y situaciones horroríficas. Destaca una banda sonora que pone los pelos de punta, y también el reparto, los cuales se hacen bastante carismáticos. Pero el monstruo que va apareciendo a mordisquillos, parece un pelele sin mucha gracia, y los tópicos van apareciendo con frecuencia. Es una lástima que haya diálogos tan flojos y tantas repeticiones en una película que empieza con uno de los partos más terroríficos y asquerosos de la historia del cine.
Time (***)
Kim Ki-Duk, el director sur-coreano más famoso en occidente, presenta Time, su nueva película después de El Arco. Esta vez hay un cambio bastante radical respeto a sus otras obras. Si en lo que habíamos visto hasta el momento del autor coreano siempre se retrataba a las personas cerrándolas en un espacio separado de la sociedad, en este caso los vemos teniendo relaciones “normales” con el resto de gente. Hay un contacto muy claro con la urbe, aunque de vez en cuando huyen a una pequeña isla. No es casualidad. Los personajes de Ki-Duk nunca aguantan a la propia sociedad, y en Time lo que se nos enseña es una parte del dolor que supone vivir el día a día de una pareja de enamorados. El argumento ataca a la cirujía estética, planteando la historia de una mujer que se cambia de cara para gustarle a su novio. En la película hay unos cuantos giros de perspectiva que son interesantes, pero se repite un poco con la misma idea. Lo de las manos en forma de escalera es bonito, pero lo vemos cientos de veces. Parece que en esta historia, donde la naturaleza es víctima del ser humano (los animales están en jaulas, los árboles reciben patadas…), Kim Ki-Duk ha fallado en la puesta en escena y en el guión, ya que no acaba de hacer interesante una de las películas menos fantasiosas que ha rodado. Para los fans del director, sigue siendo una cita que no se deben perder. Huele a cambio de estilo.
Brick (*****)
Rian Johnson se estrena como director, y lo hace con una que ha resultado ser una de las favoritas del festival. Aunque Brick ya se estrenó hace meses en Estados Unidos, la tenemos en Sitges, y ha sido muy bien recibida. Es una historia de detectives situada en un instituto y protagonizada por jóvenes. La temática, el contenido de la película, es altamente moderno. Pero en su estética, música e interpretaciones, es puro cine clásico. como si fuera El Halcón Maltés o Chinatown, el protagonista decide resolver un caso que le ha afectado personalmente. Con un sentido del humor muy bueno, Brick resulta divertida en todo momento, pero sin dejar de lado la complicada trama que se esconde detrás. Podemos decir abiertamente que se trata de una obra maestra, cosa bastante rara en las óperas primas, que suelen tener elementos que molestan. Pero en Brick no hay nada que rechistar, e incluye unos cuantos giros argumentales combinados con unos cuantos personajes memorables. Imprescindible.
The Fountain (****)
Darren Aronofsky, que estuvo de visita por Sitges, es el creador de The Fountain. Es un filme de ésos que es mejor no explicar demasiado de qué va, porque el eje central no son las tramas desarrolladas, sinó la temática de la que hablan. Sólo decir que se sitúa en diferentes épocas de la humanidad, y que el protagonista está buscando una especie de cura para conseguir la vida eterna. El concepto es una mezcla de creencias de varias religiones, pero lo mejor de The Fountain es la estética con la que se explica todo. Aronofsky crea una atmósfera mística absolutamente bella. La banda sonora de Clint Mansel, quién ya hizo algo brillante en Requiem por un Sueño (también de Aronofsky), se adapta a la perfección con la imagen. Además, Hugh Jackman y Rachel Weisz demuestran una vez más que son de los mejores actores que hay. Los que crean que la película pueda ser algo encriptada, y que Aronofsky les dará dolores de cabeza, que no se equivoquen, porque la conclusión final es más simple de lo que aparenta. Hay más efectos especiales y poesía visual que no mensajes ocultos.






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