Criticando: En Busca de la Felicidad

30 Enero 2007 · Imprimir éste artículo

The Pursuit of Happyness
(En Busca de la Felicidad)

Poster Inglés de la pel�cula

**/*****(2/5)

ESTRENO VIERNES DíA 2 DE FEBRERO

Director: Gabriele Muccino Intérpretes: Will Smith, Jaden Smith, Thandie Newton, Dan Castellaneta, Brian Howe

Y el Capitán América, vestido con sus mallas azules, aplastó con un tremendo golpe de escudo a muchas poblaciones afganas. De allí­ brotó tanto petróleo que los calzonzillos del Capitán quedaron rellenos del lí­quido negro. Todos lo celebraron llenos de alegrí­a, incluso los que habí­an sido aplastados. Eran tiempos felices, ya que para entonces se habí­a descubierto la infalible fórmula de la felicidad. Pero si hacemos un flashback, y volvemos aún más atrás, descubriremos que habí­a gente que todaví­a no lo sabí­a. El joven Capitán América, en los años ochenta, empezó a ir En Busca de la Felicidad para convertirse en “un self-made man”.

Esta es una pelí­cula de terrible moraleja, que nos explica la historia de un padre que estaba dispuesto a dejarlo todo con tal de cumplir el sueño americano. Los valores son muy simples. Hay ricos, y hay pobres. Y mientras unos hacen cola para entrar a dormir, los otros se pasean por delante suyo con brillantes coches y despampanantes mujeres. Además de disputas familiares, el arrendatario del immueble tiene que perseguir al bueno de Chris Gardner (Will Smith). La vida está empezando a ser muy dura con él, y la situación es insostenible. En muchas otras otras pelí­culas hemos tenido a anti-héroes protagonistas que se encontraban en el mismo contexto que Chris, pero En Busca de la Felicidad es un gigante zoom hacia los problemas económicos de una familia muy modesta. Aunque luego la historia derivará hacia algo más imaginativo.

En su primer papel para la gran pantalla, es el propio hijo de Will Smith quien hace de Christopher Gardner, el niño de la peli. Y tanto él como su padre interpretan de forma admirable, aunque es Will quien tiene la nominación al Oscar. Y la escena que mejor resume esta buena sintoní­a actoral es la que sucede en el metro, además de tratarse de lo mejor de la pelí­cula. Pero las frases de voz-en-off al estilo cuento de hadas, y algunos momentos bastante cursis, rompen con una pelí­cula que puede hacer llorar al espectador más facilón, pero también a los exigentes. El mensaje que difunde es tan horroroso que, cuando llega el final, uno siente la imperiosa necesidad de llorar.

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