Giuseppe Tornatore: “Sigo amando el cine como el primer día”
24 Septiembre 2008 · Imprimir éste artículo
Hablar de Giuseppe Tornatore es hablar de la historia reciente del cine italiano y europeo. Y aunque sea injusto, es inevitable el recordar su obra cumbre, la inolvidable Cinema Paradiso, que por muy sorprendente que sea, fue sólo la segunda película de Giuseppe Tornatore. Ahora, veinte años después -y con dos años de retraso con respecto a su estreno en Italia-, llega a los cines españoles el nuevo film del cineasta italiano, La Desconocida, un cambio de registro radical con respecto a sus trabajos más conocidos. Giuseppe Tornatore visitó Madrid la semana pasada, y durante su estancia en la capital pudimos entrevistarle junto a una compañera del suplemento Fuera de Serie del diario Expansión. Fotografía de Francisco Bellón Ballesteros.
-Cineando: ¿Cómo describiría a La Desconocida?
-Giuseppe Tornatore: La describirías sencillamente como una película policiaca de estilo clásico donde no hay que descubrir ningún asesino. En lugar del asesino hay un elemento importante, el elemento que hace de motor de toda la historia y que sencillamente es un sentimiento. Es como una película policiaca movida por un sentimiento. Esta es la estructura de la película. El enigma es un sentimiento, no es el resultado de una investigación, es un sentimiento.
-¿Por qué, cuando la mayoría de sus películas tienen un fondo más suave, por qué ha dado este cambio de estilo?
-G.T.: No es la primera vez que hago cambio de estilo, me ha pasado muchas veces. Cuando hice Cinema Paradiso fue un cambio de estilo total con respecto a la película anterior. Una Pura Formalidad era una película totalmente distinta a la que había hecho antes. También El Pianista Sobre el Océano. Me gusta mucho cambiar siempre que puedo. Si no contamos las tres películas de ambientación siciliana siempre he cambiado, porque me gusta mucho cambiar, porque me ayuda a sentirme eternamente debutante. Cuando haces una película totalmente distinta a lo que has hecho hasta entonces es como si empezaras de cero.
-Cineando: ¿Cómo surgió la idea del proyecto?
-G.T.: Es como una idea que he llevado conmigo durante muchos años. Era una idea pequeña al principio, vinculada a una vivencia episódica, de una ambientación pobre, Mostrar SPOILER ▼
. Luego, año tras año, esta idea se ha desarrollado, pero teniendo en cuenta el escenario real que se presenta todos los días, Mostrar SPOILER ▼
, entonces poco a poco el proyecto se ha ido transformando y se ha convertido en una historia un poco más ligada a nuestro tiempo, aunque haya conservado la idea original de una película basada sólo en un personaje. Toda la experiencia se ve desde el punto de vista de ella. Es un proyecto que he desarrollado durante muchísimos años y ni siquiera sentía la urgencia de hacerlo. Luego, una vez, se lo conté a mi productor, se entusiasmó y entonces hice la película.
-No es la primera vez que trabaja con Ennio Morricone, ¿qué le gusta de trabajar con él?
-G.T.: Me gusta tener un método de comprensión, de trabajo común, que es el resultado de una larga experiencia. Ya son veinte años trabajando juntos. Me gusta también que es realmente un gran músico, es capaz de resolver cualquier tipo de problema, tiene muchas flechas en su arco, no es un músico de encargo. Y además es un gran amigo, se ha convertido en mi mejor amigo, tenemos una relación de colaboración, de amistad y de profunda complicidad. Entonces me encuentro muy a gusto.
-Cineando: ¿Cuánta importancia le da a la música en sus películas?
-G.T.: Es bastante importante porque siempre me ha gustado la música aplicada al cine, siempre me ha atraido mucho. En mis películas la música siempre juega un papel muy importante. A veces por motivos evidentes, como por ejemplo en La Leyenda del Pianista Sobre el Océano, donde la música era el tema de la película. A veces por razones totalmente distintas como en la última película, La Desconocida, en la que nos hemos divertido construyendo una partitura tonal pero que huyera continuamente de hacerse fácil para el oido de los espectadores. El espectador sufre la función de la música pero no consigue hacerse con ella, porque hemos cambiado los cánones tradicionales del uso de la música. En general, la banda sonora de una película comporta la identificación de pocos temas y uno de estos es el que se repite cíclicamente y que es el tema del que la gente se enamora. Nosotros hemos evitado todo eso, en la película hay muchos temas que no se repiten nunca, sólo los dos más importantes se repiten dos veces, pero no basta con dos veces para que se queden en el oido del público, para que se haga con la melodía. Quería que el espectador se sometiera a la fascinación de la música pero que no pudiera poseerla, que siempre huyera, como hace la protagonista de la película, que no entiende nunca quien es, nunca se entiende si es un personaje positivo o negativo, qué quiere hacer, por qué quiere trabajar en esta familia, si es una ladrona, si es una psicópata, si es una mitómana. Me gustaba que la partitura musical retomara el diseño del personaje.
-¿Cómo ha sido trabajar con Ángela Molina?
-G.T.: Divertidísimo. Es una actriz extraordinaria y también una mujer extraordinaria. A nosotros en Italia nos gusta mucho desde hace muchísimos años, trabaja muchísimo en Italia. Me gusta mucho el orgullo con el que lleva las arrugas en su cara. Es una de las pocas actrices en el mundo que no se avergüenza de las huellas del paso del tiempo que lleva en la cara y esto me parece que la hace singular, guapísima además. Estoy enamorado de su rostro y de sus arrugas (risas).
-Cineando: ¿Cómo fue el trabajo con el resto del reparto?
-G.T.: Todo el resto del reparto ha sido muy armónico, ha sido un buen trabajo. Ha sido una buena experiencia, ni siquiera ha sido muy cansado. Sólo fue un poco preocupante, me puso un poco nervioso algunas escenas difíciles que tenía que hacer la niña, eso sí. Pero todo lo demás sin problemas. Ha sido una película muy sencilla.
-¿Puede hacernos un diagnóstico del cine italiano en estos tiempos?
-G.T.: El cine italiano está viviendo ahora un momento un poco más interesante que el de hace algunos años. Pero la verdad es que el cine italiano siempre ha estado vivo, incluso en los años en que lo daban por muerto. Nuestra industria está en crisis pero la creatividad de nuestro cine nunca ha estado en crisis. Siempre contamos con actores nuevos, directores nuevos, a pesar de la pobreza de nuestra industria. Conseguimos hacer películas, eso me parece importante. Pero siempre se le asocia a la idea de la crisis. Si tenemos en cuenta lo que ha sido nuestra industria en los últimos años, nuestro cine no tendría que existir. Y sin embargo, a pesar de ello, existe. Ochenta, noventa, cien películas al año, todavía hacemos. Este año, en Cannes, el cine italiano ha sido el protagonista. También en el Festival de Venecia. Son energías nuevas.
-Cineando: Por lo que comenta acerca de la crisis del cine italiano, ¿fue por lo que estuvo seis años sin dirigir?
-G.T.: No. La crisis del cine italiano es una maldición inventada por la prensa, porque siempre que se hace una entrevista a un italiano le preguntan cómo va la crisis del cine italiano. En Italia, cuando entrevistamos a un español no le preguntamos ¿el cine español está en crisis? Creo que muchos de los problemas que tiene el cine español son parecidos a los que tiene nuestro cine, o los que tienen en Francia. El problema es sólo uno, que no conseguimos encontrar el equilibrio de poder con el cine americano en nuestro mercado. He estado cinco años sin rodar, pero el oficio de un director no es sólo rodar, he trabajado durante estos cinco años, no he parado ni un día. He estado trabajando en un proyecto importantísimo que desgraciadamente no ha salido, pero no fue por culpa del cine italiano. Se habla desde hace sesenta años de la crisis del cine italiano. Pero el cine italiano siempre ha estado ahí. Una vez hice una propuesta, pero mis colegas no estuvieron de acuerdo: no volver a hablar de la crisis del cine italiano. Bastaría sólo con esto para resolver la mitad de la crisis (risas).
-¿Cuáles son sus influencias a la hora de hacer cine?
-G.T.: Cuando hago una película nunca tengo la idea, ni en quien inspirarme, luego los demás encuentran cosas, esta escena se parece a esto, esta otra a esto otro pero no lo hago nunca. En toda mi vida sólo he hecho dos referencias conscientes, una era una situación pictórica, en Cinema Paradiso, hay dos cuadros inspirados en una obra pictórica de un pintor siciliano. Y después, en el 90, en otra película, un episodio dentro de una película de episodios, donde aparece Philippe Noiret y un perro que parece un duelo de un spaguetti western de Sergio Leone, sólo que en lugar de dos pistoleros aparecen un hombre y un perro. Pero por el resto, nunca he hecho referencias conscientemente al cine de otros, nunca lo he hecho.
-Cineando: ¿Qué es, qué significa para usted el cine?
-G.T.: Para mi lo significa todo porque he vivido sólo con esta idea, con este sueño. Y ahora, con la edad que tengo, me doy cuenta que sólo se hacer ésto, por eso toda mi vida es el cine. Siempre he vivido sólo para el cine, siempre he pensado en ello, sólo he hablado de ello, es toda mi vida. Incluso ahora, que ya han pasado tantos años, no me canso de amar este oficio, a pesar de la crisis, del cine digital, de todos los jóvenes, del cine de fantasía, del mercado que cada vez es más pobre, a pesar de la piratería. Nunca me ha importado nada, sigo amando el cine como si fuera el primer día.
-Creo que se va a embarcar, o se está embarcando ya en un proyecto ambientado en Sicilia, si nos puede adelantar un poquito.
-G.T.: Ya lo he terminado. Está terminado y lo estoy montando. Sólo puedo decir el título, que este este que tengo escrito aquí, Baaria, que es el nombre del pueblo donde nací dicho en dialecto siciliano, Baaria.
-Cineando: ¿Cómo ha vivido la evolución del cine, no ya sólo el cine italiano sino el cine a nivel mundial desde que comenzó su carrera?
-G.T.: Ha sido una evolución importante, porque mi primera película es del 85, hace ya 23 años, y en los últimos 25 años ha cambiado todo, ha sido una revolución semejante a la del paso del cine mudo al cine sonoro, quizá más rotunda aún. El paso de la película tradicional al cine digital es una revolución total que todavía no ha terminado, porque todos sabemos que en unos años prácticamente se dejará de usar la película y se grabará sólo en soporte digital, esto es ya una realidad.
-¿Usted usa digital?
-G.T.: Todavía no, pero los efectos especiales sí. Ya hace tiempo, ya desde La Leyenda del Pianista Sobre el Océano he utilizado mucho digital. Pero todavía filmo en película.






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