Carlos Bardem: “Defender un personaje sólido y bien escrito es lo más bonito del mundo”

8 Noviembre 2007 · Imprimir éste artículo

Carlos BardemEl de Carlos Bardem no ha sido un camino fácil, y es que aunque no lo admita, llevar el apellido Bardem y querer dedicarse a la interpretación es algo muy complicado. Puede en principio tener sus ventajas, al ofrecer de por sí­ algunas oportunidades, pero conlleva una gran responsabilidad. Tras participar en pelí­culas como Volavérunt, La Gran Vida, Princesas, o Alatriste, 2007 parece ser el año de Carlos Bardem: estrena La Zona, en la que tiene un papel relevante, y rueda Guerrilla a las órdenes de Steven Soderbergh.

-Cineando: En La Zona interpretas a Gerardo, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Carlos Bardem: Es complicado. Gerardo es para mi, o es lo que yo he intentado transmitir, un hombre normal, en teorí­a de clase media, clase media alta, que vive rodeado de ciertos privilegios, y que cuando ve esos privilegios amenazados reacciona mal, se siente desprotegido, vive en un sitio en donde no confí­a en la justicia o en la policí­a, y decide autoprotegerse. Es un poco el lí­der de la facción vecinal dura que desencadena la caza del hombre. Para mi Gerardo es un hombre asustado. Yo creo que de lo que habla esta pelí­cula es del miedo al otro, el miedo al diferente y de cómo la mayorí­a de las veces ese miedo, si no se gestiona desde la razón o desde la comprensión, pues deriva en violencia. En el caso de Gerardo la violencia, y en individuos que son como él, pues está ahí­ y estalla.

-Cineando: ¿Cómo afrontaste la preparación de un personaje tan radical?

-C.B.: Cuando te enfrentas a un personaje de estas caracterí­sticas lo primero que tienes que hacer, creo, en mi modesta opinión, es intentar comprender sus motivaciones. Yo creo que ese es uno de los hallazgos de la pelí­cula, no es nada maniquea, o sea, este tipo y los que son como él actúan con una lógica perversa, y evidentemente equivocada, pero dentro de eso hay un sentido común. Quiero decir, él cree que está haciendo lo mejor, él cree que está protegiéndose a sí­ mismo y a los que son como él, a sus iguales, de la amenaza exterior. Y no cree que nadie les vaya a echar una mano, entonces él decide, evidentemente como ser humano espero no compartir nada con él, pero, bueno, siempre tienes que bucear también en esas partes oscuras que tenemos todos para prepararle.

-Cineando: ¿Crees que La Zona es una especie de metáfora sobre nuestra sociedad?

-C.B.: Sí­, completamente. La Zona para mi es ante todo una metáfora. Es una metáfora de los muros, de los muros que levantamos por esta obsesión que nos venden desde el fatí­dico 11-S para acá. Nos venden miedo y entonces la traducción fí­sica de ese miedo son los muros que lavantamos, las cámaras de vigilancia que ponemos, el recorte de libertades que en aras de una mayor seguridad… Gerardo es, a nivel vecinal, un pequeño George Bush. Es un señor que dice ok, estamos en peligro, yo sé lo que hay que hacer, seguidme, obedecedme, y vamos a cazar, en este caso en la pelí­cula es un niño, en otros casos puede ser un musulmán o lo que sea.

-Cineando: ¿Crees que la pelí­cula puede dar un toque de atención a la sociedad?

-C.B.: Bueno, cuando haces este tipo de pelí­culas siempre tienes la esperanza de que por lo menos alguien reflexione al salir del cine. Yo creo que es una de esas pelí­culas bonitas, que vas a verlas con amigos y cuando sales todo el mundo discute, y tú qué harí­as, y quién es el bueno y quién es el malo. Creo que plantea grandes preguntas a grandes problemas. No da respuestas, porque las respuestas no las tiene nadie, desafortunadamente, pero sí­ pone el tema sobre el tapete, si nos tenemos que dejar dominar por el miedo o siempre tiene que haber un paso atrás, un contar hasta cien, un dejar que la razón se imponga al instinto.

-Cineando: ¿En algún momento del rodaje sentiste la paranoia, la opresión, el agobio que transmite la pelí­cula al público?

-C.B.: Pues mira, la verdad es que no (sonrí­e). El rodaje fue extremadamente agradable. Pero lo que sí­ es cierto es que los sitios en los que rodábamos, lo cierto es que no hay decorados en la pelí­cula, esa urbanización existe, y esa proximidad de la pobreza existe, y lo que sí­ notas en una ciudad como México D.F., o como puede ser Rí­o, Sao Paulo, Caracas, es que hay una división tan brutal de clases, hay una brecha tan grande entre los que tienen, que tienen muchí­simo, y los que no tienen, que no tienen absolutamente nada, que por fuerza esos mundos cuando se enfrentan colisionan, porque se encuentran desde el miedo.

-Cineando: Profesional y personalmente, ¿qué te ha aportado hacer La Zona?

-C.B.: Profesionalmente, seguramente hasta ahora es el papel más interesante que me han ofrecido. Y personalmente, la capacidad de bucear en el pequeño Gerardo que puedo llevar dentro y conocerme mejor. Yo creo que estas pelí­culas que plantean preguntas, tanto a los que las hacemos como a los que las ven, nos ayudan a eso, a preguntarnos cosas, que es el camino para conocernos mejor.

-Cineando: Una pregunta “facilita”, ¿cómo te describirí­as como actor?

-C.B.: Espero ser un actor honesto. Yo pongo mucha pasión en lo que hago, intento hacerlo siempre con la máxima honestidad. Puedo ser creí­ble en determinados personajes, no sé.

-Cineando: Bueno, ahora una pregunta que seguro no te han hecho nunca. Apellidándose Bardem, ¿es duro querer dedicarse a la interpretación?

-C.B.: No, no es duro, por supuesto que no. Apelidarse Bardem supongo que facilita algunas cosas, pero yo desde luego como lo vivo es como desde un plus de responsabilidad, es decir, quieras que no, te ponen el listón muy alto. Entonces ayuda en unas cosas y en otras supongo que también ha abocado en una comparación, no sé. Para mi es una suerte, yo no cambiarí­a mi apellido por nada, pero a mi lo que me supone es eso, un plus de responsabilidad que quizás si me llamara de otra manera pues me lo tomarí­a de otra forma.

-Cineando: ¿Puedes hablarnos de tus próximos proyectos?

-C.B.: Es que los proyectos hasta que no salen, yo prefiero no hablar de ellos. Hay cosas por ahí­, nada firmado, nada concreto.

-Cineando: Ya la última pregunta. Como actor, ¿qué le pudes al futuro?

-C.B.: Nada, buenos papeles. Actuar cuando tienes la oportunidad de defender un personaje sólido y bien escrito, es la cosa más bonita del mundo, es la oportunidad de ser otra persona durante un tiempo.

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