Elena Anaya: “El teatro es la actuación verdadera”
20 Marzo 2007 · Imprimir éste artículo
A estas alturas, ¿quién puede descubrir a Elena Anaya? Esta joven palentina es una de nuestras mejores actrices, y actualmente una de las intérpretes con mayor vocación internacional. Ha demostrado sobradamente su talento interpretativo desde sus primeros trabajos, como Familia, Finisterre, El Invierno de las Anjanas, Lucía y el Sexo, Hable Con Ella, Dos Tipos Duros o la más reciente Miguel y William. Por su trabajo en el film de Julio Medem, Elena Anaya ganó el premio a la Mejor Actriz de Reparto de la Unión de Actores y fue nominada al Goya en la misma categoría. Desde el pasado 27 de Febrero Elena Anaya afronta uno de los retos más arriesgados de su carrera, y lo hace con nota: representa en el Teatro Español de Madrid la obra Homebdoy/Kabul (En Casa/En Kabul), de Tony Kushner y dirigida por Mario Gas. Días antes del estreno pudimos hablar con ella, y esto es lo que nos contó:
-Cineando: ¿Cómo describirías al personaje que interpretas en Homebody/Kabul?
-Elena Anaya: Se llama Priscilla y es la hija de un matrimonio que parece que nunca se ha entendido y querido y ella es parte de esa falta de entendimiento y de cariño y de compresión. Es una chica que desea ser querida, que desea ser entendida y una hija que desea ser hija, según lo que se entiende con ser hija o ser hijo, tú sabes muy bien de lo que te estoy hablando. Y bueno, tiene una madre a la que adora pero no la entiende, un padre que directamente no existe, vive en su mundo matemático, perfecto, ordenado y puntual. Y la madre vive en un caos de palabras olvidadas, es una parlanchina verborreica que no entiende nunca nada lo que dice o que quiere decir, esas palabras que no se sabe si han existido pero que se siente atraida por las cosas olvidadas y ella no consigue entender a estos padres. Tampoco se entiende a sí misma y no entiende el sentido de la vida. Es una chica que parece que todo le cuesta, que parece que todo le sale mal, que la vida le va un poco en contra y de repente en su vida ocurre algo horrible, y es que la madre se va de casa y se supone que aparece en Kabul, y va a buscarla. Y ante un padre que decide quedarse en la habitación del hotel y volverse a Londres cuanto antes y de alguna manera empezar otra vez una nueva vida, la hija dice que no, que esa madre tiene que aparecer, que si no está muerta aparecerá en algún sitio y si está muerta el cuerpo tiene que aparecer, los cuerpos no se pierden. Y sale a buscarla, llena de valentia y arriesgando mucho, porque salir en Kabul en el 98 una mujer occidental, con burka o sin burka, eres nada, una mujer no tiene ningún valor.
-Cineando: ¿Cómo afrontaste la preparación de tu personaje?
-E.A.: Con muchas horas de ensayo, entregándome totalmente a Mario Gas, el director, entregándome totalmente a la historia, trabajando mucho primero el texto, mucho, mucho, mucho el texto, en esta obra lo dice todo y es una guía clara, que cuenta muy bien quienes son estos personajes. Y una vez que hemos trabajado los textos, poniendo en pie estos personajes y dándoles vida y escuchando cómo respiran y cómo hablar y cómo dicen los textos. Es como de alguna manera estos personajes se hacen con nosotros y tienen presencia.
-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la obra?
-E.A.: Me parece que el texto es fantástico. Que Tony Kushner escribe de una manera fabulosa, que es un bestia maravilloso y que el texto lo dice todo. Me parece una virtud del texto que nos enfrente, que nos muestre este choque de culturas tan brutal entre Occidente y Oriente, entre una familia acomodada que vive en Londres con personas que viven en Kabul que han sufrido la invasión de los talibanes y mujeres que son bibliotecarias y de repente les han cerrado las bibliotecas y les ponen un burka y las encierran en un cuarto. Me parece fundamental ver este choque cultural, y que nos plantea dudas. Sobre todo Kushner se caracteriza por lanzar preguntas al aire, llena el texto de incertidumbre, de preguntas que se quedan en el aire para que cada uno se las lleve a casa, o las deje por ahí, o haga con ellas lo que quiera. Pero me parece muy interesante, desde luego.
-Cineando: ¿Qué destacarías de Mario Gas como director?
-E.A.: Es un actor muy apasionado, es un director apasionado que le encantan los actores y además es actor, con lo cual entiende muy bien el trabajo de los actores. Creo que es el primer director/actor que he tenido en mi vida y me parece un acierto. Creo que todos los directores tendrían que sentirse actores alguna vez. Es perfeccionista, no se cansa, tiene energia, puede con todos y le apasiona lo que hace. Y es un valiente, aparte de tener mucho conocimiento de este arte tan artesano.
-Cineando: Con Homebody/Kabul vuelves al teatro después de muchos años, ¿cómo te sientes?
-E.A.: Muy asustada. Falta ya muy poco para que se levante el telón y tengo muchas ganas también. Quiero oir gente inquieta en el patio de butacas, quiero ver ojitos ahí y sentir lo que sienten y que me llegue energia. A veces ya el teatro se queda demasiado vacio con los poquitos que están ahí viéndonos. Y dese profundamente que esta obra sea un éxito y que la gente venga a verla y que lo disfrute.
-Cineando: Teniendo en cuenta que estrenáis en el Teatro Español, que dirige Mario Gas, que se trata de una obra importante… ¿no te sientes abrumada?
-E.A.: Completamente abrumada, pero la vida consiste en eso creo, en afrontar riesgos, subirse en los trenes que pasan delante tuyo cuando los tienes que coger, aunque vayan rapidísimo y aunque no sepas muy bien cómo va a ser esa llegada ni a qué destino. Creo que hay que hacer lo que cada uno considera que toca y este proyecto llegó a mi y le di todo lo que tenía. Es así, es como el amor un poco, llega y se lo doy todo. Espero estar a la altura de mis compañeros, estar a la altura del teatro, de Mario Gas y de las ganas y las expectativas que traiga el público.
-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el teatro?
-E.A.: El teatro es… ¿como actriz o como espectadora?
-Cineando: Como actriz.
-E.A.: Como actriz es como un gran gimnasio (risas). Es una gran escuela también. Es un poco como la hora de la verdad. No hay cartón piedra, y cortes, ediciones, montajes. Eres tú, enterita, con tu cuerpo, con tu alma y con tu voz, y la técnica que puedas tener, y tienes que llegar al final del teatro. Me parece un poco volver al origen, es como la actuación verdadera, sin artificios, sin trampas. Es una manera más directa de llegar al público.
-Cineando: De todos los personajes que has interpretado en teatro, ¿cuál es el que recuerdas con mayor cariño?
-E.A.: Todos los que he hecho han sido fantásticos y me han aportado cosas muy positivas. Ahora mismo quiero y amo profundamente a Priscilla, el personaje que interpreto en esta obra.
-Cineando: ¿Cuál ha sido el más difícil de interpretar?
-E.A.: í‰ste (risas). Sin duda. El más difícil de teatro, de cine, y de cualquier personaje que yo me haya podido imaginar. Es lo más complicado que he leido nunca y que he hecho nunca.
-Cineando: ¿Qué sientes cada vez que subes a un escenario?
-E.A.: Mucho miedo, mucho respeto. Pudor, pánico. Me falta el aire con el burka, no puedo respirar bien. Ahora mismo mucho cansancio, estoy agotada. Y mucho deseo. Mucho, mucho deseo por llegar y por atravesar con este mensaje y con este texto lleno de emociones al público.
-Cineando: Si tuvieras que elegir, ¿con cuál te quedarías, teatro clásico o teatro contemporáneo?
-E.A.: Creo que me conecta más con la realidad y con la vida el contemporáneo. Hay teatro clásico que es enorme, bellísimo y muy actual. Shakespeare sigue siendo actual, pero me apetecía mucho hacer algo contemporáneo.
-Cineando: ¿Tienes algún personaje que te gustaría interpretar especialmente alguna vez?
-E.A.: Ahora mismo, Priscilla abarca todas las posibilidades imaginables e inimaginables. No me da más de sí la cabeza. Con Priscilla no pienso en nada más. No puedo.
-Cineando: Si pudieras pedir un deseo para Homebody/Kabul, ¿cuál sería?
-E.A.: Un deseo lleno de éxito, un deseo bonito. Me quedo con que a la gente le guste y le llene la obra.






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