Elvira Mínguez: “En mi cabeza, el Che tiene la cara de Benicio del Toro”

7 Septiembre 2008 · Imprimir éste artículo

Elvira MínguezElvira Mínguez se ha convertido en una de las actrices más prominentes del panorama interpretativo español. Gracias a su esfuerzo, tenacidad y talento, que le han permitido bordar interpretaciones en películas tan diversas como Días Contados, Sólo Mía, Tapas, La Caja, Pudor o Cobardes. El pasado viernes estrenó en toda España Che. El Argentino, la visión de Steven Soderbergh sobre la figura de uno de los personajes históricos más relevantes y controvertidos del siglo XX: Ernesto Guevara. En el film, Elvira Mínguez interpreta a Celia Sánchez Manduley, una de las líderes revolucionarias cubanas más queridas y carismáticas. A continuación os ofrecemos la entrevista que le realizamos a la actriz canaria junto a nuestra compañera Silvia de Radio Intereconomía. Fotografía de Francisco Bellón Ballesteros.

-Pregunta: ¿Cómo te llega el proyecto y qué cara pusiste cuando supiste que podías estar en una película así?

-Elvira Mínguez: Llega a través de las directoras de casting españolas que son las mismas con las que yo hice Pudor. Yo creo que en un principio, además es un personaje muy pequeñito simplemente es un soporte, buscaban sobre todo mi sensación, buscaban mucho físico, entonces a mi cuando me dijeron lo de Celia Sánchez Manduley y entré en google y empecé a ver fotos de ella me quedé pasmada, porque realmente hay un parecido físico grande. Ella era una mujer muy menuda y todo esto, pero de cara había fotos que a mi se me pusieron los pelos como escarpias. Yo me imagino que en principio es a partir de ahí, y luego ya, te puedes imaginar, empiezan a temblarte las piernas y yo creo que no terminaron de temblarme hasta que no llegué allí y ya llevaba un par de semanas (risas). Impone, impone muchísimo, esa es la verdad.

-Cineando: Por lo que se ve en la película el personaje está bastante cercano a Fidel Castro, ¿cómo ves la relación entre ellos?

-E.M.: Está totalmente al lado de Fidel Castro, de hecho estaba todo el tiempo detrás, para ser exactos. Siempre, siempre estaba detrás. Celia fue una mujer que tuvo muchísimo parte activa en todo el tiempo de Sierra Maestra, de alguna forma es el descodificador que había entre Fidel y el pueblo. Celia le iba diciendo lo que el pueblo necesitaba, es la que crea toda la red a nivel de infraestructira por la cual sobreviven en Sierra Maestra, la que va implicando a gente, la que va consiguiendo dinero. Y además, a nivel documental, muchísimo de lo que se sabe de todo lo que ocurrió en Sierra Maestra es a través de sus escritos. Ella iba redactando todo, hay libros completos, cuadernos completos, gastos, todo, todo pasaba por las manos de ella. Después era una mujer que tenía mucho poder sobre Fidel. Era la única, se decía con los asesores cubanos que estuvimos, decían que en Sierra Maestra a veces ella daba una orden, llegaba Fidel y preguntaba quién ha dicho esto, Celia, punto. Era la única mujer o la única persona también que le decía a Fidel aquí sí, aquí no, aquí te estás equivocando, esto no lo estás haciendo bien. Es una mujer que después de los años no tiene detractores en ninguna de las partes, tanto con la figura del Che como con la figura de Fidel te puedes encontrar con gente más a favor o en contra, de Celia no hay nadie en contra, ni personas más afines al Régimen ni incluso los anti-castristas. Celia era otra cosa, fue ella también la que creó realmente la infraestructura de educación de Cuba, se preocupó muchísimo de las necesidades de las mujeres, se preocupó muchísimo por ejemplo de la cuestión gay, hay muchísimas cosas que Celia fue adelantando. Yo he llegado a leer incluso, claro, gente que en este caso sí que están más en contra del régimen, que han dicho que la revolución termina cuando Celia muere. Era una mujer que estaba siempre, siempre, siempre con Fidel.

-Pregunta: Agradece que te ofrecen el personaje, porque es una historia que en general no se conoce demasiado, yo creo que habréis investigado a raiz de eso…

-E.M.: Imagínate si para cualquier película tienes un trabajo previo sobre el personaje, de dos meses, mes y pico, cuando en la película además vas a tener delante a Benicio del Toro y la va a dirigir Soderbergh ni te cuento (risas) lo que haces, clavas los codos como un animal. Y era además una de las premisas. Quiero decir que cuando llegabas allí él coge a los actores que coge y parte de la base de que todo ese trabajo tú ya lo tienes hecho, él no tenía ni tiempo, y éramos tantos actores, tanta gente, que no tenía ni tiempo físico para dedicarle a cada uno, con lo cual la premisa era que todo el trabajo ya lo hubieras hecho. Y una vez que llegabas allí te olvidabas d etodo, después de pasar el periodo de aclimatación de ver cómo se trabaja y todo esto y pierdes, no te digo el respeto, pero el tembleque, pues entonces te dedicas a olvidar todo lo que has estado trabajando y se trabajaba muchísimo con improvisación.

-Cineando: ¿Cuánto grado de responsabilidad comporta interpretar a un personaje, aún pequeño en la película pero tan importante en la historia de la revolución cubana?

-E.M.: Para mi mucho. Sobre todo porque es un personaje tremendamente querido por el pueblo cubano. Desde el primer momento tenía muy claro que no iba a hacer a Celia Sánchez Manduley, Celia es Celia, ya está. Mi acercamiento fue con muchísimo respeto, tratando de no hacer un clon entre comillas, intenté acercarme a ella, intenté traducir de alguna manera lo que podía significar ella y esperando que cuando en la película se viera mi pequeña aportación, como poco no molestara. Pero desde luego de puntillas, sobre todo por eso, porque es cierto que es una responsabilidad enorme y me parece que la figura merece que no haya copias.

-Pregunta: ¿Tenías más personaje en el guión o es tal cual?

-E.M.: El guión ha tenido muchos cambios, en un principio a mi el guión que me enviaron tenía solamente cinco secuencias, después cuando llegué a Puerto Rico ya había doce y después en rodaje se añadieron otras cuantas. Yo no sé en concreto la cantidad de metraje que ha podido tener, rodado, pero yo calculo que le podía haber salido una película de diez horas tranquilamente, con lo cual evidentemente muchos se tienen que ir al traste. Pero en realidad yo creo que el personaje está contado con lo que está. Simplemente es un personaje que en la película la labor que cumple es una labor de apoyo, que es un soporte que ayuda a contar un poquito más de la historia y a mi me parece que está contado con lo que está, pero sí había muchísimo más rodado.

-Cineando: ¿Con qué se va a encontrar la gente que vaya a ver la película?

-E.M.: Yo creo que con una parte de la historia cubana que posiblemente para el pueblo cubano, digo posiblemente, no lo sé, no sea tan desconocida, pero desde luego para fuera, para los demás, yo creo que se va a encontrar una parte de la historia cubana no conocida. Quien más o quien menos, en mayor o menor grado, puede saber sobre la revolución, puede saber sobre la época de Sierra Maestra, pero desde luego, yo estoy diciendo a mi madre las cosas que más me gustan de la película, es el punto de atención, el acento que ha puesto Soderbergh en contar cómo se hace ese mito. Un mito no se sace solamente por la figura, un mito en mi opinión se hace por la gente que rodea a ese mito. Y no me estoy refiriendo a los personajes históricos importantes, es decir a Raúl, a Fidel Castro, a Camilo Cienfuegos o a Celia o a Vaquerito, no me estoy refiriendo a esto, sino me refiero al pueblo, a cómo se le va acercando, a la relación que tiene esta figura con la gente de a pie, a la relación que tiene no solamente él con ellos sino ellos con él. A mi me gusta que la película pone el acento en eso, me parece que eso es lo que ayuda a contar la figura del Che, que eso sobre todo es lo que se va a encontrar el público, más allá de un trabajo espeluznante de Benicio del Toro hasta el punto que ahora mismo para mi en la cabeza el Che tiene la cara de Benicio, no tiene la cara del Che real. Más allá de eso yo creo que va a entender o se va a acercar un poco a lo que significó para cada una de las personas el Che.

-Pregunta: ¿Siempre trabajas creando un universo alrededor del personaje, tienes que partir de cero, todo milimétrico alrededor del personaje?

-E.M.: Sí, por una razón, a mi me parece básica. En la vida hay que aprender, tú vas a la escuela, después estudias una carrera, y en el mejor de los casos aprendes algo, pero yo creo que el resto es ese aprendizaje que te da la oportunidad la vida día a día. A mi el cine ma ha significado entre las cosas más evidentes me ha significado cultura, y cultura general con todo lo que tiene esa palabra de espléndida. A mi me parece que cada uno de los personajes y cada una de las historias que cuentas supone una oportunidad de aprender cosas. A mi esto me ha supuesto una oportunidad de aprender cosas sobre la historia de Cuba y sobre esos personajes. No es tanto una cuestión de perfeccionismo, que sí, pero yo creo que pasa con todos los trabajos. Cuando tienes que estar en un trabajo a mi me parece que te encuentras más cómodo si dominas algo de lo que tienes que hablar. Pero más allá de eso a mi me parece siempre una oportunidad maravillosa para agrandar cultura, para comprar libros, para leer, para interesarte por cosas que si no hubieras tenido esta oportunidad pues seguramente no lo habrías hecho, y yo lo hago con cada uno de los personajes, me empapo porque me gusta ver todo lo de alrededor, me parece una forma de culturizarme.

-Cineando: ¿Es un cambio muy brusco pasar de rodar películas intimistas como Pudor o Tapas a una gran producción como ésta?

-E.M.: Sí, sí lo es. Pero a nivel personal a mi me parece que sobre todo hay un aprendizaje mayor que es la cuestión de la humildad. Siempre digo que los actores el peor enemigo que tenemos es la vanidad y el ego, en todas las profesiones lo hay, evidentemente, pero aquí se convierte más que en un efecto en un enemigo, porque te coarta la libertad de poder hacer cosas. En sta película es lo que te digo, después de que es Soderbergh, es Benicio del Toro, con lo cual te preparas cuatro veces más, o no se si más pero de diferente manera, intentas poner toda la carne en el asador pensando que esto, ¡guau!, va a ser la de dos, o una oportunidad de que tal, una vez que llegas allí y estás una semana y te das cuenta de que no hay nada de eso (risas) pues entonces yo creo que la humildad se coloca en su justo punto, que de repente empiezas a ver a la gente que tienes alrededor, en Guerrilla indudablemente los actores se conocían más entre ellos, de Demián Bichir yo había visto cosas suyas, de Rodrigo Santoro yo había visto 300, pero claro, de repente cuando ves la gente que hay ahí, los currículos que hay y que todo el mundo además yo creo que tiene que hacer ese proceso, que la película es Benicio, que la película es el Che y tú lo que haces es una aportación, y ya está. Entonces, a partir de ese momento, cuando la humildad y el ego lo colocas en su justa medida, ahí es donde empiezas a aprender y empiezas a disfrutar. Para mi ha significado un aprendizaje en todos los sentidos, aprendizaje por tener la oportunidad de ver trabajar a este señor y decir ostia. Si a mi me dicen, Benicio del Toro va a dar un curso de interpretación de cinco semanas que cuesta riñón y medio yo posiblemente lo pagaba, aquí he tenido ese curso y encima he cobrado (risas) y además de Benicio estaba Soderbergh, y además de Soderbergh de repente te encuentras a Demián Bichir, te encuentrasa Rodrigo Santoro y te encuentras a Santiago Cabrera y te encuentras no se qué. Ridículo sería si no coloco esto donde lo tengo que colocar y a partir de este momento abrir orejas, abrir todo, y aprender, porque es una oportunidad.

-Pregunta: ¿Y qué tal el trabajo en la jungla, cómo te llevaste con la jungla?

-E.M.: Nosotros rodamos en Puerto Rico, ya lo sabéis, no se rodó en Cuba, y rodábamos en un sitio que se llama el Yunque, que está en el centro de Puerto Rico, y es muy bestia (risas). Yo me imagino que la jungla tiene que ser cuatro veces más bestia todavía. A mi francamente me resultaba un pelín incómodo digamos, eso de que llueva cuatro veces al día, que haga un calor de muerte, que te comen las moscas, en fin. También es cierto que te da un grado, no sé, un ejemplo más reducido, entendedme, cuando Coppola dijo en la presentación de Apocalypse Now esto no es una película sobre Vietnam, esto es Bietnam, pues de alguna manera, sin ser tan extremado, yo tenía un poco la sensación esa, de verdad que la mayor parte del tiempo yo no pensaba que estaba haciendo una película, como te ocurre normalmente que estás en un rodaje, coges, te apartas, te vas a tu casa ya está, fuera, y al día siguiente vas a trabajar, y para mi es eso, es un trabajo más, es un oficio y fuera. Aquí no, aquí de repente estabas conviviendo con los moscos, el dengue y todas esas cosas. Yo llevé muy mal el tema del barro, eso fue para mi lo peor. Y el calor.

-Cineando: ¿Crees que esta película hubiese sido posible sin Benicio del Toro? No ya sólo por su fabulosa interpretación, sino por el entusiasmo que puesto en el proyecto.

-E.M.: Yo creo que hubiese sido otra película, no hubiera sido esta película. No hubiera sido este rodaje, no hubiera sido un montón de cosas. ¿Posible? Yo creo que no hay nada imposible, no creo que haya nadie imprescindible y necesario hasta tal extremo. Habría sido otra película indudablemente distinta, pero hacer una película sobre el Che, y se continuará haciendo películas sobre el Che porque la figura da para muchas, muchísimas películas, dependiendo de dónde quieras colocar la atención, dónde quieras colocar la cámara y qué quieres que se vea, entonces yo creo que se seguirán haciendo. A mi e gustaría ver cómo se enfrenta el siguiente actor a este personaje, pero esta película en concreto sin Benicio posiblemente no pero sin Soderbergh tampoco.

-Pregunta: Tengo un amigo que estuvo trabajando en Guerrilla, en producción, y todavía sigue contándonos historias del rodaje y tal, ¿tú crees que años más tarde seguirás contando?

-E.M.: Sí, seguro, seguro. Esto será la batallita de los abuelos porretas totalmente, claro que sí. Si hombre, la experiencia ha sido, una vez que reposas todo, descansas, ha pasado el tiempo y todo esto, pues indudablemente ya empiezas a ver, y ha sido una experiencias enriquecedora en todos los sentidos. Tener la oportunidad de haber vivido esto a mi me parece que además hay que contarlo, uno no se puede quear solo con esto, hay que contarlo y hay que disfrutarlo y me imagino que con el paso del tiempo se inventarán cosas, se olvidarán otras, crecerán unas y menguarán, pero seguro, seguro que yo seguiré contando esto.

-Cineando: Ya que estamos, ¿podrías contarnos alguna batallita del rodaje?

-E.M.: Si es que era todo (risas). De verdad que no había de esto que dices anécdotas, cosas, es que tampoco las había, cositas pequeñas, no, no, es que era todo, si es que cada día era una aventura distinta, no sabías ni lo que ibas a hacer ni lo que ibas a rodar ni nada de nada. Ya solamente eso era una cosa loca. No, así, anécdotas, pues las caidas, tonterías. Ayer viendo la película, porque la vi ayer, había momentos que me descojonaba yo sola porque te recuerdas en ese plano exactamente cuando te vuelves porque Demián tiene que estar y se acababa de desmorrar por todo el barro y no había nadie por allí y le buscabas y estaba allí despanzurrado. Bueno, chorradas de ese tipo, imagínate, lo que comentábamos, en la selva, lloviendo, pues cada dos por tres. Son pequeñas tonterías que iban haciendo el día a día pero no ha habido grandes anécdotas.

***

***

Comentarios

Algo que decir?