Francesc Garrido: “Actuar es un acto muy valiente”
14 Junio 2008 · Imprimir éste artículo
Francesc Garrido es un actor más conocido en Cataluña que en el resto de España debido a su larga trayectoria sobre los escenarios. Sin embargo, en los últimos años se ha ido dando a conocer al gran público gracias a sus papeles en películas como Smoking Room, Mar Adentro o Alatriste. También ha trabajado en films más pequeños y casi independientes como El Habitante Incierto o La Silla. Ayer estrenó Pretextos, el primer largometraje de ficción para el cine dirigido por Silvia Munt, en el que interpreta a un actor teatral algo cínico. A continuación os ofrecemos la entrevista que le pudimos realizar a Francesc Garrido, y tras la transcripción podéis escuchar la grabación en un video de YouTube.
-Cineando: En Pretextos interpretas a Ricky, ¿cómo describirías a tu personaje?
-Francesc Garrido: Es un tipo muy necesitado, sin duda, muy necesitado, y supongo que por eso con muchos enganches a muchas cosas, al alcohol, a la necesidad de ser deseado o querido y a la profesión suya que es la que de alguna manera le da la sensación de que es querido, necesitado.
-Cineando: Antes comentabas en la rueda de prensa que el hecho de que el personaje fuera un actor fue un aliciente para que lo interpretaras.
-F.G.: Sí, no sé si tanto un aliciente pero en cualquier caso, a mi me hizo una ilusión especial. Parece una tontería, pero te dedicas a esto, durante mucho tiempo hice teatro, y poder hacer en una película un actor de teatro es magnífico, poder enseñar eso que pasa en las camerinos y un poco la fragilidad de los actores, que en escena luego salen y tal y dicen las frases y son magníficos, y la gente se emociona, se enamora, a veces ayudas a que se vayan a casa dándole vueltas a la cabeza porque han visto un texto maravilloso, pero luego los tipos que hacen eso con cierta valentía, porque lo de actuar es un acto muy valiente, me da la impresión, están llenos de problemas, de faltas y de miedos como todo el mundo, y eso me encantaba, porque sale a escena, dice las frases, y luego por dentro está muerto de miedo y con una falta y necesidad total de oirlas y de decirlas de verdad, esas frases.
-Cineando: ¿Crees que con personajes así el público puede comprender lo que es realmente un actor, que no es solamente la farándula, el famoseo, las fotos?
-F.G.: La verdad es que no lo sé, no sé si el personaje puede ayudar a eso, a que el público entienda eso. No lo sé. En cualquier caso para mi y para Silvia la única manera de explicar a este tipo era enseñando las entrañas, los entresijos, la tortura de este tipo. Hay otros actores que no lo son, son mucho más equilibrados, diría yo. Bueno, no sé si muchos más, pero tampoco diría que sólo los actores, no creo que haya nadie en el mundo que sea equilibrado, absolutamente equilibrado, totalmente equilibrado. Me refiero a nivel emocional, psiscológico, sentimental.
-Cineando: ¿Cómo has afrontado la preparación del personaje?
-F.G.: Mira, hablando mucho con Silvia, viendo eso que quería Silvia que me pareció también no fácil pero enseguida llegamos a una conclusión. Luego ensayando, pudimos ensayar bastante con ella y con Mercè, la chica que hace la actriz, Mercè Llorens, y poco a poco fuimos acercándonos, había que encontrar algo un poco destructivo, obviamente, y un poco quemado, del personaje, quemado por dentro. Y ese trabajo lo haces con ayuda de Silvia y sólo después, un trabajo de búsqueda, de introspección, de rascar, de buscar tu porquería, porquería que te une a ti y al personaje y no tener miedo a enseñarla, la mierda, vamos.
-Cineando: ¿Cómo fue el trabajo con Mercè Llorens?
-F.G.: Muy bien, Mercè es una tipa estupenda, una actriz magnífica y una compañera genial. Es curioso, porque cuando ensayas es difícil, no sacas la secuencia a la primera, por lo tanto muchas veces nos encontrábamos como en la película, intentando sacar la secuencia y a mi no me salía, y no es que te culpes o culpes uno al otro, pero sí que tú oye, lo de siempre, lo de siempre en esta profesión, buscas y mientras buscas has de tener claro que no pasa nada si haces daño al otro y el otro te hace daño a ti, porque sólo tiene que ver con crecer y con buscar y con encontrar la secuencia, como finalmente me parece que ha pasado. Así que la verdad es que muy bien. Tengo un recuerdo magnífico y un cariño con ella. Pasa normalmente cuando acabas una película y estás contento con el resultado tiene algo que ver con haberlo pasado bien, con haber aprendido algo del otro, con haber disfrutado con el otro del viaje.
-Cineando: ¿Estás contento con el resultado final de la película, de toda la película?
-F.G.: Sí, estoy muy contento. La he visto esta mañana, la había visto en un vídeo mal, hoy la he visto en pantalla grande, como debe ser, que es para lo que se hace el cine aunque algunos crean que es para verlo en casa y no es verdad, no tiene nada que ver, aunque tengas una pantalla enorme en casa, no tiene nada que ver, el ejercicio de meterte en la cueva esta negra con otra peña, en este caso yo me he metido con vosotros, con críticos, lo cual es una cueva llena de lobos en cualquier caso, pero ese ejercicio te pone en otro sitio, la película revive de otra manera. Y me ha encantado, me parece una película muy compacta, seria de predisposición. Seria, compacta, honesta, muy honesta, que va hacia un lugar y va y va y va y va, y no da vueltas superfluas y se regodea en tonterías, no, va para dentro. La verdad es que es una película seria y se lo comentaba a Álvaro, el actor que hace el chaval joven, le decía, tío, creo que estamos en una película buena, una buena película, una película bonita, seria, honesta. Y eso hoy en día es complicado porque hay mucha película divertida y superficial, me da la impresión.
-Cineando: ¿Esperas que la película pueda encontrar su hueco y llegar a su público?
-F.G.: No espero nada al respecto. Yo llega un momento en que me encantaría que la vieran todos los que puedan verla, todos los que quieran verla, pero es tan extraño esto ¿verdad?, el público, las películas, las que funcionan, las que no, que yo he llegado a un punto que de una manera inconsciente o de una manera querida, me desvinculo del tema, me da lo mismo. Ojalá vaya bien, pero a mi me llama Silvia y me contrata una productora para hacer una cosa que me apetece y me pongo full, y a partir de ahí no sabes. Y me parece que es mejor no saber, y dejar que… no sé, es que no sé, de repente se junta unas cuantas gentes y dicen pues esto es magnífico, y va, y a veces no va, y va más tarde. No lo sé, que sea lo que la película quiera.
-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti ser actor?
-F.G.: Supongo que tiene algo que ver con la película pero es un buen pretexto para vivir. Es el vehículo para mi pretexto para vivir feliz, digamos. La profesión, a mi, me parece magnífica en cualquiera de sus formas, cine, televisión, teatro, lo que sea, mientras el material sea el que tú quieres hacer, el compromiso con ese material sea el máximo, de otra manera me produciría cierta insatisfacción y cierta tristeza, pero si eso funciona, si eso pasa, para mi es un pretexto para vivir.
-Cineando: ¿Te criticas mucho, eres muy exigente con tu trabajo?
-F.G.: Por supuesto, me parece que todos, bueno quizá haya gente que no sea tan exigente, pero sí lo soy, claro. Y más un trabajo que al final también expones al resto de la gente, que das, que enseñas. Sí, lo soy, además es un trabajo de picar, de ir picando, intentando acercarte más y cada año más a ti mismo, al centro, a la esencia de ti para poder enseñar más verdad, en cualquiera de tus personajes. Claro que lo soy, desde luego.
-Cineando: Si pudieras pedir un deseo para el futuro, ¿cuál sería?
-F.G.: Justicia en el mundo, me parece. Esto es demasiado, vivimos tan mal, es todo tan fatal.
-Cineando: Y para el cine.
-F.G.: Algo que tiene que ver con arte y no con industria, eso es lo que pediría. Un mundo donde haya más permisividad, se permita más hablar de arte y no tanto de industria, que me parece bien pero me parece mejor lo otro, lo primero, lo del arte. Sin pudor y sin grandilocuencia tampoco, eh, arte con letras minúsculas pero que tenga que ver con eso, porque a veces parece que nos hemos olvidado que el cine, llamado el séptimo arte, se ha convertido en, no sé, octava o décima industria. Y está bien, pero también sirve para modificar ¿no? Como un buen libro, el arte modifica, sirve para eso, la música sirve para modificar. En fin, algo así, diría yo.






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