Javier Cámara: “No me puedo tomar muy en serio”

13 Abril 2008 · Imprimir éste artículo

Javier Cámara, protagonista de Fuera de Carta

Javier Cámara es uno de los mejores actores españoles del panorama cinematográfico actual, y ayer recibió un nuevo premio, la Biznaga de Plata al Mejor Actor que le otorgó el Festival de Málaga de Cine Español por su trabajo en Fuera de Carta, que se estrenó el pasado viernes. Esta es la segunda vez que Javier Cámara triunfa en Málaga, ya que consiguió este mismo galardón hace cinco años también por otra comedia, Torremolinos 73. A continuación os ofrecemos la entrevista que le realizamos a Javier Cámara el pasado jueves.

-Cineando: En Fuera de Carta interpretas a Maxi, ¿cómo describirí­as a tu personaje?

-Javier Cámara: Pues lo describirí­a como alguien bastante descolocado en la vida, bastante egocéntrico, bastante disperso, bastante egoí­sta, sólo busca su propio cometido en la vida, sólo busca su éxito personal, olvida todo lo demás. Pero como esto es una comedia el pasado volverá a humillarle y a poner las cosas en su sitio, lo que pasa es que el pasado viene en el peor momento, el momento en que su triunfo personal está a punto de conseguirse y él tiene que tomar la decisión. ¿Qué hará? ¿Se quedará con sus hijos o intentará luchar por la estrella Michelí­n? Vengan a ver Fuera de Carta (risas).

-Cineando: ¿Cómo has afrontado la preparación de tu personaje?

-J.C.: Bueno, era sencillo, porque he ido a acompañar en un viaje a un amigo que se llama Nacho Garcí­a Velilla con el cual he compartido 89 capí­tulos en 7 Vidas, entonces, como le he visto crecer tan bien y que Aí­da tení­a tanto éxito y que sabí­a un poco la lí­nea de trabajo que querí­a hacer, una exageración humana controlada, pues me dejé llevar. Me dejé llevar por mi personaje, mi personaje es un personaje disparatado, histérico y ciclotí­mico, habí­a que dejarse llevar, y tambií§en habí­a unas anclas muy potentes, estaba bien escrito, era un personaje humano, un personaje que se redime, en el fondo empatizaba un poco con lo que nosotros queremos, que es que al final te quieran y te den besitos.

-Cineando: Como acabas de comentar, tu personajes es disparatado, alocado, ¿es difí­cil interpretar a un personaje así­ sin caer en el ridí­culo?

-J.C.: Bueno, siempre hay que hacerlos de verdad, hay quien defiende las situaciones más inhumanas y más esperpénticas. El cine español se ha visto rodeado de grandes profesionales que le han dado verdad a situaciones verdaderamente absurdas y singulares, incluso hay épocas de nuestro teatro, que se llama teatro del absurdo, porque los personajes son más reales que nunca. Entonces, hay que darle verdad a la situación, hay que creérsela y defenderla a muerte, si no las pelí­culas no sobreviven.

-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la pelí­cula?

-J.C.: La mayor virtud es el humor. La mayor virtud es que la gente la pueda llegar a disfrutar y reirse, y que así­ aprenderá a reirse un poquito más de sí­ mismo, porque en el fondo se verá reflejado aunque el personaje sea tan extrapolable a un pequeño sector. La pelí­cula consigue hacer reir, de eso estamos seguros, estamos contentos, los guionistas conocen esas armas y las usan. Entonces, lo único que pretendemos es eso, si alguien quiere hacer segundas lecturas que las haga, pero el público de Madrid reirá esta noche, espero, el de Barcelona ya lo ha hecho, el de Málaga, y esperemos que el público en general cuando se estrene la pelí­cula.

-Cineando. ¿Qué es lo que más destacarí­as de Nacho Garcí­a Velilla como director?

-J.C.: Su obstinación. El es obstinado, quiere la pelí­cula que él ha soñado y él ha hecho muchos capí­tulos de series y él querí­a darle un tono bastante parecido a lo que él controlaba, no querí­a engañar a nadie, querí­a hacer lo que ya sabí­a hacer y querí­a hacerlo un poco más a lo grande, en pantalla grande y darle a la gente un poco lo que él sabe hacer. Yo creo que no es ningún mentiroso, no ha engañado a nadie. Es lo que va a dar y la risa es sana y franca. El ha hech lo que querí­a.

-Cineando: Cambiando de tema, ¿cómo ves la situación actual del cine español?

-J.C.: Pues mira, yo soy muy positivo frente a eso. Después del ejemplo que nos dan los cocineros, donde nadie los critica y están viviendo una época dorada, pues me da alas y una esperanza para pensar que el mundo del cine también lo puede superar. Puede superar esa imagen, simplemente, porque es una imagen, una falsa imagen, una burbuja creada, como que el teatro está en crisis o como que la polí­tica es horrorosa, o como tantos lugares comunes. Yo huyo de los lugares comunes porque yo me pongo en duda constantemente y me juzgo constantemente, después hay crí­ticos que incluso me juzgan en la SER, en los periódicos, entonces no puedo creerme mucho a mi mismo, no me puedo tomar muy en serio. Después, la tela de juicio en la que ponemos constantemente al cine español, gente que no sabe lo que es el cine español, pues es frustrante, pero sí­ es cierto que hay muchos actores constructivos al respecto y que cada vez se hacen mejores pelí­culas.

-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti ser actor?

-J.C.: Es una forma de disfrute y de aprendizaje enorme. Ser actor es algo que he encontrado en mi camino, que he disfrutado enormemente y que espero seguir disfrutando porque lo paso muy bien. Desde luego, diferencio mucho entre mi vida y mi trabajo, creo que ser actor es un trabajo. Si tuviera dinero suficiente estarí­a retirado en una casa maravillosa leyendo, y cocinando y escuchando música y compartiendo con los amigos, pero creo que no dejarí­a de actuar, me gusta, me ha enganchado esto.

-Cineando: ¿Te ha costado que el público dejara de verte únicamente como un actor de comedias asociado a personajes simpáticos?

-J.C.: No lo he pretendido. No pretendo forzar al público a hacer nada, me pongo retos a mi mismo, después igual sois vosotros los que me veí­s un poco el recorrido, yo no me dijo en el recorrido que he hecho. De hecho, ahora he vuelto a la comedia, una comedia más esperpéntica que las que podí­a haber hecho antes, y la gente puede pensar entre comillas que igual es un paso atrás, por qué haces esto ahora si podí­as estar haciendo otras cosas en el cine mucho más sesudas. Sí­, pero no me lo planteo, no sé. Me dejo llevar por lo que es. Creo que la carrera de uno es muy larga y que se ve jalonada por muchí­simos cambios, éste es uno más.

-Cineando: ¿En qué medio disfrutas más interpretando?

-J.C.. Pues lo he pasado tan bien y tan mal en los tres, cine, teatro y televisión asi que no lo sé. Lo siguiente siempre será lo sorprendente, siempre espero que lo siguiente será la sorpresa, el disfrute real será en el siguiente trabajo, siempre.

-Cineando: ¿Te afecta, te influye, lo que los demás puedan opinar sobre tu trabajo?

-J.C.: Afecta si es insultante, o si es muy negativo, si realmente lo he hecho mal. Yo sé las cosas que he hecho mal o he hecho bien, y hay veces cosas que has hecho mal que son muy valoradas, u hay cosas que has puesto toda tu alma y todo tu corazón y no las ha visto nadie, entonces, también sé que en esto hay mucha falta de objetividad y uno debe tener los pies en el suelo para saber un poco donde está.

-Cineando: Hasta ahora, ¿cuál ha sido el momento más bonito, el que más te ha emocionado en tu carrera?

-J.C.: Los momentos bonitos son los momentos más pequeños, cuando compartes una mirada con un actor, cuando un director te dice me ha encantado esta escena, gracias. Los momentos más bonitos no son los más brillantemente aplaudidos o más satisfactorios o los viajes más mágicos, los momentos más bonitos son los momentos más pequeños, momentos de un plató de televisión, cuando se apagan las luces y al decir cinco y acción pues pasan cosas mágicas, esos son los más bonitos. Hay pocos, pero lucho por conseguirlos.

-Cineando: Ya para terminar. Como actor, ¿cuál serí­a tu mayor sueño?

-J.C.: Mi mayor sueño creo que se está cumpliendo, estar en esto. Estar disfrutando de esto. Que mi carrera me siga sorprendiendo, que siga disfrutando. No tengo sueños, tengo una realidad que es seguir disfrutando de esto y hacer que los demás, los que están a mi alrededor lo disfruten, no sólo el público, sino los compañeros, o sea, pasarlo bien, seguir aprendiendo de fantásticos profesionales, querer trabajar con gente que uno ansí­a trabajar, pero sin prisa, ya llegará, cada cosa tiene su tiempo. Uno tiene que saber sus lí­mites y saber aceptarlos, a partir a ahí­, a crecer, a a crecer y a volar.

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