Juan Diego Botto: “Las Mujeres del Anarquista es una historia épica sobre los dolores de la pérdida de la guerra”

31 Mayo 2007 · Imprimir éste artículo

Juan Diego BottoJuan Deigo Botto se encuentra inmerso en el rodaje del drama histórico Las Mujeres del Anarquista, donde interpreta a Justo, un anarquista que hace frente a las tropas nacionales desde la radio y desde las trincheras que rodean Madrid. Ayer visitamos el rodaje de la pelí­cula, y esto es lo que nos contó Juan Diego Botto.

-Cineando: En las Mujeres del Anarquista interpretas a Justo, ¿qué podrí­as decirnos de tu personaje?

-Juan Diego Botto: En Las Mujeres del Anarquista Justo es el anarquista. La historia arranca en el 37, en mitad de la Guerra Civil. Justo está casado con Manuela, tienen dos hijos. Justo se tiene que ir a Barcelona, se rompen las comunicaciones, empezamos a perder la guerra, me tengo que exiliar a Francia y perdemos un poco de vista a mi personaje y nos quedamos con Manuela que tiene que soportar, con dos hijos, toda la posguerra, la represión, que es muy dura con ella, y trata de salir adelante con la convicción de que su marido, Justo, está vivo en algún sitio. Después, nos enteramos que Justo ha estado en Argelés en los campos franceses, después estuvo preso en Mathausen, y años más tarde se reencuentran, en el 49 en Francia Justo y Manuela. Es una historia épica sobre los dolores de la pérdida de la guerra, la debacle de los ideales y una historia de amor con un trasfondo histórico muy potente.

-Cineando: ¿Cómo has afrontado la preparación de tu personaje?

-J.D.B.: Habí­a cuestiones primero de comprensión. Habí­a que leer mucho sobre el anarquismo durante la Guerra Civil, lo que fue Argelés, lo que fue Mathausen. Hay muchos españoles que acabaron en Mathausen y muchos españoles supervivientes de Mathausen, con lo cual hay bastante literatura al respecto. Luegó habí­a un aspecto también fí­sico, que era que mi personaje al final de la pelí­cula tiene tuberculosis, con lo cual tení­a que perder algo de peso, perdí­ ocho kilos. Y luego, pues tratar de entender, que eso era bastante fácil porque el personaje está muy bien escrito, la fe absoluta que tiene este hombre en que podemos ganar la guerra, y el amor por encima de cualquier otra cosa que siente por su mujer y sus hijos. Eso ha sido la parte más sencilla.

-Cineando: ¿Es un reto interpretar a un personaje con un salto temporal de más de diez años?

-J.D.B.: Es complicado, sí­. Porque realmente diez años de los 30 a los 40 no es un salto significativo, no es de los 10 a los 20, por ejemplo, que una persona cambia muchí­simo. Sin embargo, en este personaje, diez años, después de pasar por una guerra y un campo de concentración, eso sí­ que es un cambio muy significativo, y fue todo una búsqueda, durante los ensayos, que para mi fue difí­cil. Creo que los directores están contentos con lo que hemos encontrado, pero para mi fue una búsqueda complicada.

-Cineando: ¿Cómo está siendo el rodaje de Las Mujeres del Anarquista?

-J.D.B.: Bueno, yo creo que el rodaje está yendo muy bien. Es un rodaje que tiene una complejidad inicial de comunicación, hay una parte de equipo francés, hay una parte de equipo alemán, una parte de equipo español y hasta que se engrasa bien esa rueda, pues… la primera semana llevó un tiempo. Pero también ahí­ está, creo, su riqueza. Es el proyecto sin duda más europeo, realmente europeo en el que yo he participado. Y aprendemos todos mucho de la forma de trabajo de los demás. Y en la parte artí­stica, hay un reparto realmente muy bueno, aparte de Marí­a Valverde o de todos los españoles que estamos hoy aquí­, está Nina Hoss que es una actriz alemana excelente, que acaba de ganar este año en la Berlinale. Está Jean-Marc Barr, Laura Morante. Hay muy, muy buen elenco que creo que hace que la pelí­cula pueda funcionar mejor.

-Cineando: Los directores han dicho que quieren que de la pelí­cula nos quedemos con la expresión del actor, del sufrimiento, del dolor, su sonrisa, sus lágrimas. ¿Qué supone ello para ti como actor?

-J.D.B.: Bueno, sobre todo mucha satisfacción que los directores, los dos, tienen mucha confianza en nuestro trabajo y ns lo transmiten, y tienen mucha disposición de montar todo en función de las necesidades de los actores. Creo que la fe y la confianza que nos tienen, y la sensación de que toda la historia se va a transmitir a través de nuestra interpretación, te da mucho placer a la hora de trabajar.

-Cineando: ¿Crees que la Guerra Civil es sólo un telón de fondo o que tiene más importancia de la que a primera vista se cree?

-J.D.B.: Yo creo que tiene una fuerte importancia. No es un mero marco o una excusa para contar una historia, sino que es determinante en el comportamiento, en la vida de los personajes. Se podrí­a decir que el amor inquebrantable de Manuela hacia Justo, la necesidad de pensar que está vivo y que siempre le va a seguir queriendo, la necesidad que tiene mi personaje de pensar tanto en ella como en el ideal por el que hemos luchado se mantiene y merece la pena. Como que cada uno se construye unos ideales que te hacen sobrevivir en los momentos más duros. Y eso es el núcelo de la pelí­cula.

-Cineando: Ya por último, si pudieras pedir un deseo para el rodaje y la posproducción de Las Mujeres del Anarquista, ¿cuál serí­a?

-J.D.B.: Bueno, creo que en lo que se refiere al trabajo estamos aportando cada uno lo mejor de nosotros mismos. Que tuvieran el dinero suficiente como para contar la historia que quieren contar.

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