Tom Fernández: “El público nota que disfrutábamos muchísimo de todo lo que hacíamos”
9 Noviembre 2007 · Imprimir éste artículo
Tom Fernández debuta como director de largometrajes con La Torre de Suso, una amable y tierna historia que habla sobre el regreso a los orígenes, la amistad, la muerte y los sueños incumplidos. Tom Fernández es un reputado guionista, que ha demostrado su talento en la televisión, al formar parte relevante en el equipo de guionistas de 7 Vidas. Considera que su incorporación al cine español es la de un “rico heredero”, al haber contado con el equipo técnico y artístico que él quería y al no haber tenido problemas para encontrar financiación. De hecho, Mediapro ya le ha garantizado que producirá su siguiente película, independientemente de los resultados que obtenga La Torre de Suso.
-Cineando: ¿Cómo describirías a La Torre de Suso?
-Tom Fernández: Pues es una comedia, una comedia muy divertida, muy entrañable y muy emotiva en algún momento, sobre la amistad y sobre la familia y sobre lo que nos preocupa a todos, que es vivir lo mejor posible, ser lo más felices posible.
-Cineando: ¿Cómo surge la idea de hacer la película?
-T.F.: Hombre, surge porque me ofrecieron hacer una película, sobre todo, cuando yo ya estaba un poco cansado de vivir en Madrid y de la televisión, pues Mediapro puso ahí todo su empeño y toda su generosidad para dejarme que les contase una historia, les gustó la historia que les conté, el guión que les escribí, y dijeron bueno pues te dejamos dirigirla porque esta es una película muy personal, no es una película que pudiese dirigir cualquier otra persona, de encargo. Y nada, nos metimos en el lío y aquí estamos.
-Cineando: ¿Cuál fue el mayor reto que afrontaste a la hora de hacer la película?
-T.F.: Pues yo supongo que todos a la vez, porque como director eres un poco el capitán del barco, o sea, no sólo tienes que contar la historia que quieres contar sino convencer a todos y ayudar a que todos entiendan lo que quieres contar, es decir, facilitar el trabajo también a los demás, a los actores a la hora de trabajar con ellos, a la hora de explicarles sus personajes, que entendiesen un poco también el mundo en que iban a desarrollar sus personajes, que es la cuenca minera asturiana, es un poco contar lenguajes comunes con todos. Para que ellos te ayuden tú tienes que ayudarles también. Sobre todo un director lo que tiene que hacer es dejarse ayudar y tener las ideas muy claras para no hacer locuras y que la gente al final no sepa lo que tienes en la cabeza.
-Cineando: ¿Por qué has decidido contar la historia en cierta medida desde el punto de vista del amigo desaparecido?
-T.F.: Hombre, porque era un personaje un poco mágico, es el punto de vista también mágico de la película, del que se va pero se va para dejar el hueco a otro, es un poco como la metáfora esta de que todo es un ciclo y no paran de pasar cosas aunque pensemos que somos el centro del universo, pues no somos más que parte de algo mucho más natural, que es eso, que hacemos, que unos se van, otros vienen, y este personaje se va para que llegue su amigo y ocupe el sitio que él deja y sus vidas sigan. Entonces, digamos que el más listo es el que se muere, y como es el más listo les deja preparado algo antes de morirse, les deja algo para que hagan, que es la torre.
-Cineando: En tu opinión, ¿cuál es la mayor virtud de la película?
-T.F.: Yo creo que la mayor virtud es el poso que te deja al final, la sensación que deja tras verla, que fue lo que nos pasó en San Sebastián, que la gente se encariña mucho, llega adentro porque los personajes te encariñas con ellos porque son muy imperfectos y débiles y torpes, y, claro, te reconoces en ellos porque todos somos un poco así, noy hay nadie que tenga el control de su vida y de sus actos, entonces yo creo que la gente se encariña mucho porque toca temas como la familia, la relación con tus padres, tanto padres como hijos, se pueden ver identificados. Entonces, como son tantos lugares comunes, yo creo que la gente se encariña, se encariña y cuando sale del cine, no sé, sales como con una sensación bonita, decir, me lo he pasado bien y quiero llamar a mis amigos para seguir pasándomelo bien. o quiero llamar a mis padres para decirles que les quiero, este tipo de cosas.
-Cineando: Si tuvieras que quedarte con un momento de la preparación y el rodaje de la película, ¿cuál sería?
-T.F.: Pues no sé, hubo momentos muy bonitos, la verdad, durante el rodaje, la prepración, no lo sé. La verdad es que tengo momentos muy, muy bonitos en general, sobre todo de camaradería, de cómo ha ido todo el mundo a hacer la película y lo que la disfrutamos, y yo creo que eso es lo que luego se plasma en la pantalla. Yo creo que el público nota que estamos disfrutando muchísimo de todo lo que hacíamos.
-Cineando: ¿Era complicado no caer en la comedia excesivamente sentimental o en la comedia gamberra sin sentido?
-T.F.: No, porque yo creo que todo un guión está en los personajes que construyas, si los personajes tienen personalidad propia y tienen rasgos psicológicos muy definidos siempre se van a comportar como se tienen que comportar, por mucho que el guionista quiera a veces desmadrarse, si el personaje no se desmadra, no lo va a hacer. Entonces yo creo que ayuda mucho que los personajes estén bien construidos y se comporten siempre tal y como son, que no haya riesgos de que se te vaya la cabeza o de repente puedan hacer el chiste por el chiste, no. Cuando toca, toca, porque surge de forma natural, y cuando no, pues no.
-Cineando: ¿Qué es, qué significa para ti el cine?
-T.F.: Pues me parece una forma, un medio de comunicación maravilloso y muy especial. Yo creo que a todos nos sigue enamorando el cine. Mira que se han hecho películas en estos ciento y pico años, pero sigue teniendo algo especial. Lo de que te cuenten una historia, aunque sepas que es mentira todo, que son actores y que está todo ensayado, sigue habiendo un punto ahí como de inocencia del espectador, de querer que te cuenten una historia, de querer que la chica guapa de la película enamore, de querer soñar con otras realidades, y yo creo que es es algo que lleva el hombre innato, que le cuenten una buena historia y abstraerse de su propia vida, pues eso sigue siendo fascinante para los que las hacemos y para los que las vemos también como espectadores, claro.






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