Bienvenido a Farewell-Gutmann

4 Julio 2008 · Imprimir éste artículo

Bienvenido a Farewell-GutmannFinalizamos nuestro repaso a los estrenos del fin de semana con una película española, Bienvenido a Farewell-Gutmann. El nuevo film de Xavi Puebla se presentó en el pasado Festival de Málaga de Cine Español, donde Ana Fernández ganó la Biznaga de Plata a la Mejor Actriz. Tras un título enigmático nos encontramos con una historia que habla de algunas de las enfermedades del alma y algunas neurosis contemporáneas, como la adicción al trabajo, al alcohol o al sexo, todas ellas expresión de males más profundos, como el fracaso familiar, la degradación profesional o la agresividad patológica.

Bienvenido a Farewell-Gutmann es una fábula poética sobre la ambición, sobre el perjuicio moral que ocasiona la búsqueda vehemente del éxito profesional y social. Ruiz ha muerto. El departamento de Recursos Humanos de la farmacéutica Farewell-Gutmann ha perdido a su abnegado director, pero Lázaro (Adolfo Fernández), Adela (Ana Fernández) y Fernando (Lluís Soler) no lo echarán a faltar. Todavía caliente el cuerpo del difunto, sus sacrificados subordinados inician la carrera por la sucesión.

La eficaz Adela está decidida a luchar por el reconocimiento que durante años el machismo de Ruiz le ha estado negando. Lázaro, mano derecha de Ruiz, la desdeña profesionalmente pero intenta acostarse con ella siempre que tiene ocasión. Fernando, perdido en su alcoholismo desde que le abandonó su mujer, no tiene la autoestima necesaria para creerse candidato. La llegada del excéntrico Lúger (Héctor Colomé) cambiará para siempre las relaciones entre ellos. El directivo ha venido de la central para elegir al nuevo jefe del departamento y poner orden. Los protagonistas de esta historia intentan ocultar sus miserias, pero lo único que consiguen es evidenciar el patetismo de sus ambiciones. Condenados a convivir profesionalmente entre las mismas cuatro paredes, terminarán por descubrir que “el infierno son los otros”.

Ana Fernández

Notas de Producción

Bienvenido a Farewell-Gutmann nace con la premisa de combinar pocos personajes y escenarios en busca de una mayor concentración dramática. También en el empleo del tiempo se ha seguido el mismo principio de economía. Así, la acción relata las vicisitudes de siete personajes de gran calibre dramático, extremos en sus actos y en sus pasiones.

El productor Jordi Domingo confió inmediatamente en las virtudes de un guión tan austero como efectivo, tan sencillo en su planteamiento como ambicioso en las intenciones dramáticas y temáticas. Un guión en el que la peripecia argumental queda reducida al mínimo con el objetivo de trazar un riguroso retrato de personajes. Para garantizar una planificación cinematográfica, variada y expresiva, con posibilidades suficientes en cuanto a emplazamientos y movimientos de cámara, se construyeron decorados de los despachos de la empresa Farewell-Gutmann. Cada encuadre, movimiento de cámara, cambio en la iluminación, debía transmitir al espectador la emoción precisa de cada momento.

El lunes 12 de febrero de 2007 se inició el rodaje de la película en un amplio plató de Barcelona. Durante seis semanas, el equipo técnico y artístico, formado por unas cuarenta y cinco personas, convivió estrechamente en dos grandes decorados en los que se filmó el 85% de la acción. Las tres oficinas de los protagonistas, el lujoso despacho del difunto Jefe del Departamento de Recursos Humanos (objeto de ambición y símbolo de poder), los pasillos, lavabos, ascensores y el parking de la empresa son el marco en el que transcurre la acción.

Pero sin duda, el mayor reto de la producción de este filme reside en la peculiaridad de su tono. Los protagonistas de esta historia se ven súbitamente sumergidos en una situación ilógica, que no comprenden pero que acatan. Son zarandeados como marionetas por la voluntad de un poder superior, misterioso y omnipresente. Lo que debería ser una carrera de méritos para conseguir un ascenso profesional, terminará convirtiéndose inesperadamente en el juicio sumario de los fracasos personales de los candidatos.

Héctor Colomé

Memoria de Intenciones

Bienvenido a Farewell-Gutmann comienza como un drama realista enmarcado en el ámbito laboral, en un entorno cotidiano y  reconocible, como son las oficinas de una empresa, para romper progresivamente la realidad y adentrarnos en los oscuros laberintos del alma humana. Nace con la premisa de combinar pocos personajes y escenarios en beneficio de una mayor expresividad.

Comencemos por lo que Bienvenido a Farewell-Gutmann no es: No es cine social, a pesar de que se aborden conflictos laborales de  actualidad como la discriminación, el acoso sexual, el nepotismo, el desempleo de larga duración o los problemas de inserción social de los inmigrantes. No es cine de suspense, a pesar de que la presencia de un muerto planee sobre cada escena. A pesar de que un oscuro secreto permanezca latente en los archivos de la empresa y en las conciencias de sus empleados. No sigue una lógica realista, a pesar de que trate de algo tan prosaico como la reestructuración de una multinacional. Los méritos profesionales de los protagonistas pasan a un segundo plano ante las excentricidades de aquél que viene a juzgarlos, más parecido a un ángel exterminador que a lo que cabría esperar de un directivo de la central.

Sigamos entonces con lo que Bienvenido a Farewell-Gutmann intenta ser: Una fábula poética sobre la ambición, sobre el perjuicio moral que ocasiona la búsqueda vehemente del éxito profesional y social. Un drama sobre las pasiones humanas. Los protagonistas de esta historia intentan ocultar sus miserias, pero lo único que consiguen es evidenciar el patetismo de sus ambiciones. Condenados a convivir profesionalmente entre las mismas cuatro paredes, incapaces de limpiar sus culpas, terminarán por descubrir que “el infierno son los otros”.

Una ficción sobre enfermedades del alma y algunas neurosis contemporáneas, como la adicción al trabajo, al alcohol o al sexo. En el fondo todas ellas son la expresión de males más profundos, como el fracaso familiar, la degradación profesional o la agresividad patológica. Lo que debería ser una carrera de méritos para conseguir un ascenso profesional, terminará convirtiéndose inesperadamente en el juicio sumario de los fracasos personales de los candidatos. Como en una novela de Kafka, los protagonistas se verán zarandeados por la voluntad de un poder superior, incapaces de entender que a lo que en verdad se están enfrentando es a ellos mismos, a sus delitos y a sus faltas.

Bienvenido a Farewell-Gutmann. Dirección: Xavi Puebla. Guión: Jesús G. Vilda y Xavi Puebla. Intérpretes: Adolfo Fernández, Ana Fernández, Lluís Soler y Héctor Colomé. Nacionalidad: España (2008). Drama, 100 minutos aproximadamente.

Francisco Bellón Ballesteros - Valoración ★☆☆☆☆

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Imágenes cortesía de Aurum

Adolfo Fernández, Ana Fernández y Lluís Soler

Héctor Colomé

Ana Fernández

Adolfo Fernández y Lluís Soler

Ana Fernández y Héctor Colomé

Lluís Soler

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