El Patito Feo y Yo

20 Junio 2008 · Imprimir éste artículo

El Patito Feo y YoComenzamos nuestro habitual repaso a los estrenos del fin de semana con El Patito Feo y Yo, una nueva y peculiar adaptación del cuento de Hans Christian Andersen, realizada con las más modernas técnicas de animación CGI. La película es el resultado de muchos años de trabajo de una de las productoras danesa pioneras en el cine de animación, y como no podía ser de otra manera, tarde o temprano tendrían que realizar un film inspirado en uno de los cuentos del autor más famoso de Dinamarca. Para que luego se diga que sólo se hacen buenas e innovadoras películas de animación en Hollywood.

Es cierto que Hans Christian Andersen no tenía un “Yo” en su inolvidable cuento, pero esto es algo más que el simple cuento del Patito Feo. Esta es la historia del Patito Feo y su madre, Ratso. Así es como el patito feo le llama; aunque en realidad es su padre. Bueno, para ser del todo sinceros, Ratso no es ni su padre. Ya veis, la pobre rata se encontraba justo allí cuando el patito rompió el cascarón y se vio en la obligación de hacerse responsable. ¿Y qué clase de padre sería si se negara a ser la madre de su propio hijo? ¿Confundido?

Pues bien, precisamente así es como estaba Ratso. Y no es que no pudiera acarrear con ello. Pero es que pasar el día escapando de una banda de asquerosas ratas de ciudad y rodeado de pollos hostiles en un campo poco hospitalario tiene su miga. ¿Hemos mencionado su relación con un gato que recibe órdenes de una marioneta de mano? La vida no es fácil, eso os lo dirá cualquiera que haya criado a un patito.

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Los Inicios

Hace muchos años, la gente de Dinamarca ha estado insistiendo una y otra vez a A Film para que hiciéramos una película con una historia de H. C. Andersen. “Es el escritor de cuentos más famoso del país. Tendríais que hacer un filme de animación sobre uno de sus cuentos”. Sin embargo, durante mucho tiempo nos hemos resistido, preferíamos crear historias originales propias. Pero durante un vuelo hacia Pekín, Per Holst, uno de los principales productores de la industria cinematográfica danesa desde 1965, asociado a A Film, y defensor de la idea por-Andersen, finalmente convenció al director Karsten Kiilerich (Director creativo de A Film) para que considerara seriamente el proyecto.

La parodia que H. C. Andersen hace de la sociedad es conocida y apreciada en todo el mundo. Su trabajo refleja su propia lucha contra la intolerancia, la estrechez de miras y los prejuicios. Todo el mundo puede identificar lo que es ser ridiculizado por el mediocre y menospreciado por los que carecen de valor y capacidad para reconocer nuestras cualidades. Con esta premisa en mente nos propusimos recrear “El Patito Feo”… o más bien reinterpretarlo y reinventarlo para el público moderno.

Fueron muchas las cuestiones que H. C. Andersen decidió deliberadamente esquivar, y nosotros optamos por ampliar el alcance de la línea argumental para buscar una respuesta a todas esas preguntas: ¿De dónde venía el huevo del Patito Feo? ¿Nadie se dio cuenta de que Feúcho no era lo que parecía? ¿Nadie opuso resistencia a toda esa panda de sinvergüenzas, escépticos y pelotas? ¿Seguro que Feúcho sólo tenía una amiga o novia?

La historia del Patito Feo fue la primera elección de todas, pero se pensó más al estilo de “Babe, el cerdito valiente”. En aquella época, la animación por ordenador no estaba tan avanzada y era muy cara. Entonces parecía mejor opción trabajar con un estilo que combinara la acción real y las marionetas, con la ayuda de la informática para la sincronización de los movimientos vocales. Karsten Kiilerich comenzó por estudiar los cisnes, los pollos, los patos, etc. Los patitos son unas criaturas ciertamente adorables y llamativas, pero no obedecen las instrucciones como nos gustaría, y además, en dos semanas ya han crecido al doble de su tamaño. Pero los retos están para desafiarlos y A Film estaba preparada para seguir la salida de un cisne de su propio cascarón y establecerse en un frío lago cercano a la región campestre de Hans Christian Andersen, lo que se suponía que sería una experiencia maravillosa. Lo que estaba claro era que sería difícil que los “actores” trabajaran conjuntamente con los humanos, por no mencionar entre ellos. Para complicarlo todo aún más, A Film se enzarzó en una serie de discusiones con observadores profesionales de pájaros, quienes denunciaban que sería atentar contra el público simular que el patito se convertía en un cisne maduro en un solo invierno, cuando en realidad los cisnes tardan cuatro años en crecer completamente.

El hecho de que A Film fuera un estudio de animación y que no tuvieran ni idea de trabajar con acción real terminó de alentar a Karsten Kiilerich a comenzar a perfilar la historia y adaptar el cuento del papel a la pantalla. “Realmente quería realizar la película. Aunque me costara duros sacrificios, como ir a Cannes, en la costa mediterránea, en mayo” (Karsten Kiilerich). En este punto, A Film, con el productor ejecutivo Anders Mastrup encabezando las finanzas del proyecto, cada vez estaba más convencido del concepto de la historia, de modo que se puso a buscar socios inversores para coproducir la película.

“Si quieres convencer a la gente de que entren en un proyecto cinematográfico con un potente elemento de comedia, es mejor que por lo menos lo presentes con un toque de humor”. (Karsten Kiilerich). A Film ya había entablado una relación de colaboración con Ralph Christians (productor ejecutivo de Magma Films) en Irlanda y sabía que sería una buena idea que se sumara al proyecto. Así que, después de una exitosa presentación en Gales, la asociación se completó con la entrada del francés Philippe Delarue (productor ejecutivo de Futurikon).

“Tengo que formar parte de este proyecto. Y no es que no pueda encontrar propuestas mejores en mi país, pero me pareció que sería divertido integrarme en el equipo”. (Philippe Delarue). “Quizá le hablaré al público sobre mi infancia en lugar de promocionar la película. Se parece a la historia del Patito Feo, pero es más divertida”. (Ralph Christians) “Mi historia personal se ve reflejada en esta película, pero al revés. Cuando era pequeño todos decían que me parecía a Shirley Temple, pero crecí. ¡Y el resto es historia!” El equipo de presentación aprendió que el tema de sentirse feo pero seguir buscando la belleza interior es algo universal. El público se mostró entusiasmado con la idea. Y el proyecto gozó de unos inicios plácidos.

Imagen de El Patito Feo y Yo

El Concepto de la Historia y el Guión

El cuento original de Hans Christian Andersen es básicamente la historia de un patito infeliz de quien todos se burlan a lo largo de toda la historia, para terminar convirtiéndose en un cisne en la última página. Fueron varios los guionistas que dijeron que no se podía hacer una película sobre este tema, lo cual causó el efecto contrario a los realizadores y tomaron el desafío con más ganas todavía. Sin embargo, sí es cierto que se tenía que modificar un poco la historia. En primer lugar, el personaje principal necesita un amigo. No puede ser que esté solo en el mundo. Así nació la rata Ratso, la criatura más ambigua, egoísta, asquerosa y barriobajera de todas, tal como se dice en la película. Después se le dio el papel de padre forzoso del Patito Feo.

“Si sales de un huevo y tienes a una rata como padre, seguro que tienes más de una pregunta que formularte a ti mismo”. (Anders Mastrup). Y hacia el final del día, Ratso se hizo con su parte de protagonismo. Bueno, digamos que lo comparte a regañadientes con Feúcho. La relación entre ambos personajes y con los que van encontrando a lo largo de la historia es la fuerza impulsora del filme, que lleva a la audiencia por una montaña rusa de aventuras y emociones.

En este punto del proyecto, el director Michael Hegner, de A Film, se incorporó al equipo y se comenzó a elaborar un guión. “Ser diferente es algo con lo que todos nos podemos relacionar. Y mucha de la energía que he puesto en ese proyecto procede de esta idea”. (Michael Hegner). “Quizá no somos tan diferentes como creemos que somos. Pero al menos lo pensamos”. (Karsten Kiilerich).

De hecho, los directores y los guionistas se encontraron en un serio problema, al comenzar a trabajar en direcciones distintas. Magma Films, la productora que controlaba el trabajo del guión, seleccionó al guionista Mark Hodkinson, quien finalmente firmó el guión con el que Magma trabajaría, y formó un equipo que elaboraría los contenidos.

Después de varios intentos de encontrar el ángulo apropiado y de horas y meses de escribir, de reuniones y de llamadas telefónicas, se llegó a un acuerdo sobre la historia que cumpliría con las demandas y las aspiraciones del proyecto: una enternecedora comedia familiar centrada en los personajes principales, que sorprenda con giros inesperados en el momento menos pensado. Finalmente tenían un buen guión. Entonces fue cuando comenzó el trabajo de verdad. “Pues claro que es extraño que una rata, cuyo primo es un gato, sea el padre de un patito, quien al final resulta que es un cisne. No es culpa nuestra, fue Andersen quien comenzó todo esto”. (Ralph Christians).

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El Estilo Visual

Durante el proceso de finalización del guión se tomó otra importante decisión acerca del estilo y del universo del Patito Feo. Tras consultar con varios directores de fotografía de películas de acción real, se decidió que las imágenes creadas por ordenador (CGI) proporcionarían a los creadores la libertad para formar el universo visual exactamente como lo deseaban, y a la vez darían a los personajes la capacidad de expresar sus emociones de forma que pudieran llegar al espectador.

Los creadores tardaron un largo tiempo en estar contentos con el diseño. Pero finalmente, después de numerosas pruebas y noches en vela, los directores y diseñadores quedaron satisfechos. Se mostraron los diseños de los personajes para conocer las reacciones de personas ajenas a la producción y la respuesta positiva fue un buen indicador de que estaban yendo por el buen camino. El Patito Feo, por ejemplo, tenía que ser un personaje encantador y feo a la vez para que la historia resultara creíble para el público. Y Ratso tenía que ser un tipo genial, astuto e inteligente. “Los realizadores siempre dicen que hay tres cosas importantes para una película: la historia, la historia y la historia. Pero a eso hay que añadirle algo, especialmente cuando se trata de una película de animación. Hay que añadir un diseño moderno, entrañable y atractivo” (Karsten Kiilerich).

Este proyecto ha pasado por un proceso en el que primero se dibujan los personajes sobre papel y después se construyen digitalmente. Es un poco como marionetas que se pueden mover y animar por ordenador. Los fondos, entornos y objetos de atrezzo se construyeron más o menos de la misma forma, concibiéndolos primero en papel y después digitalizándolos. Estos decorados tienen que transmitir al espectador la sensación real de estar presentes en la localización creada en 3D. Normalmente, al realizar una cinta de animación tienes una historia y un guión más o menos cerrado, antes de pasar a la siguiente fase, que es el storyboard. Con El Patito Feo y Yo, estas fases se solaparon durante un tiempo. Esto significa que se fue desarrollando la historia a medida que los storyboarders dibujaban. En cuanto se terminaba una sección de la película, se filmaban los dibujos y se les daba el tempo apropiado, y se sincronizaban las voces con los personajes. De esta forma, los realizadores tuvieron una idea precisa de cómo iba a funcionar la película. De todos modos, esto no significa que no pudieran cambiar de idea en cualquier momento.

El Patito Feo y Yo. Título Original: The Ugly Duckling and Me!. Dirección: Michael Hegner y Karsten Killerich. Guión: Mark Hodkinson. Nacionalidad: Dinamarca (2006). Animación, 90 minutos aproximadamente. Esta película aún no ha sido valorada.

Imágenes cortesía de Filmax

Imagen de El Patito Feo y Yo

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Comentarios

2 respuestas a “El Patito Feo y Yo”

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