Mamma Mia!
8 Agosto 2008 · Imprimir éste artículo
Aunque según el calendario oficial de estrenos Mamma Mia! no llega a las pantallas hasta el próximo miércoles 13 de Agosto, Universal Pictures International España ha decidido adelantar el estreno en 100 cines de toda España -localizados en las grandes ciudades, obviamente-. ¿Tanto han asustado en Universal las cifras de El Caballero Oscuro en Estados Unidos que quieren evitar el enfrentamiento directo? El caso es que para muchos espectadores llega hoy a los cines la adaptación del popular musical que se representa actualmente en Barcelona y que arrasó durante tres años en Madrid, y lo hace con un reparto de lujo encabezado por una maravillosa -¿y cuándo no?- Meryl Streep. A continuación os ofrecemos dos sinopsis: una breve y otra completa, llena de spoilers y en la que se recogen también las canciones que se interpretan a lo largo de la historia.
Donna (Meryl Streep), una madre independiente y soltera, dueña de un pequeño hotel en una idílica isla griega, está a punto de dejar que se marche Sophie (Amanda Seyfried), la hija a la que ha criado sola. Donna ha invitado a sus dos mejores amigas a la boda de su hija, Rosie (Julie Walters), una mujer práctica y lógica, y Tanya (Christine Baranski), rica y multidivorciada. Las dos son ex miembros de su antigua banda, Donna and the Dynamos. Por su parte, Sophie también ha hecho tres invitaciones muy especiales. Decidida a encontrar un padre para que la lleve al altar, invita a tres hombres que visitaron la paradisíaca isla hace 20 años. Durante las siguientes caóticas y mágicas 24 horas, florecerán nuevos amores y se reavivarán viejos romances en una isla llena de posibilidades.
Sinopsis completa (Spoilers) y números musicales
Estamos en el año 1999, en la preciosa isla griega de Kalokairi. La romántica aventura empieza en el hotel Villa Donna, que regentan Donna (Meryl Streep), su hija Sophie (Amanda Seyfried) y su prometido Sky (Dominic Cooper). A punto de casarse, Sophie envía tres invitaciones (la canción “I Have a Dream”) a tres hombres diferentes, convencida de que uno de ellos es su padre. Los tres hombres parten de tres ciudades diferentes para regresar a la isla y a la mujer que les cautivó hace 20 años. En la isla, Donna y el personal del hotel trabajan frenéticamente para preparar la boda. Llegan las damas de honor de Sophie y esta les cuenta un secreto: ha leído el diario de su madre y se ha enterado de que su padre puede ser el hombre de negocios Sam Carmichael (Pierce Brosnan), el aventurero Bill Anderson (Stellan Skarsgard) o el banquero Harry Bright (Colin Firth). Añade que les ha invitado a la boda sin contar con su madre (la canción “Honey, Honey”). Está convencida de que si les conoce, sabrá cuál de ellos es su padre.
Entretanto, Sam, Bill y Harry acaban de conocerse en el puerto porque Sam y Harry han perdido el ferry a Kalokairi y Bill se ha ofrecido a llevarles en su yate. Los tres están impacientes por volver a ver a la mujer que les rompió el corazón hace 20 años.
Donna, por su parte, está loca de alegría al reunirse con sus amigas y ex miembros de la banda “Donna and The Dynamos”, la chistosa Rosie (Julie Walters) y la rica y protagonista de numerosos divorcios Tanya (Christine Baranski). Les cuenta que no entiende por qué su hija se empeña en una boda tradicional. En el hotel, Sophie presenta a Tanya y a Rosie a su gran amor Sky, y les dice que están diseñando una página web para atraer el turismo a la isla. Donna habla de su siempre precario estado financiero (la canción “Money, Money, Money”) con sus amigas mientras les enseña el hotel. Perseguida por los acreedores, Donna sueña con “el mundo de los ricos”. Se imagina tomando el sol en un yate mientras cuidan de ella. Pero vuelve a la realidad al descubrir una grieta en el patio.
Los tres hombres llegan y Sophie consigue llevarlos a un ala del hotel sin que nadie los vea. Les explica que les ha invitado ella, no su madre, y les ruega que se escondan para darle una fantástica sorpresa a Donna el día de la boda cuando vuelva a ver a esos viejos amigos de los que habla “muy a menudo”. Oyen a Donna preparar cemento en el almacén que está debajo de la sala, y le prometen a Sophie que serán muy discretos. Sophie sale por la ventana en el momento oportuno, justo cuando Donna aparece por la trampilla. Se queda atónita al encontrarse frente a frente con los tres antiguos amantes a los que nunca ha olvidado (la canción “Mamma Mia”), mientras los hombres buscan torpes excusas. Pero Donna lo tiene claro: no pueden quedarse. Turbada, les cuenta a Tanya y a Rosie (la canción “Chiquitita”) que no sabe cuál de los tres es el padre de Sophie. Tanya y Rosie consiguen levantarle el ánimo interpretando con ella, el personal femenino del hotel y algunos isleños un número musical. Donna and The Dynamos recuperan sus días de gloria (la canción “Dancing Queen”).
Sophie y los tres hombres dan una vuelta alrededor de la isla en el yate de Bill (la canción “Our Last Summer”), mientras le cuentan anécdotas de Donna cuando era joven. Al regresar, Sophie decide contárselo todo a Sky, pero no tiene bastante valor. La pareja canta con pasión (”Lay All Your Love on Me”), pero son interrumpidos por los amigos de Sky, que le raptan para una última noche de libertad. Durante la despedida de soltera, Donna and The Dynamos vuelven a la carga (”Super Trouper”). Sophie está encantada de ver a su madre soltarse el pelo, pero se pone nerviosa cuando llegan Sam, Bill y Harry. Decide que debe hablar con cada uno de ellos por separado.
La joven aprovecha el lío que montan sus provocativas amigas mientras bailan con los tres (”Gime! Gime! Gime! [A Man After Midnight]) para hablar con Sam de su aventura con Donna. Toca el tema de los hijos con Harry. Por último, Bill revela que la anciana que dio dinero a Donna para invertir en el hotel es su tía abuela Sofía, y Sophie cree que se llama así por ella. ¡Ya está! Bill es su padre. Sophie le pide que sea el padrino, pero no debe decirle nada a Donna hasta el momento de la boda. Sophie se siente feliz y regresa a la fiesta. Pero su alegría se desvanece cuando Sam le dice que él es su padre y que quiere ser el padrino, y lo mismo hace Harry (”Voulez-Vous”). Sophie no puede decirles la verdad. Aturdida por las consecuencias de su decisión, se desmaya en la pista de baile.
A la mañana siguiente, Rosie y Tanya tranquilizan a Donna; hablarán con los tres hombres. Donna habla con Sophie en el patio, convencida de que Sophie ya no quiere casarse, pero esta le contesta secamente que sólo desea no cometer los mismos errores que su madre y la deja plantada. Sam se acerca y expresa su preocupación por ver a Sophie casarse tan joven. Donna no está de humor y le echa un rapapolvo. Ambos se dan cuenta de que siguen sintiendo lo mismo que hace 20 años (”SOS”). En el yate, Bill y Harry están a punto de intercambiar confidencias cuando les interrumpe Rosie, que se queda boquiabierta al descubrir a Bill preparando el desayuno totalmente desnudo. Por otro lado, en la arenosa playa, las pulsaciones aumentan mientras Tanya y el joven Pepper siguen con el flirteo de la noche anterior (”Does Your Mother Know”).
Con sus planes desmoronándose y su boda en peligro, a Sophie no le queda más remedio que sincerarse con Sky y pedirle ayuda. Pero el chico se enfada y Sophie debe recurrir a su madre. Mientras Donna ayuda a su hija a vestirse para la boda, el enfado de ambas desaparece. Donna habla de la infancia de Sophie y de lo rápido que ha crecido (”Slipping Through My Fingers”). En este momento Sophie decide que no habrá padrino, sólo una madrina. El personal del hotel y las damas de honor acompañan a Sophie y a Donna a la capilla, pero Sam quiere hablar con Donna, que le corta fríamente, dejando patente el dolor que supuso perderle (”The Winner Takes It All”).
Pero Donna no puede callarse. Le confiesa a Sophie que su padre está en la isla, pero no sabe cuál es de los tres. Sophie, atónita, reconoce que ella les invitó. Los tres dicen que están encantados de ser los padres de la chica. Sophie tiene otra sorpresa reservada para Sky y le dice que será mejor que retrasen la boda y recorran el mundo como siempre habían querido hacer. Al parecer, de nada servirán los preparativos de la boda, hasta que Sam se acerca con la última sorpresa: le pide a Donna que se case con él. Ella acepta encantada (”I Do, I Do, I Do, I Do, I Do”).
Durante la comida, Sam canta una canción a Donna, a la que ha seguido queriendo durante 21 años (”When All is Said and Done”, sólo en la película, no en el musical), y Rosie aprovecha para tirarle los tejos a Bill (”Take a Chance on Me”). Todas las parejas se declaran su amor y, por arte de magia, el agua de la fuente de Afrodita empieza a brotar por la grieta del patio de Villa Donna. La historia acaba con Sophie y Sky despidiéndose de todos cuando se van para empezar una nueva vida juntos (”I Have a Dream”), una vida llena de esperanzas y promesas.
Unas palabras de Judy Craymer
Hace poco, mientras veía una vez más cómo la maravillosa compañía de teatro de Broadway que interpreta “Mamma Mia!” conseguía que todo el público se pusiera en pie en el Winter Garden Theatre, recordé la frase de la crítica del estreno en 2001 que publicó el New York Post, una frase que todos asocian ahora con el musical: “Dejad que os invada la alegría”. Han pasado diez años desde que la autora Catherine Johnson, la directora Phyllida Lloyd y yo diéramos los últimos toques a un nuevo musical basado en las canciones de ABBA. Entonces nunca pensé que “Mamma Mia!” se convertiría en una importante película con un estupendo reparto encabezado por Meryl Streep y Pierce Brosnan. Ahora ya sé lo que significa completar el ciclo de la alegría.
Se ha hablado y escrito mucho acerca del éxito mundial de “Mamma Mia!” desde que se estrenó hace una década en los escenarios londinenses. Esta comedia musical cuenta cómo Sophie, a punto de casarse, quiere descubrir quién es su padre. La vida de Sophie y de su familia cambia radicalmente durante las 24 horas anteriores a la boda. En su recorrido, “Mamma Mia!” se ha hecho con una familia que sigue creciendo día a día, de una forma que nunca imaginé. Suena a lugar común decir que algo conmueve a las personas, pero puedo afirmar que “Mamma Mia!” lo consigue. La película quiere rendir un homenaje a todos los que han trabajado en el musical durante estos últimos diez años, empezando por Benny Andersson y Björn Ulvaeus, que depositaron su confianza en mí para convertir sus canciones en un musical y ahora, en una película, hasta el equipo creativo y los cientos de actores que han dado vida al musical en todo el mundo.
Basta con que veáis Mamma Mia! para ser parte de la familia. Espero que os lo paséis como nunca. “Dejad que os invada la alegría…”
I Have a Dream: Cómo nació Mamma Mia! (el musical)
La historia de Mamma Mía! empezó en los años 80, cuando la productora Judy Craymer trabajaba con Benny Andersson y Björn Ulvaeus en calidad de productora ejecutiva de Chess, su primer proyecto después de la disolución de ABBA. Estaba fascinada. “No olvidemos que eran los hombres que habían escrito “Dancing Queen”, una de las mejores canciones pop de toda la historia”, dice. Inspirada por la teatralidad de sus canciones, decidió crear un musical que incorporase canciones de ABBA dentro de un formato nuevo y original. El detonante fue una canción en especial, “The Winner Takes It All”, cantada en la película por Meryl Streep. Fue la canción más desgarradora de ABBA, y la última que llegó a la lista de las Diez Mejores Canciones en Estados Unidos.
A pesar de que Judy Craymer les aseguró que no sería un tributo a ABBA ni la historia de la banda, Benny Andersson y Björn Ulvaeus eran reacios al proyecto. Tardó años en convencerles, pero su tenacidad fue recompensada en 1995. Por fin aceptaron, siempre y cuando la historia fuera lo bastante buena como para incluir las canciones. En 1997 conoció a la dramaturga Catherine Johnson, y pensó que tenía el talento y la sensibilidad necesaria para escribir el musical. La productora le explicó a la escritora que las canciones de ABBA se dividían en dos grupos: las canciones de juventud, más inocentes y ligeras, como “Honey, Honey” y “Dancing Queen”, y las canciones de la segunda etapa, más maduras y emotivas, como “The Winner Takes It All” y “Knowing Me, Knowing You”. Judy Craymer estaba convencida de que las canciones sugerían una historia que gustaría a varias generaciones.
También le explicó a Catherine Johnson que las letras de Björn Ulvaeus sugerían bodas y vacaciones, pero que la historia debía funcionar sin las canciones. Y así fue. La escritora empezó leyendo todas las canciones de ABBA. A continuación diseñó las bases de la historia y escogió las canciones que podrían encajar con la narración. El resultado fue una emotiva y alegre historia acerca de dos generaciones de mujeres, nuevos amores, segundas oportunidades y amistad. La productora y la escritora sabían que la historia tenía un atractivo universal que podía borrar las fronteras de la edad, del sexo y de los países, como pasa con las canciones de ABBA. Con el guión en la mano, Judy Craymer empezó a buscar un director. La respetada directora de teatro y de ópera Phyllida Lloyd no tuvo inconveniente en unirse a la aventura después de leer la obra. Dice: “Era el musical que Benny y Björn habían escrito sin darse cuenta”.
Björn Ulvaeus trabajó muy de cerca con las tres. Benny Andersson esperó al último ensayo general para ver el musical y se quedó impresionado. “Creo que la mayor sorpresa para el espectador que entra con una idea preconcebida es salir con otra totalmente diferente”, dice. “Las canciones son buenas, pero encontraron una forma inteligente y divertida de incluirlas en el contexto para que apoyasen la historia. Soy el fan número uno de Catherine Johnson”.
El estreno tuvo lugar el 6 de abril de 1999 en el Prince Edward Theatre de Londres, lo que parecía una buena señal ya que ABBA había ganado Eurovisión ese mismo día en el año 1976. Fue el primero de una interminable lista de éxitos. Mamma Mia! se estrenó en Estados Unidos en noviembre de 2000 en el Orpheum Theatre de San Francisco. Llegó a Broadway en octubre de 2001, y la venta anticipada alcanzó los 27 millones de dólares, una de las cifras más elevadas de la historia del teatro. En 2002, el musical fue nominado a cinco Tony.
El musical Mamma Mia! ha hecho historia, convirtiéndose en un fenómeno global del mundo del espectáculo. Se han montado 20 producciones del musical. Actualmente hay nueve en cartel, que generan más de 8 millones de dólares semanales. Lo han visto más de 90 millones de personas en todo el mundo. Más de 17.000 personas lo ven cada noche, y ha recaudado más de 2.000 millones de dólares. Ningún otro musical se ha estrenado con tanta rapidez en tantas ciudades del mundo, exactamente 170 desde su estreno en Londres hace casi diez años. Judy Craymer explica este fenómeno diciendo: “No importa el tipo de espectadores ni la edad que tengan, se ven reflejados en la obra. Se sumergen totalmente en la experiencia. Las canciones son mágicas, intemporales”.
Acerca de la producción
Money, Money, Money: Buscando el equipo
Poco después del estreno londinense, varias productoras mostraron su interés por adaptar Mamma Mia! a la gran pantalla. Playtone, la compañía de Tom Hanks y Gary Goetzman, se asoció con Littlestar (la productora de Judy Craymer) para producir la película. El productor ejecutivo Tom Hanks recuerda la sensación que le causó el musical: “A los doce minutos, estaba de pie, cantando alegremente”. Pero Judy Craymer no tenía prisa en que el musical pasara a la gran pantalla. “Sé que ‘Mamma Mia!’ era ideal para una película, pero primero quería que el musical llegara al punto adecuado de su recorrido para realizar esta transición”, recuerda. En 2003, después de que Mamma Mia! se hubiera estrenado en Europa, el continente americano, Australia y Asia, la productora supo que había llegado el momento y se puso en contacto con Playtone.
El productor Gary Goetzman dice: “Lo más importante a la hora de trasladar ‘Mamma Mia!’ al cine era capturar el tono, la energía y el espíritu del musical. Sabíamos que sólo así podríamos hacer una gran película”. Por lo que ambos productores decidieron mantener la fórmula original siempre que fuera posible. Desde el principio, Gary Goetzman estaba convencido de que una película podía intensificar la alegría que transmite el musical: “Una película permite acercarse más a los personajes; podemos enfocar la atención del espectador en puntos concretos. Nos pareció posible aumentar los elementos más brillantes de la obra”.
Phyllida Lloyd y Catherine Johnson estaban dispuestas a participar en el proyecto. La directora dice: “Me parece que ‘Mamma Mia!’ siempre fue una película. Transcurre en una isla mágica. La obra pedía a gritos pasar del escenario a la pantalla, y lo ha conseguido”. La escritora tenía ganas de adaptar la obra a un guión: “Era una oportunidad para explorar a fondo las emociones de la historia. En el escenario, si se trata de un número de baile, basta con que ponga ‘Número de baile’. Para la pantalla, debo describir toda la secuencia para que la narración no se corte. Representa el doble de trabajo”. Trasladar el musical a la pantalla ofrecía retos y ventajas. Por ejemplo, en Mamma Mia!, ha podido sacar la secuencia de “Dancing Queen” del dormitorio y llevar a las mujeres al puerto. La guionista dice: “Da la posibilidad de empezar una escena en un decorado pequeño y pasarlo a uno mucho mayor”. Judy Craymer añade: “Pudimos seguir a los personajes masculinos camino de la isla. El escenario impone muchas restricciones, mientras que una película es mucho más abierta”.
También fue una nueva experiencia para la directora rodar en los estudios Pinewood de Londres, en el enorme plató 007, y en decorados naturales en Grecia. Para dominar el uso del espacio en la película, Phyllida Lloyd hizo una primera grabación con antiguos miembros del reparto teatral. “Lo hice para controlar las estructuras de las canciones y para saber si la coreografía debía rehacerse desde cero”, explica. “Filmé cámara en mano y decidí cuándo se movía la cámara y cuando no durante los números musicales”. “Quería que el movimiento de la cámara fuera diferente para cada canción”, sigue diciendo. “Debía encajar con la trama. Y quería meterme dentro de las escenas porque siempre me había quedado fuera en el escenario. Me metí en medio de la secuencia de ‘Voulez-Vous’ para ofrecer el punto de vista de Sophie”.
La productora Judy Craymer tenía ganas de aumentar la escala visual y temática del espectáculo con la ayuda de los dos miembros masculinos de ABBA. “La participación de Benny y de Björn ha sido crucial”, dice. “Ha sido maravilloso poder contar con ellos. Han adaptado algunos de los temas y han estado presentes en las sesiones de grabación de los actores”. “Ha sido una experiencia fantástica”, dice Benny Andersson. “Sobre todo por trabajar con actores tan preparados”. Björn Ulvaeus añade: “Lo hemos pasado realmente bien. Los actores han hecho exactamente lo que debían. Ha sido maravilloso”.
Judy Craymer y Gary Goetzman impusieron una condición para hacer la película: el pequeño grupo que había conseguido el éxito del musical debía ser parte del proyecto. La productora dice: “Hay algo que no sabemos explicar, lo llamamos la esencia de ‘Mamma Mia!’, o el factor ‘Mamma Mia!’. Hemos inventado un idioma nuestro; entre todos podríamos trasladar el musical a la pantalla”. A pesar de no haber participado en el musical, los miembros del equipo técnico también estaban llenos de entusiasmo. Destacaremos al director de fotografía Haris Zambarloukos, a la diseñadora de producción Maria Djurkovic, la diseñadora de vestuario Ann Roth y la diseñadora de maquillaje Tina Earnshaw. Entre todos diseñaron el “look” de la película. “Siempre intentamos que nuestro equipo esté formado por personas con las que nos gustaría ir de vacaciones”, dice la directora Phyllida Lloyd. “Es necesario si se quiere trabajar con rapidez y con el menor estrés posible”.
Take a Chance on Me: El reparto de la película
Una vez escogido el equipo técnico, los cineastas empezaron a buscar un reparto a la altura del musical. Judy Craymer siempre había dicho que las canciones eran las protagonistas, pero cuando vio a las personas sentadas alrededor de la mesa para la primera lectura del guión, tuvo que morderse la lengua. La incomparable Meryl Streep, conocida por su versatilidad y considerada por muchos como una de las grandes actrices estadounidenses del momento, da vida a Donna. Mamma Mia! es su primera película musical, a pesar de haber cantado en películas como Postales Desde el Filo y El Último Show. La productora Judy Craymer comenta: “Siempre nos habíamos inclinado por Meryl Streep para el papel protagonista. Fue una gran alegría que aceptara inmediatamente. Cuando vio el musical en Broadway, escribió una carta maravillosa al reparto, felicitándoles y diciéndoles que había tenido ganas de subir al escenario para ver qué se sentía al ser parte de ‘Mamma Mia!’. Habíamos guardado la carta como tres colegialas”. “Soñábamos con que Meryl fuera Donna”, dice Phyllida Lloyd. “Sabíamos que cantaba y que quería hacer un musical. Era perfecta para el papel. Es una actriz increíble capaz de hacer reír o llorar a cualquiera. Exactamente lo que necesitaba Mamma Mia!”.
Meryl Streep se sintió atraída por la humanidad y el espíritu del personaje y, claro está, por la música. “Son canciones intemporales”, dice la actriz. “Viven dentro de nosotros. Cuando empecé a aprenderlas, me di cuenta de que me las sabía. Son increíblemente pegadizas”. También le gustó que fuera un musical y una película creada por mujeres. Sabía que el papel era muy físico y requería mucha energía. Entre otras cosas, canta “Mamma Mia” en un equilibrio precario desde un tejado después de trepar por una pared de diez metros. Tampoco se queda atrás con “Dancing Queen”, deslizándose por una barandilla y saltando al mar desde un malecón, entre otras cosas. Meryl Streep recuerda, riendo: “Me dijeron que debía trepar por la pared del establo para cabras mientras cantaba ‘Mamma Mia’, y pensé: ‘Un establo para cabras no puede ser muy alto’. Luego descubrí que debía hacer de Spider-Man. Menos mal que hacía ejercicios cada noche desde el inicio del rodaje”.
En los papeles de los nada bienvenidos padres están Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgard. Phyllida Lloyd dice: “Buscamos a tres hombres muy cálidos y con gran sentido del humor, que entendieran lo que significa ‘Mamma Mia!’”. Aunque estaba entusiasmado con el papel, Pierce Brosnan reconoce que le aterrorizaba la idea de cantar y bailar. Recuerda, riendo: “Estaba aterrado. Creo que nunca había estado tan nervioso. Al final me dejé llevar y me lo pasé muy bien. Es estupendo poder expresarse bailando y cantando”. “El musical tiene una magia insidiosa”, dice Colin Firth, que encarna a Harry Bright. Le gustaron varios elementos del proyecto: “Hay mucha ternura en la idea de estos tres hombres de mediana edad, un poco canosos, que descubren que la vida es mucho más de lo que creían hasta entonces. Pero el mayor placer ha sido trabajar con mis compañeros de reparto. Siempre se está más inspirado cuando se pasa bien”. Hablando de la directora, dice: “Phyllida es asombrosa a la hora de subrayar momentos que no parecen tener importancia. Les da textura, sabe usar la cámara. Es muy precisa cuando rueda”. Completa el trío Stellan Skarsgard, que se sintió intimidado por tener que bailar. “No había bailado en 30 años”, reconoce. “He disfrutado muchísimo y he intentado pasarlo bien. Ha sido una experiencia realmente liberadora”. Pero lo que le pareció más divertido fue que los hombres tenían los papeles secundarios, que suelen recaer en las mujeres en películas más convencionales. “Nadie se preocupa por lo que pensamos”, dice, con una sonrisa, “somos los ‘muñecos’”.
The Dynamos están interpretadas por Julie Walters en el papel de la pragmática Rosie, y Christine Baranski como la divorciada Tanya. Julie Walters aceptó el papel sin dudarlo un momento. “No pueden imaginarse cómo me gustó el musical”, dice. “Es irónico e ingenioso”. Aunque tiene experiencia cantando, bailar era otra cosa. “Hice un agujero en el suelo de casa de tanto practicar”, recuerda. Christine Baranski, hablando de su interés por trabajar en la versión cinematográfica de “Mamma Mia!”, dice: “Es una historia maravillosa con relaciones muy profundas. Disfruté mucho, como Meryl y Julie, creando la sensación de amistad entre las tres. Para mí fue fácil conectar con ellas, son mujeres fantásticas”. La actriz está acostumbrada a cantar y bailar en el escenario y en la pantalla, pero dice: “Todos tendemos a pensar que las canciones de ABBA son fáciles, quizá porque son tan pegadizas, pero son mucho más complicadas de lo que parece. Requieren un estilo muy propio. Benny y Björn son músicos soberbios; componen ritmos y armonías complejos. Además, son muy exigentes”.
Las cineastas tenían ideas muy definidas para los papeles de Sophie y Sky. Por suerte, Amanda Seyfried y Dominic Cooper son la perfecta encarnación de los jóvenes enamorados. Judy Craymer dice: “Fue muy difícil encontrar a Sophie. Queríamos a una joven traviesa e inocente a la vez. Debía ser divertida y cantar realmente bien. Amanda cumplía todos los requisitos, es la perfecta Sophie”. La actriz, conocida por sus papeles en Chicas Malas y en la serie Big Love, tenía experiencia cantando y bailando. Pero debió enfrentarse a una fuerte competencia para obtener el papel. Según ella, que la escogiera es “un sueño hecho realidad”.
Las pruebas fueron muy intensas, pero su increíble voz inclinó la balanza de su lado. Phyllida Lloyd dice: “Amanda es cálida, radiante. Su juventud es casi infantil. Pero también tiene una voz fabulosa, por lo que Benny y Björn le pidieron que interpretara temas que ni siquiera canta en la película. Entró, y en cuanto oímos la primera nota, todos estábamos de acuerdo en que era ella”. Durante las pruebas, Amanda Seyfried fue a ver el musical en Las Vegas: “Es fantástico”, dice. También reconoce que le entusiasmó la idea de trabajar con Meryl Streep: “Es increíble. Es muy consciente de cómo se reacciona ante ella y se esforzó en hacerme sentir cómoda. He aprendido mucho trabajando con ella”.
En el papel de su prometido está el joven actor británico Dominic Cooper. La química entre los dos fue obvia desde el principio. La productora Judy Craymer dice: “Dominic es encantador y juguetón. Sabe cantar y cae muy bien a las chicas. Es perfecto para el papel de Sky”. “El reparto es increíble y es fantástico formar parte de un proyecto así”, comenta el joven actor. “Me divertí durante las pruebas y el rodaje. Cuando uno canta, se queda desnudo. Por eso admiro a los cantantes. No se esconden detrás de los trucos disponibles cuando se interpreta. Es revelador”. Hablando de la directora, dice: “Es increíble con los actores. La mayoría de nosotros necesitábamos que nos guiara por este nuevo territorio. No se podía pedir otra directora que supiera más que ella”.
Los sentimientos positivos de los actores concuerdan con los que expresan los diferentes repartos del musical en todo el mundo. Al respecto, Judy Craymer dice: “Como productora, siempre me ha parecido muy importante que todo el equipo se lo pasara bien. Creo que esa sensación traspasa la pantalla y que el público la siente”. Completan el reparto Philip Michael y Chris Jarvis en los papeles de los mejores amigos de Sky, Pepper y Eddie; Rachel McDowall y Ashley Lilley, como Lisa y Ali, las compañeras de colegio y damas de honor de Sophie; el inevitable coro griego, y unos veinte chicos para la despedida de soltero y unas veinte chicas para la despedida de soltera. Ahora sólo quedaba empezar a rodar en el plató y escaparse a una espléndida isla griega en la que pudiera pasar cualquier cosa.
Lay All Your Love on Me: La música de Mamma Mia!
El salto del escenario a la pantalla planteaba muchos retos, sobre todo porque Benny Andersson quería que los actores interpretasen las canciones. El director musical Martin Lowe, que se unió al equipo de “Mamma Mia!” en 1999, dice: “Ponía el listón muy alto. Después de trabajar en el musical, sabía que las canciones requieren habilidad y estilo”. Martin Lowe supervisó las pruebas. También trabajó en Estocolmo con Benny Andersson y los músicos de ABBA para grabar la música con el reparto de la producción sueca y hacer los coros de los números de “Voulez-Vous” y “Gime! Gime! Gime!”.
A continuación trabajó con miembros clave del reparto antes de las grabaciones en estudio. Decidió ofrecer dos opciones a los actores para obtener la mejor interpretación. Los actores podían cantar en directo durante el rodaje o, si lo preferían, podían hacerlo en play-back. El productor ejecutivo Mark Huffam dice: “Tradicionalmente, en las películas musicales se graban las canciones, y a la hora de rodar se canta en play-back. Pero en este caso, con estos fabulosos actores, decidimos ofrecerles ambas opciones. La mayoría de las canciones con mucha gente y números de baile están en play-back, pero gran parte de las canciones más íntimas están grabadas en directo”.
Los actores estaban de acuerdo. Meryl Streep comenta: “Fue muy interesante trabajar con Benny y Björn cuando grabamos las canciones, pero eso ocurrió mucho antes de conocer a fondo a mi personaje y de saber cómo sería su entonación. Según avanzaba el rodaje y grababa en directo, descubría que cantaba con una voz diferente de la que oía por los auriculares. Mi voz había evolucionado. Me pareció una opción fantástica poder grabar en directo. La energía y el esfuerzo físico requeridos por la interpretación hacen que se cante de otra forma”. Colin Firth está de acuerdo: “Es difícil cantar un tema antes de establecer el personaje. Una canción en un musical no es incorpórea, forma parte de la narrativa, y la interpretación debe encajar con el personaje. Hay que llevar la interpretación a la canción o viceversa”. Pierce Brosnan elogia al director musical: “Martin me dio mucha seguridad. Vino a mi despacho en California y empezamos a cantar. Durante los meses siguientes, me limité a escuchar las canciones mientras llevaba a los chicos al colegio. Luego fui al estudio. Allí estaban Benny, Björn, Phyllida y Judy, y nada, a cantar. Les gustó como canté. Fue fácil. Por suerte, Stellan y Colin estaban conmigo y tenían tanto miedo como yo”.
“Creo que, sobre todo, me siento orgulloso de Dominic”, dice Martin Lowe, aunque el joven actor reconoce que pasó “momentos de pánico” antes conocer al director musical. “Se esforzó muchísimo. Ensayamos las canciones estrofa a estrofa, e intenté enseñarle a cantar como un cantante pop”. Stellan Skarsgard disfrutó trabajando con sus dos compatriotas. Hablando de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, dice: “Son muy tranquilos, muy suecos. Me animaron y me dejaron cantar a mi manera”.
Martin Lowe, Benny Andersson, Björn Ulvaeus y Phyllida Lloyd también estuvieron presentes durante las grabaciones de Amanda Seyfried. La joven actriz recuerda: “Fue una experiencia irreal. Tampoco me dirigieron mucho. Les gustó el tono y me dejaron mucha libertad”. Martin Lowe recalca que muchas de las canciones son difíciles, como por ejemplo “I Have a Dream”: “La frase ‘I Believe in Angels’ cae en un corte”, explica. “Durante las pruebas, algunas chicas no lo conseguían. Por suerte, apareció Amanda. Cuando acabó la prueba, el operador y el técnico de sonido dijeron al unísono: ‘Es Sophie’, y no habían abierto la boca en todo el día”. La directora Phyllida Lloyd añade: “Amanda consigue que todos queramos protegerla y que simpaticemos con ella desde el principio de la película. Se hace adorable inmediatamente”.
Fue un proceso agotador para todo el reparto. La productora ejecutiva Rita Wilson explica: “La música de ABBA es compleja. Las canciones son difíciles, muy melódicas y armoniosas. Nunca cansan. La música es exuberante, desinhibida. Las canciones parecen alocadas, tiernas, jóvenes y tontas, pero están envueltas en melodías de una sorprendente complejidad”.
Dancing Queen: La coreografía de la película
Anthony Van Laast, el coreógrafo de Mamma Mia! desde el principio, tenía ganas de trasladar el musical del escenario a la pantalla. “El reto, tanto en el escenario como en la pantalla”, explica, “es que la coreografía se basa en la narración y en los personajes, para que parezca improvisada y espontánea, cuando en realidad está muy estructurada y estudiada”. Al principio de la preproducción, el coreógrafo ensayó mucho con Phyllida Lloyd y sus bailarines para montar los números de baile de la película. Debía saber qué números podían funcionar, cuántos bailarines harían falta, dónde debía colocarse la cámara, etcétera. Anthony Van Laast conservó algunos de los movimientos del musical, pero en general volvió a coreografiar los números para la pantalla. Fue necesario para poder trabajar con el doble de bailarines y adaptar los números de baile para no interrumpir los diálogos.
Pensando en facilitar la transición, el coreógrafo prefirió volver a trabajar con muchos de los bailarines del musical original. Se movían con gracia y aprendían los pasos con facilidad, lo que ahorró tiempo y sirvió de apoyo a los actores principales. Con la ayuda de la segunda coreógrafa Nichola Treherne y del coreógrafo asistente Tim Stanley, que habían trabajado en el musical durante varios años, los bailarines empezaron a ensayar semanas antes del comienzo del rodaje.
A pesar de que la actriz Christine Baranski ha trabajado en numerosos musicales en teatro y en cine, reconoce que estaba un poco alterada: “Cantar y bailar pone a todo el mundo nervioso, por mucha experiencia que se tenga. Es un género muy exigente. Hay que alcanzar una nota, seguir el ritmo, alzar la pierna, girarse y detenerse en el momento exacto”. Sigue diciendo: “Cuando me comunicaron que tenía el papel, empecé a ir a clase de pilates y de gym-jazz para obtener mayor flexibilidad”. Meryl Streep añade, riendo: “En realidad, lo he hecho para avergonzar a mis hijos veinteañeros. Se sentirán fatal viéndome bailar. Deberán mudarse a Alaska al menos. Bastará con que me vean vestida con el mono”. Julie Walters dice: “No bailo mucho, pero es un número asombroso. Por mí, podíamos haber rodado durante semanas con esos guapísimos bailarines. Tenía un compañero de lo más atractivo haciéndome dar vueltas. Tampoco estuvo nada mal bailar con Stellan”.
Anthony Van Laast reconoce que le entusiasmó convertir a los actores en bailarines: “Aportan mucho realismo a los movimientos. Cuando trabajo con bailarines, es perfecto, los movimientos son fluidos, no hay cortes. Pero los actores dan carácter a los movimientos, no hay nada rutinario. He aprendido que se puede encontrar al personaje mediante el movimiento”.
Our Last Summe: El rodaje de Mamma Mia!
Después de varias semanas de grabaciones, seis semanas de pruebas de vestuario y de maquillaje, y de ensayos de los números musicales, el rodaje de Mamma Mia! empezó en junio de 2007 en el recientemente remodelado plató 007 de los estudios Pinewood. El espléndido decorado, obra de la diseñadora de producción Maria Djurkovic, ofrecía la posibilidad a Judy Craymer, Phyllida Lloyd y Catherine Johnson de ampliar lo que habían conseguido en los escenarios. Desde un principio, la diseñadora se basó en el guión. “En un escenario hay más fantasía”, explica. “En la película, aunque mantuviese un toque de teatralidad, debía crear un mundo verosímil”.
No fue fácil construir un minipueblo teniendo en cuenta que el decorado debía encajar perfectamente con la isla griega en la que se rodarían los exteriores. Maria Djurkovic explica: “Sólo podía funcionar si desprendía alegría visual; es un musical. Todo debe ser feliz, alegre y un poco frívolo. Sin embargo, el público debe creerse lo que ocurre en la pantalla”. El productor Gary Goetzman añade: “Gran parte de la traslación del escenario a la pantalla depende del diseño de producción. Maria ha hecho un trabajo magnífico. Creo que los espectadores disfrutarán con la maravillosa transición a decorados naturales y estilizados a la vez”.
El viaje de localizaciones a Grecia ayudó a consolidar el diseño y estilo de Villa Donna. Después de rodar nueve semanas en los estudios Pinewood, el equipo se trasladó a Grecia para empezar rodando cinco días en la isla de Skiathos. A continuación hubo dos semanas de rodaje en Skopelos y, finalmente, cinco días en tierra firme, en el pueblo de Damouhari. Los decorados naturales se habían escogido después de recorrer 21 islas griegas. El equipo debió enfrentarse a varias dificultades, como transportar por barco cantidades ingentes de material y equipo, los caprichos del tiempo, una plaga de avispas y, además, alojar a un equipo técnico y artístico de 210 personas en islas diminutas. Pero Phyllida Lloyd no tenía problemas: “Siempre nos ha gustado adaptarnos al contexto. No es muy grave que el lugar sea rocoso o húmedo”.
El telón de fondo de Mamma Mia! incluye algunos lugares realmente fascinantes, como por ejemplo el viejo puerto de Skiathos, donde se conocen Sam, Bill y Harry, y donde Rosie y Tanya cogen el ferry para ir a la isla Kalokairi (un nombre de ficción). Skiathos, a pesar de ser la más pequeña de las islas Espóradas, también es la más turística gracias a sus playas arenosas. Skopelos, que también pertenece a las Espóradas, es más accidentada, y fue el principal decorado griego. Tanya canta “Does Your Mother Know” en la playa de Kastani. También es el escenario de la apasionada “Lay All Your Love on Me” antes de que les interrumpan los chicos, y de la despedida de Donna y de los tres padres con “I Have a Dream”.
Una península montañosa cerca de la agreste playa Glysteri es el punto de partida de Sophie hacia su boda. Allí también se rodó la escena en la que Sophie, Bill, Harry y Sam cantan “Our Last Summer” antes de tirarse al agua. Gracias a la magia del cine, los estudios Pinewood y Grecia se mezclaron hasta formar un todo. El número de “Dancing Queen” empieza en el dormitorio de Donna, sigue en el patio (dos decorados de Pinewood) y continúa más allá de Villa Donna (encima de la playa Glysteri). La secuencia sigue hacia el pueblo, pasando por un olivar, por las escaleras que bajan al puerto y acaba en el malecón. Esto último se rodó en Damouhari, un romántico pueblecito en la costa oriental griega. Los novios y los invitados llegan a la cima de una península montañosa donde Donna le canta a Sam “The Winner Takes It All”. La capilla donde deben casarse Sky y Sophie (reproducida en Pinewood) está situada en la cima de una formación rocosa de unos cien metros de alto que avanza en el mar.
Gary Goetzman dice, hablando del rodaje de un musical: “Nadie está quieto. El habitual silencio que acompaña la voz de ‘¡Rodando!’ desaparece. Todo el mundo baila y se divierte”.
Super Trouper: El diseño de vestuario
Para completar el diseño de Mamma Mia!, las cineastas escogieron a la prolífica diseñadora de vestuario Ann Roth. Al igual que la diseñadora de producción, creó ropa que no sólo fuera imaginativa, sino realista. La productora y la directora le pidieron que no se basara en el vestuario del musical, obra del aclamado Mark Thompson. Ann Roth hizo varios bocetos, se los mandó a Phyllida Lloyd, y esta quedó encantada. Realizó la mayoría de la preparación en Nueva York, y algunos de los diseños se crearon a partir de ropa que había comprado en sitios inesperados: “Me gusta ir a sitios raros a comprar ropa. No soy de las que lo encargan todo por teléfono, sino de las que quieren tocar”.
La diseñadora se documentó sobre la vida de los personajes -¿dónde vivían, cuánto ganaban?- antes de empezar a diseñar el vestuario de cada uno. Por ejemplo, imaginó a los tres posibles padres, invitación en mano, llenando sus maletas para irse a Grecia. “El realismo es mi segunda naturaleza”, dice Ann Roth. “Creo que la ropa que llevan es realista”. También pensó que la ropa no era una de las principales preocupaciones del personaje de Meryl Streep: “Por ejemplo, creo que Donna llamó a una amiga a Atenas y le dijo: ‘Mi hija se casa el mes que viene, necesito un vestido’. La amiga se presentó con dos posibilidades y Donna escogió una”.
Pero hay momentos en que el vestuario es más llamativo, como cuando Donna and The Dynamos cantan “Super Trouper”. La diseñadora explica: “Es ropa para el escenario. Me documenté sobre lo que llevaban los grupos en los setenta, incluso ABBA. No llevarían esto para ir de compras al supermercado”. Phyllida Lloyd, hablando de la creatividad de Ann Roth, dice: “Es una mujer brillante, ferozmente creativa. Encarna lo opuesto de lo que me habían contado del diseño de vestuario en el cine. Trabaja de un modo muy espiritual, como si el personaje esperara a emerger con su ropa”.
Despedida y cierre…
Después de 14 semanas de rodaje, el equipo regresó a Pinewood para rodar la secuencia de los títulos de créditos de salida, donde los actores principales interpretan “Waterloo” y “Dancing Queen”. Un final adecuado para Mamma Mia!. Meryl Streep cree saber por qué la historia atrae tanto al público: “Habla de errores pasados, de pesares, sueños, esperanzas, felicidad y de lo que puede llegar”. Pierce Brosnan, hablando de la popularidad e intemporalidad de las canciones, dice: “Todos tenemos una canción favorita. Hemos escuchado las canciones de ABBA, las hemos cantado. Las llevamos en el corazón”.
Para terminar, un último comentario de las tres mujeres que hicieron realidad su sueño. La productora Judy Craymer dice: “Hemos transformado ABBA en otra experiencia. La letra y la música son accesibles, todos las sentimos”. La guionista Catherine Johnson añade: “Los personajes no han cambiado, pero ahora los conocemos más a fondo. Las canciones y los números tienen un mayor desarrollo. Esta vez es verdad, estamos en una isla griega, vivimos con estas personas”. La directora Phyllida Lloyd concluye diciendo: “Es un cuento de hadas. Toca algo fundamental acerca de la identidad, de los padres e hijos perdidos. Es una historia épica”.
Mamma Mia!. Dirección: Phyllida Lloyd. Guión: Catherine Johnson. Intérpretes: Meryl Streep, Amanda Seyfried, Pierce Brosnan, Julie Walters, Christine Baranski, Colin Firth, Stellan Skarsgard y Dominic Cooper. Nacionalidad: Estados Unidos (2008). Musical, 105 minutos aproximadamente.
Francisco Bellón Ballesteros - Valoración 




Imágenes cortesía de Universal Pictures International España

































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