Avance: Los Fantasmas De Goya
17 Octubre 2006 · Imprimir éste artículo
ESTRENO EL 10 DE NOVIEMBRE
****/***** (4/5)
Milos Forman, uno de esos genios del cine que de vez en cuando aparece con alguna rareza, vuelve a la ambientación de época y temáticas que más le gustan. Entre las mejores películas del director checo se encuentran Amadeus y Valmont, ambas situadas en plena era barroca, y con el arte como gran personaje secundario. En Los Fantasmas de Goya, Forman se seduce a sí mismo y al público con el retrato de otro genio, Francisco Goya. Se nos hace un poco raro verle hablar en inglés, y dialogando con una susodicha “Santa” Inquisición en lengua sajona, pero la implacable interpretacion de Stellan Skarsgard (Goya) nos hace olvidar del cambio lingí¼ístico, y entraremos rápidamente en la historia. Aunque el peso del argumento se lo llevan Javier Bardem y Natalie Portman.
El actor español se pone en la piel del monje Lorenzo, un personaje aparentemente ambiguo en sus creencias, y amigo de Goya. Portman, por su lado, interpreta a la musa del pintor, que es condenada por la Inquisición. La trama avanza con seguridad, pero sin mostrar demasiados atisbos de originalidad. El golpe de gracia viene en la segunda mitad, con una buena elipsis temporal que da una vuelta de tuerca a todo lo que se nos ha enseñado anteriormente. Y aunque casi todas las secuencias que se suceden son diurnas, se trata de una película muy oscura y pesimista. La cancioncilla final - la del pelele - deja un sabor de boca agridulce, casi desesperante, pero es algo que se repite durante toda la cinta. Para las antologías del cine debería quedar la cena de la familia Bilbatúa con el padre Lorenzo, por su diálogo de perspicacia en crescendo. De momentos así encontraremos unos cuantos, filmados con el selecto talento de Forman, que es incuestionable ya a estas alturas.
Lo único reprochable es la división creada entre el trío de protagonistas, ya que sus respectivas historias resultan un poco distanciadas entre sí. Les falta el calor que deberían haber desprendido sino fuera por la omisón de pequeños capítulos por parte del director. Parece que se ha optado por dejar que el espectador decida por su propia cuenta qué es lo que ha ido sucediendo. Es una opción muy buena, y que rara vez es escojida en películas de alto presupuesto, pero el problema está en la pérdida de implicación para el público. Los Fantasmas de Goya, aún teniendo este pequeño resbalón en que se olvida de sus propios protagonistas, es una película hecha con un gusto exquisito, y cuenta con unas interpretaciones de lujo. Natalie Portman roza la perfección, y Bardem consigue crear un personaje único. El conjunto da un resultado muy bueno que, además de entretenido, podrá ejercitar las neuronas de los que sólo usan el nombre de Goya para hacer rimas. En la película no os perdáis los detalles, como las referencias a los propios cuadros del pintor, sobretodo en los títulos de crédito iniciales y finales.







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